CASOS QUE CONMOCIONARON A SAN JUAN

El asesinato de Lencinas y su repercusión en San Juan

Ocurrió el domingo 10 de noviembre del año 1929. Fue alevosamente asesinado de un balazo en el pecho, mientras arengaba a su gente desde un balcón, por un francotirador que colgaba de un árbol. Su muerte tuvo repercusiones a favor y en contra entre los sanjuaninos. Por Michel Zeghaib.
martes, 11 de noviembre de 2014 · 11:58
Por Michel Zeghaib

La prensa local, en particular el diario vespertino "Debates” dedicó –durante una semana sin interrupciones desde que se conoció el crimen de Carlos Washington Lencinas – las notas de tapa a la muerte del caudillo mendocino. En ellas se publicaban las actividades que en la Provincia de San Juan se realizaron en repudio al crimen, como también los discursos pronunciados durante su sepelio, en el que hablaron algunos comprovincianos también. 

En San Juan, mientras los amigos de Lencinas –entre ellos, Federico Cantoni– manifestaban su abominación e indignación por medio de mitines multitudinarios; sus enemigos se reunían para celebrar. En este sentido Adalberto Zelmar Barbosa dice que los yrigoyenistas mendocinos festejaron "sin disimulos el asesinato de Lencinas”; mientras en San Juan se "organizó un multitudinario asado (…) al que asistió el entonces Fiscal de la Intervención Federal en Mendoza, doctor Ricardo Balbín”. Si bien el crimen se perpetró en el Círculo de Armas de la Ciudad de Mendoza, en San Juan causó un enorme revuelo y repercusión.

En aquel año 1929 –tiempos del Klan Radical, que recordaba al Ku Klux Klan norteamiericano– Federico Cantoni y Carlos Lencinas (junto a Carlos Porto) habían sido elegidos senadores de la nación. Pero el mismo Senado impugnó sus candidaturas y se opuso a entregarles los respectivos diplomas que los confirmaban como tal. Las calles de Buenos Aires se habían tapizado de carteles en los que se manifestaban esta desaprobación a los cuyanos, mientras en San Juan se replicaba el mismo repudio. 

Lencinas había estado en la Capital Federal haciendo su reclamo. A los pocos días, y sin respuestas positiva alguna, vuelve a Mendoza avisado de que lo estarían esperando para asesinarlo. Lencinas partió desde Retiro en el tren "El Internacional”. Cuando llegó a la Ciudad de San Luis, le enviaron un aeroplano para avisarle que no prosiguiera el viaje, pero éste se negó a tomarlo. El tren llegó a Mendoza poco antes de las 5 de la tarde, donde una multitud lo esperó en el andén y lugares aledaños. Lencinas bajó acompañado de Antonio García Pintos y, desde allí, marcharon hacia el mencionado Círculo de Armas en donde fue asesinado.

El año 1929 fue tremendo y muy difícil en cuanto a lo político y social. La llamada "Gran Depresión Mundial” golpeaba duro al País, y el gobierno de Yrigoyen, a pesar de haber sido electo el año anterior (1928), padecía un desgaste irreversible por varios motivos, entre ellos, el fraude electoral. Intertanto, Yrigoyen había intervenido las provincias de San Juan y Mendoza, que si bien se encontraban a manos del radicalismo, sus gobernadores eran opositores, denominados "bloquistas” (San Juan) y "lencinistas” (Mendoza). 

La violencia y los crímenes eran el clima común en el que se movía la política de entonces. Lo que hacía lógico pensar que un crimen como este fuese el modus operandi que se utilizaba como instrumento de acceso al poder. El asesinato del "gaucho mendocino” fue un ejemplo, entre otros, de esto. Afectó políticamente a la Provincia de San Juan que en aquel momento estaba intervenida por Modestino Pizarro, hombre de confianza del Presidente Yrigoyen, puesto por él para intentar llevar a los sanjuaninos a un radicalismo sin vueltas y sin peros. Pero Cantoni y Lencinas eran, cada uno al frente de la gran masa popular de sus provincias, eran dos caudillos populares y rabiosos opositores al régimen nacional. Según el historiador Celso Rodríguez, el movimiento mendocino liderado por Lencinas, junto al bloquismo que luego lideraron los hermanos Cantoni, hicieron de las conquistas sociales el centro programático de sus gobiernos. Y esto, al radicalismo conservador yrigoyenista le caía como balde de agua fría.

Fuentes Consultadas:
DEBATES. Diario Independiente de la tarde, noviembre 1929.
LOS ANDES, lunes, 26 de abril de 2004.
BARBOSA, Adalberto Zelmar. "El federalismo bloquista. Bravo, o el pragmatismo político”. Ed. sudamericana. Bs As, 1991.
DE VARESE, Carmen; ARIAS, Héctor. "Historia de San Juan”. Editorial Spadoni S.A. mendoza. 1966.
RODRIGUEZ, Celso. "Lencinas y Cantoni. El populismo cuyano en tiempos de Yrigoyen”. Buenos Aires, Edit. De Belgrano, 1979.


La defensa de Federico Cantoni
En medio de un ambiente convulsionado y violento, Cantoni defendió su título de Senador Nacional por San Juan entre 11 de julio y el 02 de agosto de aquel año 1929, pronunciando un discurso que duró varios días, y que reunió un total de 250 páginas impresas.
El él descargó su artillería verbal contra Yrigoyen. Aun así, los diplomas no fueron aceptados. Entonces, fue cuando el 10 de noviembre de 1929, en la Ciudad de Mendoza, mientras hablaba a sus compatriotas desde un balcón, fue asesinado Carlos W. Lencinas. Mesas después, el 21 de febrero de 1930, en el Departamento de Desamparados, corría igual suerte el Dr. Manuel I. Castellanos, abogado defensor de los bloquistas.

Una sociedad convulsionada
La llegada del Interventor Federal Modestino Pizarro –a finales del año 1928– se llevó a cabo en medio de una balacera infernal. Pizarro había sido mandado por el Presidente Yrigoyen con instrucciones precisas: radicalizar a San Juan a toda costa, y por cualquier medio.
Pero se encontró en la provincia abigarrados opositores con los que tuvo que enfrentarse a diario, transformando el clima político y social en donde vivían los sanjuaninos en una vida de constantes sobresaltos.

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