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El dolor de los sucesivos pinchazos con una aguja enorme de las que se usan con caballos mientras se inyecta en el cuerpo silicona industrial que se usa para los aviones, en un procedimiento que se hace muchas veces en una casa común sin asepsia y dependiendo de la mano de una amiga sin conocimientos médicos, es apenas el principio de una práctica peligrosa que en el caso de la trans sanjuanina Yésica Bloom le costó la vida. Su caso saltó a los medios nacionales e internacionales y destapó el submundo del uso de estas sustancias prohibidas para la estética, al que el 90% de las trans en San Juan ya se sometieron, según dijeron fuentes calificadas.
La población trans –que engloba a travestis, transexuales y transgéneros- es la que más utiliza este producto en todo el mundo y San Juan no es un caso aislado, donde hay al menos un ciento de chicas de la comunidad y la mayoría se ha hecho retoques corporales –especialmente glúteos y mamas- con esta sustancia, que no puede extraerse en su totalidad y que es una bomba de tiempo avanzando por el interior del organismo.
A pesar de los efectos devastadores que puede traer la silicona industrial, las trans sanjuaninas se prestan a la práctica que se hace en otras provincias como Córdoba, Buenos Aires y Mendoza y también en San Juan. Generalmente lo practican personas que desconocen de medicina y muchas veces se trata de oportunistas que encontraron en esta actividad clandestina una forma de ganar plata. Las trans sanjuaninas se lo hacen más de una vez e incluso en el mismo lugar, en busca de una apariencia más femenina. El riesgo de morir por una filtración interna es para toda la vida.
-La fábrica de curvas
"La mayoría de las chicas trans en San Juan acceden a este tipo de cirugías, no hay números exactos de la comunidad, son bastante más de cien porque se van sumando”, dijo la trans y presidenta de Acercándonos, Zulema Paredes. "Lo hacen acá en San Juan, en la peluquería de una amiga, en la casa de una amiga, porque lo hace una par. Usan agujas en lugares sin ningún tipo de bioseguridad y lo hace alguien que no sabe cómo está formado el cuerpo, si puede pinchar un vaso o venas. Se colocan y se vuelven a colocar, generalmente en cola y mamas que es lo que más llama la atención”, aseguró. "Acá todo el mundo se atreve a hacer este tipo de intervenciones porque lo vieron o porque aprendieron afuera de quien les colocó, lo ven como algo muy sencillo”, describió Paredes.
El procedimiento, al que catalogan como una especie de "saber de generación en generación”, roza con lo infrahumano: "La silicona viene en bolsas o frascos de vidrio, es como un gel transparente, se coloca con jeringas que son de gran calibre en la cola o donde querés que se arme, se puede poner alrededor de un litro en cada nalga y en cada pecho lo mismo. Se va colocando de a poco y se va armando la forma masajeando y al terminar se ponen unos rieles elásticos bien apretados, como un corset, dando la forma como un matambre donde se puso la silicona. Si son glúteos tenés que estar 15 días boca abajo, no podés moverte, no podés ni ir al baño sola para que se encapsule y que no se corra por vasos o arterias. Dicen que cuando pasa el tiempo podés manejar tu cuerpo sin problema, podés saltar todo lo que quieras. El problema es que se vuelven a poner, incluso en el mismo lugar, lo que es muy frecuente y la silicona nueva no se acopla con la otra y rompe tejidos para hacerse lugar”, afirmó la trans.
Paredes agregó que "hay chicas que no toman sol en verano porque eso se calienta adentro y quema”. Y aseguró que la silicona "Se consigue en las cantidades justas a lo que te van a poner, la consiguen las que la colocan, hay una de más calidad que se conoce como silicona 5.000 y otra más trucha que parece un aceite para frenos, generalmente la maldita que hace el trabajo siempre dice que el producto es bueno”.
