Por Jorge Balmaceda Bucci
Está tan metido en nuestras vidas que resulta complicado verlo como algo malo. Pero la realidad es que el celular, o más bien su uso excesivo, está plagando de patologías a las personas, principalmente a los más jóvenes. Tres psiquiatras sanjuaninos, consultados por Tiempo de San Juan, se mostraron preocupadas por todo lo que acarrea esta ‘adicción’ tecnológica, como ellas mismas llegaron a calificar.
Alfredo Venturini, jefe de la División de Salud Mental del Ministerio de Salud, Carolina De Tommaso y María Teresa Aciar, coincidieron, desde el punto de partida, en señalar a este nuevo flagelo como muy peligroso y complicado de frenar por lo fácil que se ha vuelto acceder a un celular. Situado por los mismos a la altura de la ludopatía o la adicción a una sustancia, el uso excesivo de los aparatados de telefonía móvil causa estragos lamentables y silenciosos en el organismo de las personas.
Bajo la óptica de Venturini, "esta problemática es cada vez más evidente entre la población, aunque habría que tomar parámetros más exactos a la hora de encarar alguna política para combatirla. No es lo mismo ver a un empresario, que puede estar hablando todo el día a través de los 4 celulares que tiene, que observar a un joven, sin ninguna otra ocupación que estudiar, pegado al celular para no perderse nada en las redes sociales”.
"Los males que arrastra esta adicción son similares a los de la ludopatía o a los de las sustancias. Hay gente que se olvida el celular y durante el tiempo que no lo tiene a su lado atraviesa un cuadro de abstinencia que le genera ansiedad, estrés y falta de atención, lo mismo que ocurre con la droga. En el área de Salud Mental estamos al tanto de esto, pero de momento no existen parámetros relevados ni lineamientos concretos para tratar esta adicción. Desde mi punto de vista lo más acertado sería hacer hincapié en campañas de prevención e información en la que la comunidad pueda conocer los peligros que tiene la adicción al celular y también a internet, que también es lamentablemente habitual”.
Para De Tommaso, que comentó que actualmente trabaja con pacientes que han asumido este malestar, "es muy importante tomar medidas para frenar esta adicción, como puede ser una campaña de información que concientice a las familias de los problemas que conlleva el uso excesivo del celular. Ahora se ha vuelto normal ir a una comida en la que todos los que están en la mesa están mensajeándose con otros por WhastApp y lo que menos hacen en comunicarse con los que tienen delante suyo. La gente, principalmente los jóvenes, están perdiendo el vínculo cara a cara por culpa de un aparato que no para de sonar”.
Según reconoció la profesional, "hay personas que ven normal dormir con el celular debajo de la almohada y despertarse a las tres la mañana a contestar un mensaje que le llega. Se ha metido en el descanso, pieza muy importante para que la mente y el organismo responda adecuadamente”.
María Teresa Aciar, bajo la misma línea de seria preocupación, expresó que, aunque aún no se cuenta con estadísticas rigurosas en la materia, "son evidentes los perjuicios que está causando esta nueva droga de la que San Juan no se encuentra exenta. Afecta a todos, pero principalmente a los más jóvenes, que están metidos en este mundo tecnológico y no son capaces de ver más allá. La gente se da cuenta de lo que pasa, pero son pocos los que se acerca a la consulta para realizar un tratamiento. Este tema fue tratado en el último Congreso Nacional de Psiquiatría y de manera principal las patologías que provoca. El estrés es el más evidente. Los chicos centran tanto su atención en el celular y sus distintas formas de comunicación, que se olvidan de sus propias vidas. Se están perdiendo valores muy importantes para la sociedad”.
La profesional considera que "se debería realizar un trabajo transdisciplinario para abordar esta problemática. Habría que enfocarlo a través de políticas de salud mental y también en el ámbito educativo. Hay que tratarlo igual que la adicción a la droga”.
Destacado/
Estrés, ansiedad, falta de concentración e incomunicación cara a cara son algunos de los males que arrastra la adicción al celular, síntomas que también se dan en la ludopatía y consumo de drogas.
Alfredo Venturini, jefe de la División de Salud Mental del Ministerio de Salud, reconoció que están al tanto de esta problemática, pero que aún no cuentan con parámetros ni lineamientos para combatirla.
Va en aumento la cantidad de personas que se acercan a profesionales de la Psiquiatría para consultar sobre este tema, pero no todos optan por someterse a un tratamiento contra la adicción.