En San Juan, el fútbol no siempre se vive con flashes ni estadios llenos. A veces, la pasión se escribe en silencio, con mucho sacrificio y sueños que se persiguen pese a todo. Así transitan su carrera David y Óscar Jofré, hermanos que además de compartir la sangre comparten la misma posición: son defensores centrales en López Peláez, equipo que milita en la Liga Sanjuanina.
La historia arrancó en San Martín, donde los Jofré dieron sus primeros pasos en inferiores y tuvieron la experiencia de disputar torneos de AFA. Desde entonces casi siempre jugaron juntos, formando una dupla central que se volvió inseparable. “Con él ya jugamos de memoria, sé cuándo va a salir a cortar y cuándo debo cubrirlo. Eso te lo da la confianza y los años”, explica David. Óscar lo resume más simple: “Me siento más seguro jugando a su lado”.
Su recorrido los llevó por distintos clubes: Picón, Aberastain y otros destinos en el fútbol local, hasta que hace tres temporadas llegaron a López Peláez, donde consolidaron su lugar en la defensa. “Cuando vinimos dijimos que el objetivo era ascender. Y lo logramos. Ahora el sueño es salir campeones”, afirma David, ya en la etapa final de su carrera.
La hermandad en la cancha tiene detrás una historia de esfuerzo familiar. Sus padres hicieron malabares para sostenerlos en sus inicios: atendieron el kiosco del club a cambio de las cuotas y hasta pintaron carteles publicitarios para que sus hijos pudieran jugar. “Todo era por dos: dos pares de botines, dos viajes, dos inscripciones. Sin ellos no hubiésemos llegado hasta acá”, recuerdan con gratitud.
Embed - Los hermanos Jofré y la herencia de unos padres que hicieron todo por el fútbol
Hoy, además del fútbol, deben cumplir con otras responsabilidades. David trabaja en la Municipalidad de Capital, en el área de residuos, mientras que Óscar se desempeña en hoteles, entre limpieza y traslados. Eso les impide verse tanto como quisieran fuera del club, pero el fútbol termina siendo su lugar de encuentro.
Pese a las obligaciones laborales y las dificultades que atraviesa el fútbol amateur, ambos siguen encontrando motivación en cada entrenamiento. “Queremos dejar un mensaje a los más chicos: que tengan sueños grandes, que aprendan que el fútbol también es sacrificio, disciplina y unión”, destaca Óscar.
Los Jofré saben que el tiempo en la cancha no es eterno, pero mientras la pelota siga rodando en la Liga Sanjuanina, ellos continuarán escribiendo esta historia fraternal. Una vida de fútbol y sacrificio, con la mirada puesta en el gran objetivo: dar la vuelta olímpica con López Peláez.