"Acá me siento más gendarme que nunca”, dijo el comandante a cargo de Gendarmería en la provincia, poco después el ministro Frigerio confesó que "este es un momento que no me voy a olvidar nunca, me siento más argentino que nunca”. De esta manera tanto el funcionario nacional, quien hizo el cruce por primera vez, como un experimentado gendarme, coincidieron en la emoción que y la claridad que da la Cordillera.
Es que el lugar imponente, la conciencia del esfuerzo hecho hace casi 200 años por los hombres de San Martín aflora la emoción de todos los valientes que se suben a una mula o un caballo cada año para revivir la gesta del padre de la Patria para liberar al pueblo chileno. Por eso el abrazo al llegar al lugar con los expedicionarios del país trasandino tiene otro condimento, el de la unión que genera la historia en común entre los dos países.
Este año el acto tuvo otro condimento con la entronización de una imagen del Cura Brochero, beato de la Iglesia Católica que pronto se convertirá en santo. El ícono religioso tiene una historia particular que también trajo recuerdos y sirvió como puntapié inicial al breve homenaje al ideólogo del cruce: José Luis Gioja. Es que la pequeña imagen pertenece al ex Gobernador, quien inició hace 11 años la aventura de ir a encontrarse con en el límite, recorriendo los caminos que hizo hace 199 años José San Martín.
Luego del abrazo llegaron el himno lleno de lágrimas y emoción y los discursos, que tuvieron anuncios de importancia internacional, como la quita de retenciones o las novedades con el Paso de Agua Negra. Pero hacia el final de la jornada, cuando todos emprendían el camino de vuelta, la sensación de todos era que la Cordillera les había hecho un regalo mucho mayor que ese hito, pequeño en la inmensidad, que ahora tiene un santito milagroso querido por los sanjuaninos, esperando a los valientes que emprendan el próximo cruce.