-Sustancia prohibida
Lo que se inyectan las trans sanjuaninas es un producto no apto para el cuerpo humano, se utiliza en las turbinas de aeronaves como lubricante y refrigerante y para sellar partes de vehículos. En términos médicos, se conoce como "Alogenosis Iatrogénica" al fenómeno de la aparición de secuelas locales o sistémicas tras la aplicación de sustancias extrañas al organismo. En este caso, se habla de graves consecuencias como úlceras, granulomas, deformaciones, endurecimiento de tejidos, heridas e infecciones mortales. No es de exclusivo uso de la comunidad trans, también es un recurso al que apela gente común para ahorrarse unos pesos en el camino a la belleza o por ignorancia sobre el material que les inyectan.
"La silicona líquida es el aceite industrial que tiene una viscosidad baja con la capacidad de migrar muy alta. Generalmente donde lo colocan es en lugares ilegales porque es un producto que está prohibido hace años. Hace unas décadas estuvo permitido para uso médico en rellenos y cuando se vieron las complicaciones se suspendió”, explicó la cirujana plástica local Natalia Quiroga (MP 3479).
"El uso de esta sustancia puede traer complicaciones en el momento, como que ingrese en un vaso sanguíneo, en un vaso o arteria, lo que causa una embolia grasa que obstruye arterias del corazón o pulmón y provoca un infarto masivo cardíaco o pulmonar y el paciente muere en el momento. Lo otro que puede causar es que entre los 8 y los 10 años de colocado, migra el producto en los tejidos adyacentes en los que se colocó entonces produce grandes deformidades en los glúteos, la cara, los pechos o donde se ponga, eso pasa siempre porque impregna los tejidos, no se puede extraer ni con liposucción ni cirugía más que parcialmente. Yo tengo pacientes deformadas por la inyección de esta silicona, y hay complicaciones mayores como las fístulas o la muerte. Todos saben que hoy es ilegal la silicona o biopolímero”, explicitó. Además, la profesional dijo sobre las condiciones sin asepsia de estas prácticas que "Es una locura, le puede dar una infección localizada o generalizada que termina en una sepsis y muerte”.
Las cirugías permitidas para estética son aquellas realizadas por profesionales médicos, con prótesis de siliconas, que son un gel de alta cohesividad que no tienen vencimiento y garantía de por vida porque no migra, mientras que para reconstrucciones se usan también las grasas, según puntualizó la cirujana.
-Tiempo y dinero
"Se les dice a las chicas de cambiar la inyección de aceite por las hormonas pero el tratamiento hormonal es mucho más lento que la silicona, no vas a conseguir la mama y cola en el momento, con las hormonas lleva meses modelarte pero es lo más sano”, analizó Zulema Paredes. La alternativa a inyectarse la sustancia prohibida es hacer un tratamiento hormonal, que es gratis pero que lleva al menos 3 meses para ver los primeros resultados. En cambio, la silicona industrial muestra resultados casi instantáneos pero viven "con el corazón en la boca”.
Otra de las razones que esgrimen en la comunidad trans para caer en el uso de la silicona industrial es que es la forma más económica de crear un cuerpo artificial con curvas. Una de estas intervenciones "caseras” cuesta alrededor de 3.000 pesos mientras que la cirugía de mamas en un quirófano cuesta desde los 25.000 pesos en adelante. "Las menos tienen prótesis, la mayoría tiene aceite industrial porque la diferencia de dinero es importante”, dijo Daniel Olivares, conocido como Dany Love, quien maneja el boliche gay Rapsodia.
-El espejo y el cliente
Hay referentes del sector trans que ponen el acento en que la prostitución es un detonante clave para "hacerse el cuerpo” de modos desesperados y riesgosos. Otros hablan de la compleja reafirmación de la identidad femenina y la búsqueda de la belleza y otros afirman hay una feroz competencia por quién tiene mejor apariencia y es la mujer más lograda.
