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Un paseo gastronómico impensado: sorpresas y delicias en el Conector Sur

La pendemia generó rebusques de todo tipo en uno de los lugares más transitados de la provincia. Mirá las historias de los protagonistas y los productos novedosos que ofrecen.
jueves, 1 de octubre de 2020 · 11:42

Que la pandemia desató una crisis económica no es una novedad y que quienes se vieron más afectados fueron los trabajadores independientes, tampoco. Es por eso que más de uno se vio obligado a encontrarle la vuelta a los servicios que ofrece para seguirse ganando el pan de cada día. 

En ese contexto, los food truck, carritos cafeteros y pancheros se movilizaron hasta una de las vías más transitadas de la provincia, como lo es el Conector Sur, para aprovechar la pasada y atraer clientes con comida. Si bien hay algunos puestos que hace varios años que se instalaron, sobre todo en la zona de bajo del puente de la Circunvalación, otros tantos se acomodaron en los últimos meses. 

Desde las 7.30 de la mañana, de lunes a viernes, se puede observar el montaje de los puestos que minutos antes del mediodía se desarman con facilidad. En la tarde noche, los carritos que venden comida rápida se multiplican a la vera de la vía. Panchos, pachatas, lomos y choris son parte del menú.  

En esta oportunidad, el recorrido de Tiempo de San Juan fue por la mañana y en uno de los carros visitados aseguraron que el 'café al paso' es la opción más solicitada, bien temprano por la mañana. Los churros rellenos con dulce de leche son la vedette y que por una módica suma son llevados en combo.

Un futbolista de Del Bono, que se quedó sin ingresos desde que comenzó la cuarentena en marzo de este año, encontró la manera de subsistir y mantener a su familia con el carro de café. Maximiliano Jorquera es uno de los tantos deportistas que se la rebuscó en plena crisis, al igual que otros colegas que desembarcaron en tareas laborales que nunca antes habían pensado. 

El jugador, que en condiciones normales vive del fútbol, contó que su suegro que se dedica a lo mismo le facilitó la estructura con la que trabaja y que el domicilio de sus padres también le resultó de gran utilidad, ya que se encuentra al lado de la vía. Los fines de semana, su familia que tiene un parripollo también aprovecha el punto para vender.  

Más cerca del puente, otro futbolista asoma al frente de un carro que recibe una importante cantidad de clientes. Remiseros, repartidores y demás laburantes de la calle tienen una parada obligada en el lugar. Su nombre es Rodrigo Díaz y es una de las figuras que tiene Peñarol, pero que por la crisis debió dedicarse de lleno al puesto que colabora con la economía de su familia. 

Como se vienen los calores, la oferta de comidas se amplía y por eso ya disponen un lugar para la máquina de jugos, que acompañen un sandwich bien sanjuanino: salame con queso en tortita o semita. Por menos de 100 pesos, quien pretende desayunar algo rapidito sale de apuro. 

El sifón de soda en la barra es una imagen típica del puesto que tiene todo, tiene un espacio verde bien limpio, buen aire y una interesante pasada; además de los colegas que también asisten al sitio que ya se convirtió para muchos choferes en un punto de encuentro, en el límite de Rawson y Capital. 

Más hacia el Sur, otro carro se presenta con una variedad impensada. Es el puesto del Tano, de Francisco Gianfrate, que siempre trabajó en la gastronomía y en los últimos dos años decidió tener su propio negocio. Con sus propias manos dijo que construyó el carro que fue ideado especialmente, con mesadas de acero inoxidable y con todas las normativas de bromatología y manipulación de alimentos.  

En el carrito pintado de negro, que tiene el horno pizzero incrustado al igual que las heladeras, se pueden encontrar desde semitas hasta donas para acompañar el café. El jugo natural de naranja -que fue probado por quien suscribe-, una delicia, como la pinta que tienen los exóticos licuados. Facturas, sopaipillas, pastelitos rellenos, bizcochuelos son parte del menú, al igual que para el mediodía con sanguches de milanesa, lomito o sanguche de suprema.   

Aunque hay más carros, no todos sus propietarios quisieron hablar. Es que quienes no se quisieron dar a identificar por miedo contaron que cada vez que una nota de este tipo se publica en algún medio, los agentes municipales están al día siguiente para solicitarles que se vayan del lugar. 

El sueño del Tano

Gianfrate contó que tiene un proyecto para presentar en la Municipalidad de Rawson, que tiene como fin regularizar su trabajo. "Queremos pagar un canon por ocupar el espacio, mantenerlo, cuidarlo y que la gente pueda consumir de una manera diferente", aseguró y agregó: "En las grandes ciudades del mundo se estila el food truck. Por qué no podemos hacerlo nosotros también". 

  

 

  

   

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