Alguien, en el futuro, tomará el caso de Casalegno y lo convertirá en una comedia costumbrista, de esas que le salen tan bien a los argentinos y a los italianos.
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SUSCRIBITEAlguien, en el futuro, tomará el caso de Casalegno y lo convertirá en una comedia costumbrista, de esas que le salen tan bien a los argentinos y a los italianos.
Es que, en este pequeño pueblo del sur santafesino ubicado 90 kilómetros al norte de Rosario y de sólo 270 habitantes, las elecciones para el jefe comunal terminaron empatadas 69 a 69, luego de que, de los 176 habitantes en condiciones de votar, concurrieran a sufragar 148.
De esos, 138 fueron afirmativos, 6 anulados, hubo tres votos en blanco, y un voto recurrido.
Pero si este dato no fuera suficiente para cargar a la elección de suspenso, le sumamos uno realmente dramático: queda una mesa por contar. Esta mesa es la de los extranjeros del pueblo, y en ella votó una sola persona. Se trata de Roberto Petrín, un hombre que tiene 80 años y llegó a la Argentina a los 14.
Tanto el candidato a la comisión comunal de Juntos Avancemos, Luis Miguel Rodríguez, y de Unidos para Cambiar Santa Fe, Mari Giménez, esperan que se abra esa urna, algo a lo que Petrín se opone con un argumento bastante atendible.
"Yo estoy pidiendo que se anule mi voto porque va a ser voto cantado. Yo tengo 80 años y podría no haber ido a votar, pero fui porque soy un ferviente defensor de la democracia. Es un deber cívico", apuntó.
Sin perder el humor, Petrín bromeó: "Yo soy el único que sabe quién va a ganar. Pero no voy a decir nada".
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