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Cuando la cordillera de Los Andes era sólo una gran muralla de piedra, los habitantes de la región ya encontraban una huella para llegar al otro lado; amistad, vínculos familiares y comercio eran las principales razones. Pero el avance del transporte hizo necesario un camino ancho por donde pudieran pasar camiones con productos, ya sea con destino a Chile o para salir por el Pacífico hacia otros países. Esa vía de integración física comenzó a gestarse en el siglo XIX, pero recién sería concretada hace poco más de 40 años.
Rodrigo Iribarren Avilés, chileno (ver aparte), investigó esta historia durante más de 10 años, el resultado fue el libro Agua Negra, Historias de un camino, publicado en el 2012. Con un gran soporte de documentos, fotos y testimonios de los protagonistas, es el único que aporta todos los antecedentes de Agua Negra. Iribarren menciona un proyecto para construir una línea férrea entre Coquimbo y San Juan, en 1862, finalmente abortado; cuenta los pormenores de cada comisión regional y binacional creada para impulsar la apertura de una huella y los vaivenes políticos y económicos que fueron frenando cada buena intensión. También documenta la idea de realizar un túnel, en 1933, el inicio de obras en tiempos de la gobernación de Ruperto Godoy, cuando el camino fue denominado Presidente Perón; y finalmente, la concreción del mismo en 1965, de la mano de Leopoldo Bravo.
En el año 1575, Don Gaspar Zárate se dirigió al Rey, en representación del Cabildo de San Juan, pidiendo la construcción de un camino que vinculara ésta ciudad con La Serena, este es el antecedente más antiguo, registrado, sobre el camino.
Iribarren cuenta que en abril de 1862 se inauguraba la línea férrea que unía al Puerto de Coquimbo con la ciudad de La Serena, y que antes y después de esta obra, se hablaba de proyectar los rieles hasta San Juan. Cuando en 1904 se terminaba una nueva línea que reemplazaba a la destruida en 1888 por los temporales, se planteó a la prensa la idea de hacer un ramal por el río Claro, que llegase hasta La Unión (Pisco Elqui) y también que la vía principal se pudiese prolongar hasta San Juan. En 1922 y 1924 se insistió con la idea, e incluso se realizaron algunos estudios, pero el proyecto nunca se concretó.
Al parecer el primer viaje por Agua Negra, con carros y carruajes, lo hizo Indalecio Castro, en 1869, quien partió de Copiapó. Cuentan que las dificultades que tuvo, lo obligaron a desarmar los carros en determinadas partes para después armarlos de nuevo; aunque otras crónicas señalan que pasó por otro lado. Lo cierto es que el gobierno de San Juan lo premió con 10.000 pesos por haber comprobado que era realizable un camino carretero.
La gesta cantonista por el camino de Agua Negra comienza a tomar forma en los diarios en 1933, cuando el Tribuna publicaba: Ahora el señor Cantoni (Federico) amenaza con otro proyecto: la construcción de un camino que uniría a San Juan con la provincia chilena de Coquimbo. El asunto ha sido tomado en serio por los chilenos… Pero ésta editorial criticaba la política fiscal de Cantoni y descreía de la realización del camino.
Cantoni construyó el camino a Calingasta y por entonces se proyectó continuar esta traza hasta Chile, por el Castaño, Vialidad Provincial realizó el proyecto. En 1934, el caudillo bloquista inició la obra abriendo una huella en la baja montaña, llegado a construir unos 80 kilómetros hacia el límite.
En 1933, se había creado en Vicuña un Comité Pro Camino Internacional, para impulsar la traza del camino por Agua Negra. “El camino San Juan – Coquimbo, pasando por el Valle del Elqui, es una esperanza de salvación que acarician los habitantes de este departamento que ha sufrido los últimos años las consecuencias de la crisis económica, ya que sus entradas y recursos se basan exclusivamente en la exportación de sus productos”, publicaba el diario El Chileno, en 1933.
En mayo de ese año, el ingeniero José Aguilar, siguiendo órdenes de Cantoni, elevó un informe sobre el trazado, en el que propuso la idea de construir un túnel en la alta cordillera. “Lamento no haber podido presupuestar el costo de la construcción de un túnel en el Paso de Agua Negra, como es el deseo del señor Gobernador, por lo avanzado del tiempo y porque, además, para presupuestar el túnel es necesario hacer un buen relevamiento taquimétrico en combinación con los ingenieros chilenos que estén encargados del estudios del camino del lado vecino”, escribió Aguilar.
En 1935, Argentina y Chile acuerdan los principales pasos fronterizos de interés, con miras a futuras obras, entre ellos estaba San Juan a Ovalle por el Paso de Agua Negra o por el Portezuelo del Viento.
En 1939 se forma una comisión para el estudio del trazado del camino y comienzan las discusiones técnicas y políticas sobre la conveniencia de realizar el camino por El Castaño, en Calingasta, o por Agua Negra, en Iglesia; dicen que ésta discusión llegó a enfrentar a ambas poblaciones.
Ese año se creó en Jáchal la Comisión Pro Camino Internacional y en Vicuña, el Comité Departamental, que organizó un cabildo abierto para discutir la importancia del tema.
