Recién designado

Quién es el sanjuanino que manejará los medios públicos nacionales

Es Jorge Sigal, quien se habrá cargo de Canal 7 y Radio Nacional, el lugar que ocupaba Tristán Bauer. Leé la nota de diario Perfil que retrata su infancia y militancia en San Juan.
sábado, 26 de diciembre de 2015 · 13:34
Hernán Lombardi, ministro de Medios del presidente Macri, anunció su equipo y allí figura como nuevo Secretario de Medios Públicos (a cargo de Radio y Televisión Argentina) el sanjuanino Jorge Sigal.

El sanjuanino Jorge Sigal es periodista. Se desempeñaba hasta ahora como columnista político de Radio Continental y del diario Perfil, y anteriormente había sido director de la Editorial Capital Intelectual, empresa del grupo Sigman responsable de la edición local de Le Monde Diplomatique. De antigua militancia comunista, Sigal viajó a los 17 años a estudiar marxismo-leninismo en Moscú, años después renunció al Partido Comunista Argentino y más recientemente, en 2006, publicó un libro que narra esa primera parte de su vida: El día que maté a mi padre: confesiones de un ex comunista. Como periodista se desempeñó en los diarios La Razón y Página 12, el semanario El Periodista y las revistas Gente y Tres Puntos.

Bajo el área de Sigal quedan Radio y Televisión Argentina (RTA), empresa controlante de Canal 7 y Radio Nacional y cuyo directorio se rige por lo previsto en la ley de medios audiovisuales, y la agencia gubernamental de noticias Télam. En RTA, Lombardi logró con "firmeza y paciencia" -como le gusta decir- varias renuncias, pero aún no las suficientes para poder tomar control de las emisoras. Se fue el presidente de la empresa Tristán Bauer, la directora de Radio Nacional María Seoane (que sería reemplazada por la periodista Ana Gerschenson) y varios de los gerentes. Sin embargo, a pedido de la ex presidenta Cristina Kirchner según el diario La Nación, allí todavía resiste el ingeniero agrónomo kirchnerista Alberto Cantero. En Radio Nacional también se aferra a su silla el subdirector ejecutivo, Vicente Muleiro.

En el año 2007, Sigal publicó su libro "El día que mate a mi padre, Confesiones de un ex comunista” y la periodista María Fernanda Mainelli publicó en el diario Perfil una semblanza con la vida del sanjuanino. La nota dice lo siguiente:

"Jorge Sigal es un hombre valiente. Si la valentía implica hacerse cargo de la propia historia, animarse a revisarla y, además, estar dispuesto a exponer el dolor, las contradicciones, debilidades y los errores, Jorge Sigal, periodista y autor del libro El día que maté a mi padre. Confesiones de un ex comunista, es entonces un hombre valiente. 

El papá de Jorge Sigal era un militante comunista en todos los sentidos que podía serlo, y su fervor por el partido era tan hondo que, por ejemplo, el día que murió su hermano Pocho, frente a su lápida en medio del ritual religioso, pronunció un discurso encendido: "Yo no le lloro a las piedras... Si mi hermano, que era un comunista, un revolucionario, viera que hoy están haciendo una ceremonia religiosa frente a su lápida, estoy seguro que sentiría la misma indignación que yo”. Era un hombre de principios inclaudicables y ese día su hijo Jorge entendió ese gesto como un mandato: "Tengo que ser como mi padre”, se prometió. 

Fue así como el pequeño Sigal, a los diez años, se convirtió en un cuadro comunista pediátrico al falsificar el carnet del partido, que su padre escondía bajo la tapa de la llave de luz. En ese juego se autoerigió en un afiliado al PC trucho, al principio, pero que más tarde, a los 14, tomó la decisión de hacer esa afiliación efectiva, y los 16 viajó a Moscú para estudiar marxismo-leninismo en un Instituto dependiente del Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas de la URSS (Komsomol). 
  
En medio de este compromiso ideológico y de vida se produce una tragedia familiar: el papá de Jorge Sigal muere trágicamente salvando a otro hijo, que en un descuido se había caído al río. Se ahogó Sigal padre. Y con él se fue la pasión comunista de su hijo, pero él aún no lo sabía. 

Jorge Sigal siguió los pasos de su padre, hasta convertirse en miembro del Comité Ejecutivo de la organización juvenil del PC, hasta que en un momento él también empezó a sentirse ahogado, pero dentro del partido. Empezó a dudar, o como decían dentro del PC: "El camarada tiene ideas”. 

La anemia del partido, el dogmatismo que asfixiaba, la hipocresía de muchos dirigentes, el sectarismo, el apoyo a la última dictadura militar, pero por sobre todo, un hartazgo personal, más que una significación política, fueron alejando a Sigal del PC. 

 "Cuando cruje la fe, comienza un proceso espiral que no para hasta dejar el alma anémica", éste fue el comienzo de una larga agonía de desprendimiento con el partido, pero también con su padre: "Pensalo bien Jorge, irse del partido es como matar al padre", le dijo un jefe cuando Sigal anunció que se iba para siempre. Y algo de razón tendría, irse finalmente y bajar del pedestal a ese hombre perfecto, inmaculado y que había muerto heroicamente, le permitirían volver a nacer”.

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