Gustavo Andrés Savoca es un profesor de Educación Física del Colegio Santo Tomás de Aquino. En 1999 colocó la imagen de la Medalla Milagrosa en lo alto de una pared que limita con el taller de GNC que explotó el miércoles y sin embargo la imagen resultó intacta.
Hace 12 años Savoca y su familia sufrieron una tragedia que nunca tuvo justicia.
Él coloca la imagen de la Virgen en todos los patios donde realiza su trabajo. Incluso, allegados al profe, dicen que aún no sale del asombro por el suceso al que calificó como "casi inexplicable" por el hecho de que una escultura de poco peso y medida no haya volado con la explosión.
El padre de familia es católico, fanático de la Virgen de la Medalla Milagrosa porque en esa Iglesia es donde se casó, e incluso toda su familia es devota.
Luego de la enorme explosión que afectó a las viviendas aledañas al taller en Trinidad, es llamativo que esa imagen haya quedado intacta en la esquina de la pared en la que estaba. Incluso dijeron que la Virgen estaba solamente apoyada en el lugar, ni soldada ni pegada.
Gustavo perdió a su madre en el año 2005, después de tres días en los que peleó por salvarse de un accidente en la Sexta Feria Gastronómica que organizó el Instituto San Nicolás de Bari. La noche del 28 de octubre las ráfagas huracanadas de un viento Sur levantaron la carpa en la que se desarrollaba la feria. El saldo fue de 35 heridos entre un centenar de personas que habían quedado debajo de la lona y de las columnas de hierro. Una de ellas Beatriz Varela Savoca, quien debió ser rescatada por su hijo y otros nueve hombres. Tres días después, la mujer murió como consecuencia de las lesiones.
El caso quedó impune porque se venció el plazo para investigar y la Justicia local nunca pudo condenar a los culpables.