"¿Te imaginas el paraíso?, bueno así es el refugio”. Así describió Juan José Robles, el encargado de cuidar y mantener el lugar por orden de su padrino, en entrevista con Tiempo de San Juan. Un imponente terreno de 41.117 hectáreas donde la naturaleza demuestra su belleza. Los guanacos, zorros, especies de aves autóctonas, vertientes de agua, un bosque e imponentes cerros forman parte del paradisíaco paisaje del área protegida "Estancia Maradona”.
Durante toda su vida se dedicó al comercio pero su verdadera pasión estaba en el departamento que lo vio crecer, el imponente Zonda. Si bien nunca vivió allí, sus padres siempre tuvieron terrenos en la zona motivo por el cual su infancia está directamente relacionada con el departamento.
Su padrino Kiko Recabarren, un hombre muy elegante según el mismo describió, era el propietario de la estancia. Don Kiko tiene tres hijos que no viven en la provincia, por ese motivo adoptó Juan José como su hijo y le otorgó la gran responsabilidad de ayudarlo con el mantenimiento y explotación de la reserva natural.
Así comenzó su pasión por el refugio. Al principio su vida estuvo divida entre el comercio y el trabajo de campo, pero poco a poco fue dejando de lado sus responsabilidades como comerciante para dedicar de pleno su vida a la estancia zondina. "Fue vendiendo todo que tenía en el comercio para invertir ese dinero en Zonda. Sin embargo, hay mucha gente que no sabe valorar y cuidar las cosas y cada vez son más los daños que sufre el refugio”, agregó.
Si bien es un lugar realmente maravilloso, no todos saben apreciar y cuidar de la naturaleza. En más de ocho ocasiones el lugar ha sido víctima de robos y destrozos que hacen difícil la tarea de Juan José.
A fines del mes de Julio el refugio "Agua Pinto” sufrió destrozos y robos, el más grande de todos los que ha sufrido. "Es mucho el trabajo que lleva mantener el lugar. Realmente es una reserva natural y es una pena que la gente haga este tipo de cosas”, comentó mencionando que los culpables de los destrozos no son las personas que se acercan hasta allí para pasar un día en familia o hacer algún deporte, sino gente de su círculo familiar y ex socios que no abalan su quehacer en la propiedad de su padrino.
"Mi padrino me firmó un poder para que yo siga adelante con mis proyectos. Antes de fallecer el me pidió que me siga haciendo cargo del lugar y eso es lo que estoy haciendo, cumpliendo su voluntad a pesar de las dificultades que constantemente se me presentan”.
Juan José es casado con Sandra y padre de tres hijos Carolina, Juan Fernando y María Ángeles quienes heredaron de su padre el amor por "Agua Pinto”. Si bien cada uno tiene sus actividades, siempre se hacen un lugar para compartir en familia y colaborar con su padre con el mantenimiento del lugar.
"Invito a las familias y a todo amante de la naturaleza a acercarse hasta la Estancia Maradona. A apenas 55 Km de la ciudad hay un lugar como pocos en San Juan”, finalizó.