Otra comisión, creada por la Asociación Amigos Sanjuaninos, salió a apoyar el camino por el Castaño, basándose en argumentos económicos, decían que ésta ruta atravesaba los principales centros poblados de la provincia y de mayor actividad comercial. Sin embargo en 1947 se había definido que el camino se haría por Agua Negra.
El inicio
En octubre de 1947, en Jáchal, se realizó la inauguración de las obras del camino a Chile, siendo gobernador Ruperto Godoy y presidente Juan Domingo Perón. Con un presupuesto de 600.000 pesos moneda nacional, se inició el camino Internacional por Agua Negra, al que se bautizó como Presidente Perón.
Iribarren destacó en su libro algo que hoy parece imposible en San Juan: La donación de terrenos por parte de los vecinos de Las Flores para hacer posible la traza. “Atravesando una zona de cultivos de una longitud de 2.300 metros y un ancho de 20, entre Las Flores, Junta Arrequintín, Agua Negra, se trazó una espléndida avenida, trabajo que no habría sido posible sin la donación de dichos terrenos que hicieron Juana Tomasa Poblete, Juan B Morales, Ambrosio Mery y su esposa Rosario Poblete; Victoria Poblete de Poblete y Baudilio Carvajal”.
En medio de las intermitencias de la obra, en Coquimbo comenzó el debate ante quienes temían al camino por la competencia que significaría de productos argentinos, y quienes lo esperaban con ansias.
A principios de la década del ’50 las obras volvieron a paralizarse. Los ingenieros dijeron que fue por razones de orden técnico y su “considerable costo”. Por entonces, Arístides Aguiar Fonseca, Director Técnico de las obras, acuñó la frase: ‘El camino de San Juan a Coquimbo es una cuestión de pueblos y no de gobiernos’.
En 1963 se puso en marcha una iniciativa privada para construir un camino internacional. Empresarios argentinos que realizaban prospección minera en la cordillera, decidieron hacer una ruta para unir San Juan con Coquimbo, pero no por el paso de Agua Negra, sino por el de Las Tórtolas. Durante ese verano, una cuadrilla de 20 hombres trabajó haciendo ese camino, tenían máquinas propias, la obra era financiada por la Compañía Minera San Juan y Delta Unión SA, para sacra ganado argentino por el puerto de Coquimbo. Pero otra vez el factor económico tiraría por tierra la ansiada meta del camino internacional.
Y al final…
Pero en octubre de ese año, asumía su primer mandato como gobernador el bloquista Leopoldo Bravo, quien puso el timón en la misma dirección que Federico Cantoni, y fue durante su gobierno que se logró abrir la montaña e inaugurar el primer camino. Se hizo en tiempo récord, un año, con la ayuda de su gabinete y del ingeniero Miguel Carmona, titular de Vialidad –ver aparte-.
El 1 de marzo de 1965 se inauguraba el camino, con la presencia del Vicepresidente de la Nación, Carlos Perette, y autoridades de ambos lados de la cordillera.
Las crónicas de la época cuentan las declaraciones de Bravo: “Si se nos preguntase cuál es en nuestro gobierno la obra más trascendental hasta la fecha, no vacilaría en señalar como tal, aquella que culmina con este brillante acto. Tras vencer la cordillera, en lucha denodada con montaña agreste que nos rodea, acercamos nuestras tierras y producción para darle la vastedad que se merecen y para juntar, aun más, a dos pueblos con honda raigambre común en la historia de América y con muchas e idénticas jornadas de sacrificios, de abnegación y de gloria”.
En 1966, con el propósito de difundir las bondades del camino de Agua Negra, la Asociación de Volantes de San Juan, con el auspicio del Automóvil Club Argentino y el Gobierno de San Juan, realizó la primera competencia automovilística para unir San Juan y Coquimbo. Las carreras se repitieron en 1967, en 1969, 1970 y la última fue en 1971.
“El conflicto entre Argentina y Chile en la disputa por el Canal de Beagle, determinó la interrupción del tránsito por Agua Negra a partir del verano de 1978, la obra estuvo en funcionamiento durante 13 años”, cuenta Iribarren.
Con el regreso de la democracia en el país y con Bravo nuevamente como gobernador de San Juan, en 1983 se inician gestiones para la reapertura del camino. Burocracia y obras de por medio, el camino se reabrió oficialmente el enero de 1991.
Hermanados
Marta Elena Samatán, escritora chilena que vivió y murió en Santa Fe (Argentina), escribió: “Las relaciones amistosas siempre fueron frecuentes entre sanjuaninos y elquinos (oriundos del Valle de Elqui en Chile). Y antaño lo eran mucho más, cuando con toda naturalidad se decía la otra Banda y no se daba importancia a aduanas, documentos, visaciones, sellados. Casamientos hubo entre gente de acá y acullá y las idas y venidas se sucedían en cuento bajaba la nieve mezclando los motivos afectivos con los comerciales, cuando no los religiosos”.
La gesta de Buenaventura
A principios de los ’50, Eusebio de Jesús Dojorti, Buenaventura Luna, inició una travesía para unir San Juan con Coquimbo a lomo de mula, con la idea de hacer propaganda a favor del camino. “Lo hice con el expreso designio de estudiar las características técnicas, perspectivas económicas y posible trascendencia social del nuevo camino que se construye entre La serena y la ciudad de San Juan, pasando por el extenso poblado de Jáchal”, decía Buenaventura.
