David y Óscar son hermanos, defensores centrales e inseparables dentro y fuera de la cancha. Forjaron su carrera en San Martín, pasaron por distintos clubes y hoy comparten la zaga de López Peláez. Entre el esfuerzo familiar, el trabajo diario y la pasión por la pelota, mantienen intacto el anhelo de dar la vuelta olímpica.