Aquel domingo de otoño, 36 autos se preparaban para largar una competencia muy esperada por los sanjuaninos: Dogde GTX, Chevrolet Coupé, Torino, Ford Falcon o Peugeot 504; máquinas que volvían locos a cada uno de sus respectivos fanáticos y seguidores; una lucha de pilotos y de marcas. Fue la cuarta carrera a nivel nacional, y la primera vez que se hacía en San Juan, organizada por la Asociación Sanjuanina de Volantes, y se llamaba "Desafío a la Cordillera”, y el Premio Supernafta YPF que estaba en disputa.
Fueron poco más de 200 km de pura adrenalina lo que tuvieron que recorrer los pilotos. Fue una competición muy exigente, muy emocionante y muy peligrosa, en una ruta que supo cobrarse muchas vidas por las curvas que limitaban con el precipicio y las montañas.
La primera etapa (San Juan-Calingasta) fue para el piloto de Arrecifes Carlos Marincovich, demostrando calidad y pericia arriba de su Coupé Chevy SS; pero hasta ahí llegó: en la segunda etapa (Calingasta-San Juan) reventó motor y tuvo que abandonar. En cambio, el tucumano Nasif Estéfano, piloteando un Ford Falcon, se llevó la competencia total. Fue el flamante ganador de la carrera. Pero también hubo otros favoritos que, por diversos motivos, fueron abandonando.
Alrededor de las 11 de la mañana del domingo 11, se dio la señal de partida a Juan Manuel Bordeu. Detrás de él, y con dos minutos de tiempo entre auto y auto, largó Carlos Marincovich, César Horacio Malnatti, Nasif Estéfano, Carlos Loeffel, Rodolfo Marincovich, y otros más. A la altura del río Sasso, ya podía verse al Estéfano liderando en tiempo respecto del resto, lo que hacía suponer que podía llevarse la copa a su casa. Lo mismo pasó con Marincovich. Ambos hicieron un trabajo excepcional desde el principio, aunque, éste último, no pudo terminar entero la competencia. Esto también es parte de este deporte. Mucho más atrás venía cumpliendo su trabajo un Juan María Traverso con su Torino, Boero, Castañón y el mendocino Manzano, entre otros.
A los 56 minutos, Marincovich llegaba a Calingasta recibido por miles de fanáticos tuercas. Detrás venía Estéfano, también ovacionados por todos, al igual que el resto de los competidores, que habían cumplido el primer tramo. Del total de máquinas que largaron en San Juan (35), sólo 21 de ellas habían quedado en condiciones de volver. Las otras habían quedado fuera de tiempo.
Alrededor de las 3 de la tarde, se iniciaba el tramo final, el regreso. Marincoich fue el primero en largar, desde la Villa de Calingasta, quien lideró hasta el rio Sasso. Desde allí hasta san Juan, el mando lo tomó Estéfano, hasta el final. En la llegada, una muchedumbre enloquecida esperaba en el punto final para explotar en ovaciones y aplausos dedicados a los corredores, en especial, al ganador de la primera San Juan–Calingasta–San Juan que se hacía en la provincia: el "turco Nasif Estéfano”.
En general, el saldo de aquel inolvidable domingo otoñal fue positivo. El dispositivo de seguridad desplazado por la A.S.V. fue elogiado por la crítica, hasta el punto de comprometer a la provincia para repetir esta fiesta sobre ruedas. No hubo accidentados graves, pero sí miles y miles de fanáticos que siguieron la carrera a la orilla de la ruta, o desde sus casas, al igual que en el resto del país. San Juan estuvo frente a la mirada de todos los argentinos devotos de los fierros, y, sin dudas, aquella vez, hizo un papel memorable.
Fuentes:
Diario Tribuna, junio de 1972
Diario de Cuyo, junio de 1972
Las dos etapas
Ambas se realizaron a través de la Ruta Nacional 20, entre las localidades de Zonda y Calingasta, y viceversa, alcanzando un recorrido total de 202km 800m.
La San Juan – Calingasta – San Juan fue una carrera reservada a los autos de la categoría del Turismo Carretera Nacional, y el puntaje que se le otorgaba a los competidores, repercutía en el campeonato argentino de dicha categoría.