Desde hace seis meses Ismael Cataldo tuvo que aprender a vivir con un brazo menos. El pequeño de siete años protagonizó un caso que conmocionó a la Provincia luego de que perdiera su bracito izquierdo al intentar detener un secarropa en movimiento. Después de aquel traumático episodio, el niño pasó por varias etapas en las que hubo tristeza, rabia y dolor. El dicho popular asegura que el tiempo cura las heridas y con Ismael se dio exactamente así. Luego de experimentar una mezcla de sentimientos, este año volvió a sonreír gracias al apoyo incondicional de su mamá, sus hermanos y los vecinos de 9 de Julio que lo ayudan para que pueda seguir creciendo y a enfrentar la próxima cirugía que se le viene.
La rutina de Ismael dio un giro radical desde que perdió el brazo el 21 de septiembre pasado, tras un intento fallido de injertárselo en Buenos Aires. Su mamá, Noemí, lo lleva tres veces por semana a rehabilitación y a la psicóloga para que pueda aceptar lo que le pasó. Al principio no quería saber nada con ninguna persona, rompió un vidrio y no quiso ir más a la escuela. Pero el tratamiento rindió sus frutos y ahora está a punto de volver a cursar primer grado. También aprendió a comer solo, a atarse los cordones y hasta escribe su nombre y el de sus hermanos sin problema.
"Ahora sale a jugar con los niños del barrio, cuenta sin problemas lo que le pasó a quien se lo pregunta. Las psicólogas me han dicho que es bueno que cuente lo que le pasó porque significa que lo va superando. A la que más le cuesta es a mí, yo lo veo todavía con los dos bracitos”, dijo la mamá de Ismael, Noemí Sánchez. Ella también como parte del proceso de sanación está yendo a la psicóloga.
Como la extirpación del brazo cicatrizó perfecto y el pequeño evolucionó mejor de lo esperado, el próximo mes ya le empezarán a probar prótesis para que aprenda a manejarse con ellas. El niño cuenta con lujo de detalles cómo son las prótesis que le han mostrado, que van a suplantar de algún modo el brazo que le amputaron. "Me han dicho que voy a tener un brazo como el de un robot”, explica el niño como si fuera un grande.
Además de la prótesis Ismael será operado en las próximas semanas. Esta será su décimo tercera vez en el quirófano. Es que Ismael también le da pelea diariamente a otro problema: una enfermedad renal que le afectó el funcionamiento de sus riñones. "Con esta cirugía le van a destapar los riñones, me han dicho que es muy posible que sea la última operación renal”, contó la joven mamá.
El niño ya puede hacer prácticamente de todo solo y durante la entrevista no duda en pedirle a su mamá que le preste a su hermanito, Pablo, de tres meses, para alzarlo. "Siempre fue muy independiente, quiere hacer todo solo”, asegura Noemí.
Toda la familia de Ismael le pidió a la Difunta Correa para que se recupere y esa promesa fue cumplida el 1 de abril. Toda la familia partió hacia tierras cauceteras para agradecerle a la santa popular por la evolución del niño de enormes ojos verdes.
Uno de los momentos más duros que enfrentó Noemí junto a su hijo se dio hace pocos meses, cuando por indicación de las psicólogas que los asisten tuvo que prender un secarropa para ver como reaccionaban ambos ante el aparato. "Ismael se fue a acostar, fue tremendo. Al rato se levantó y me dijo que no le tenía miedo al secarropa, que estaba contento de estar vivo. Ismael es un niño muy sabio”, relató su mamá visiblemente emocionada.
Noemí tiene dos hijos más: Paula, de tres años y Pablo, de tres meses. El bebé estaba en la panza de su madre cuando ocurrió el terrible accidente. "Los médicos me dijeron que me dio una suba de presión o algo parecido y que por eso el bebé tiene un problema en el corazón”, contó la mujer de 26 años.
Para que Ismael tuviera una mejor calidad de vida, cuando llegó de Buenos Aires en octubre del 2014 ya tenía una casita reacondicionada en La Majadita, localidad nuevejulina en la que vive. También le regalaron una computadora, pero como al principio no se manejaba bien, se le cayó y se le rompió la pantalla. Con la pantalla rota y todo, lo mismo se las ingenia para jugar y maneja el teclado con una rapidez increíble.
Ismael es un gladiador, le dio batalla a cada uno de los problemas que se le presentaron en la vida y pudo superarlos. El primer round de la pelea más dura de su vida ya lo ganó gracias al amor y al coraje.