Hernández y Suviría es el corazón del barrio Alberdi en Santa Lucía, un barrio tranquilo que quedó revolucionado con la visita, el mes pasado, del cura Miguel Angel Santurio, quien fuera echado de la Iglesia Católica en medio de sospechas por abuso de menores pero que en sus misas, ahora como sacerdote de la Iglesia Apostólica Ortodoxa, despierta el fervor popular de la gente que le atribuye poderes sanadores. Ahora el polémico sanador vuelve al mismo lugar y los organizadores del encuentro esperan una ceremonia multitudinaria y que él llegue acompañado por un obispo de su iglesia. "Se espera mucho gente antes el padre no lo conocía ni el gato a veces los caminos de Dios son misteriosos”, anunció la presidenta de la Unión Vecinal del barrio Alberdi, Dominga Ricarte.
"El barrio Alberdi ya recibe sus bendiciones, era un barrio muy detenido, por lo menos el ánimo de la gente ha cambiado y se dice que ha sanado desde un flemón en la muela hasta a una mujer con cáncer”, dijo entusiasmada Ricarte. Aunque la misa se hace en la puerta de la sede y ella es de las que invita, aclaró que la institución no es la que trae a Santurio sino "un grupo de oración” y que la entidad presta las instalaciones, por ejemplo el baño y el salón para resguardo del frío de ancianos y niños.
La ceremonia será este sábado 13 de junio, desde las 15, en las inmediaciones de Libertador y Balaguer por donde se accede al barrio pero más precisamente en la puerta de la unión vecinal, con ritos que la gente asocia a la Iglesia Católica, fe de la que el ex sacerdote fue echado. El 12 de mayo último, el Arzobispado de San Juan emitió un comunicado advirtiendo que "esta persona, de origen uruguayo, fue expulsado del sacerdocio en el año 2012 por graves delitos cometidos mientras ejercía su ministerio. Aunque la justicia federal no lo halló culpable por falta de pruebas, sí lo hizo la justicia de la Iglesia y fue sometido a un Tribunal Eclesiástico que lo encontró culpable y determinó su expulsión del sacerdocio. Esta decisión fue confirmada de modo definitivo por un Tribunal de segunda instancia de la Santa Sede. Por lo tanto, el Sr. Santurio no puede ejercer ninguna función religiosa vinculada a la Iglesia Católica”.
"Él puede hacer la misa porque es católico apostólico ortodoxo y hay libertad de culto en el país. Él hace como una misa más cantada, más emocionante, más directo, habla en la palabra y se da a conocer, él dijo cuando se subió al escenario ‘a mí me tuvieron preso y no me pudieron comprobar nada’, habló de la iglesia y empezó a curar, él empezó a ser perseguido por los mismos católicos y nos consta que ha hecho curaciones”, aseguró la referente vecinal.
Ricarte dijo que si bien es la segunda vez que se presenta en el barrio Alberdi, Santurio ya ha venido en muchas oportunidades a San Juan. "Acá se convocó mucha gente porque uno le cuenta que se sanó a otro y así se entera la gente y viene”, aseguró.
Según la mujer, Santurio llega directamente desde la localidad puntana El Durazno a San Juan en auto y "la gente pone para la nafta, hace la misa y vuelve a San Luis, todos le convidan algo para comer, aparte la gente se pelea por llevarlo a la casa y él va y bendice. Ya tenemos para alquilar unas 100 sillas para los enfermos y que el resto se traiga un banquito”, afirmó Ricarte.
La vecina dijo que la ceremonia consiste en "alrededor de 4 horas de alabanza, canto y lectura de la Palabra, se pasa una cajita donde todos ponen sus intenciones y vienen los enfermos, porque va de boca en boca el que se cura le cuenta a otro y nadie es sanador sino que actúa como instrumento de Dios. A la misa va gente de todas religiones porque están enfermos, tienen problemas y la iglesia no los contiene y llegan por una bendición”. Agregó que "la misa es primero, después comulgamos todos, primeramente se hace la expiación de los pecados con la mano en el corazón. Después él lee la Palabra, hay cantos y al último es la imposición de manos. Y ahí se empiezan a atropellar todos”.
Desembarco por tres
Miguel Angel Santurio no es el único "falso cura” que llega a San Juan a hacer "sanaciones”. También vienen el ex cura José Soave y otro a quien llaman "padre” pero que no es sacerdote que se llama Rogelio Arango. Todos tienen en común que proceden de San Luis y que usan rituales con oraciones, crucifijos e imposición de manos, a los que la gente les atribuye poderes sanadores y que son muy convocantes. En una nota publicada por Tiempo de San Juan, el obispo emérito de San Luis que estuvo muchos años en San Juan también, analizó el fenómeno: "Desgraciadamente se ha usado el nombre de la Iglesia en estas cosas a lo largo de toda la historia como consecuencia de conductas inadecuadas de gente de la propia Iglesia y siempre ha existido la necesidad de proteger a los débiles. Cuando una persona se decide a sacar provecho se pueden hacer cosas terribles. Hay cultos enteros que sus dueños son multimillonarios y usan la fe para ganar dinero, fama o poder. Ojalá que a mi pobre San Juan no le hagan mucho daño”, dijo.
Textual: "Uno no deja de querer a su iglesia por participar de esto que es un evento. Dios manda las malas y también a él (Santurio) por una razón”.
Dominga Ricarte/Unión Vecinal Barrio Alberdi.