Jorge Balmaceda Bucci
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La herencia le cayó de su abuelo, pero ella recién se dio cuenta cuando la vocación por la pintura, y principalmente por la oriental, ya se había depositado en su médula artística. Así puede resumirse la vida de Luciana Rago, una artista sanjuanina que pasea su impronta creativa por Europa y que vuelve con una visita puntal a la provincia a dictar un interesante curso en Rancho Aparte.
A sus 33 años, Luciana, profesora y licenciada en Artes Plásticas según acreditan los correspondientes títulos de la UNSJ, está radicada en Madrid, ciudad que le sirve de plataforma de salida para sus exposiciones y participaciones en diferentes concursos por suelo español. Además, la capital española es una de las cunas culturales que han recompensado su arte con diferentes reconocimientos.
Para ponerle un punto de partida al ovillo de Luciana, hay que decir que es artista de bien pequeña. La pintura la captó y le marcó el camino a lo largo de su periplo académico, pero fue en particular el arte oriental la que se apoderó de su filosofía de vida. La precisión en su ejecución –esta apuesta cultural no acepta corrección, se realiza de un solo trazo- la cautivó de tal manera que emigró encantada a encontrarse con un destino a la altura de sus deseos.
Buenos Aires fue el primer destino, una especie de antesala a su completa apertura al mundo. Después de un tiempo perfeccionándose y creciendo en lo artístico –y ganando vivencias en lo personal-, tomó rumbo a Madrid, donde se topó con el ‘sumi-e’, una técnica de la pintura japonesa que le abrió de par en par las puertas al maravilloso mundo del arte oriental. Diez días tomando clases con un monje budista experto en la materia le hizo cruzar la línea que divide las expectativas vocacionales del bienestar pleno.
El ovillo de la sanjuanina siguió rodando entre nuevos cursos de aprendizajes en latitudes españolas e italianas, siempre disfrutando de la encantadora concentración y la envidiable precisión del arte asiático. Además, embalada por el apoyo de las políticas europeas para el mundo del arte, tomó la sana costumbre de apuntarse a cuanto concurso le representara un lindo desafío.
Luciana, que vino a San Juan para brindar un curso exclusivo de la ‘Flor de Loto’, definió su vuelo artístico y dijo: "La pintura oriental es muy especial. A mí particularmente me encanta la disciplina y el grado de concentración que requiere. Además, desde mi experiencia puedo decir que me ha conectado a la vida de una manera exquisita. Transmite una filosofía de vida muy especial”.
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"La pintura oriental es muy especial. A mí particularmente me encanta la disciplina y el grado de concentración que requiere. Me ha conectado a la vida de una manera exquisita. Transmite una filosofía muy especial”.
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Luciana, que vino a San Juan a impartir un curso específico sobre ‘La Flor de Loto’, ha visto recompensadas sus obras en diferentes concursos en suelo europeo.
