Por Florencia García
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"Las esposas son para los presos. "El matrimonio es todo arroz y el divorcio es todo pa-ella". Con chistes como estos Carlos “Chiquito” Colpas se ha metido en las casas y en el corazón de todos los que forman parte de la fiel audiencia de Radio del Sur. Te contamos la historia que hay detrás del personaje que sueña con poder llevar su humor a toda la provincia.
Los que lo siguen reconocen su voz en el acto, pero en la imaginación de cada uno está el rostro de aquel que tres veces por semana, llamado de por medio, sabe sacarle una sonrisa a chicos y grandes.
Con su sola presencia llama la atención. Una vincha en la frente, el pelo rapado a los costados y lentes de sol. Ese es el look que ha creado el “chiquito” para su personaje y así nos recibe para la entrevista. Con un tono de voz sereno, que sólo interrumpió de vez en cuando con algunas carcajadas y para hacer chistes, “Chiquito” Colpas habla de su vida y cuenta cómo hizo y hace para contar al menos diez chistes por programa desde hace cinco años y remarcó que cada vez se vuelve una tarea más difícil.
El humorista de las mañanas de la radio más popular de Rawson sabe de escalones y de remos. Al principio de esta historia, cuando dejó el trabajo de campo que realizó durante gran parte de su vida, pasaba horas intentando establecer una comunicación con la radio. Un día se le dio, contó un chiste, la gente enloqueció con él y así fue cosechando seguidores hasta hoy.
El humor no es sólo una herramienta que utiliza sólo cuando la luz de “aire” se enciende. El humor es parte de él, de su esencia y de su estilo de vida.
“Cuando me escuchan en la calle me preguntan si yo soy el que cuenta chistes en la radio. Cuando les digo que si me piden que les cuente alguno y hasta me sacan fotos. Cuando voy en el colectivo también me gusta hacer chistes, yo sé que la situación es mala y que la gente tiene muchos problemas, por eso me gusta sacarle una sonrisa a todos los que se cruzan en mi camino”, contó Colpas.
Dice que el humor siempre formó parte de su familia y que él siempre fue el “alma” de las fiestas familiares. Esas fiestas en las que el tablón era largo y la gente era mucha. Fiestas que desde que sus padres y sus dos hermanos fallecieron ya no se hacen más.
Cuesta creer que a este alegre personaje ya no le guste festejar sus cumpleaños, pero detrás de su enorme sonrisa está el dolor por la soledad que dejó la pérdida de sus seres queridos.
Su rutina de trabajo
Desde hace seis años Carlos obtuvo una pensión y eso le permitió dejar el trabajo en el campo. A partir de ahí, sus días los divide en dos: por la mañana se dedica a poner avisos en la Reventa y por la tarde se dedica a su pasión: producir humor para después compartirlo con sus seguidores.
Tiene una carpeta en donde anota cada uno de sus cuentos, cuentos que saca escuchando cds de grandes humoristas argentinos y a los que les modifica con una cuota de localía. Arma el cronograma para cada salida al aire, lo estudia y repasa varias veces, incluso cuando está en la cama por ir a dormir. Asegura que la adrenalina y los nervios siempre están presentes, a pesar de su experiencia.
“El repertorio se va acabando y el público se renueva, así que cada tanto meto alguno que ya conté hace algún tiempo. Igual se dan cuenta y me lo hacen notar”, cuenta entre risas.
Su objetivo
“No le pido más a la vida de lo que me ha dado. Soy un personaje popular y la gente me quiere. Si bien mi destino está en manos de Dios, me gustaría hacer presentaciones y así poder llevar mi humor a toda la provincia”, finalizó.