"Las chicas saben de todos los riesgos y jugamos con la cola del diablo que no nos va a pasar nada. El problema es nuestra identidad carecer de sentimientos, la miseria, hambre y saber que tenés que sobrevivir. Esto lo hacen muchas veces porque lo exige el trabajo sexual porque es el único que tienen, somos pocas las que podemos tener un negocio y las demás trabajan en la calle, que exige colocarse siliconas para ser lo más atractivas posible, las trans transforman su cuerpo pero el cliente usa el pene lo cual es muy contradictorio y traumatizante para ellas, el hecho que se acceda a su sexo no por su femineidad”, lanzó Paredes. Según ella, en la Provincia "Todas se dedican a la prostitución salvo dos o tres. ¿Quién les ofrece un trabajo siendo trans? En principio lo hacen para alejarse de lo masculino y después el trasfondo más importante es convertirse en alguien atractivo para el trabajo sexual. Acá en San Juan hay mucha demanda de trans, ofertan sexo por teléfono, por las redes sociales…”.
Por su parte, el referente de la comunidad gay Olivares opinó que "Para mí, por mi experiencia, por una cuestión de convivencia, el hecho de tener imagen de mujer es una cuestión competitiva de refregarle en la cara a la otra que sos más linda. Te guardás un tiempo y apareces con una nariz o figura nueva y juega el factor sorpresa, es como un logro. Es una cadena, te dicen hacelo porque te queda bien, te levanta la autoestima, es barato y no te pasa nada, estoy seguro de que no son conscientes del riesgo que corren”.
-La opción hormonal
La ley nacional de Identidad de Género (26.743) sancionada en mayo de 2012 garantiza en su artículo 11 el acceso a la atención de salud integral, incluso a cirugías totales o parciales en relación al cambio de sexo. Antes de esa normativa era necesaria una orden judicial para acceder a algún tratamiento.
"Los consultorios por la diversidad son una respuesta para que este grupo de chicas deje esas prácticas y pueda reemplazarlas por la hormonización en forma gratuita”, explicó Sandra Basso, jefa del programa SIDA de Salud Pública provincial y a cargo de estos centros de atención especiales que suman 5 de los cuales el más importante funciona en el Hospital Rawson. Basso dijo que en San Juan se cumple la ley a partir de este espacio de asesoramiento y atención sanitaria que recibe pacientes de la comunidad trans, entre otros. Y aseguró que hay charlas "para empezar a pensar en cirugías” estéticas en el ámbito estatal para este sector, pero lo planteó a largo plazo.
Laura Conti (MP 3561), médica de familia y encargada del consultorio por la diversidad del Rawson, contó que tienen 78 pacientes registradas y que hacen tratamiento hormonal gratuito 39 de ellas con edades entre 19 y 50 años, además apuntó que es una cifra creciente año a año. El tratamiento se inicia con una entrevista con la paciente más un análisis de sangre completo para poder seguir los resultados. Se hace en el consultorio en dos fases, con el bloqueo de testosterona y otro conjunto con administración de hormonas femeninas como estrógenos y progesterona en dosis inyectable u oral con una frecuencia que depende de cada paciente. Para acceder la persona no debe ser adicta ni debe fumar, entre otros requerimientos. "Es un tratamiento más largo que cualquier solución ‘mágica’ como la silicona pero los efectos son más prolongados y duraderos y con efectos no sólo en pecho y glúteos sino también con la feminización de rostro y voz y disminución de vello. A los 3 meses se pueden ver los primeros cambios, pero el tiempo y efecto difiere con cada paciente, influye su cuerpo y su edad”, aseguró la médica.
-Miedo
"Lamentablemente por el caso de Yésicahemos tenido más consultas en el consultorio por la diversidad. Apenas estuvo internada empezamos a recibir consultas nuevas con mucha preocupación”, dijo la médica Laura Conti. "Andan todas asustamos, ahora se preguntan todas qué va a pasar con eso que tienen encapsulado en el cuerpo, hay mucha ignorancia”, contó una fuente calificada del ambiente trans sanjuanino.
-El caso Jésica
Yésica Bloom era trans, tenía 23 años y murió el pasado 5 de mayo en el Hospital Rawson, al sufrir complicaciones tras inyectarse silicona industrial en los glúteos. Era nacida en San Juan pero había vivido en Córdoba, donde algunas fuentes de su entorno indicaron que se habría hecho la cirugía casera que le costó la vida. Su caso llegó a los medios nacionales e internacionales y puso en alerta a los sanjuaninos sobre este tipo de prácticas clandestinas.
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