Cuando Lionel Messi, Ángel Di María y Paulo Dybala aterrizaron en Rosario (el cordobés siguió luego para su pago Laguna Larga), en la pista los estaba esperando el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti.
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SUSCRIBITECuando Lionel Messi, Ángel Di María y Paulo Dybala aterrizaron en Rosario (el cordobés siguió luego para su pago Laguna Larga), en la pista los estaba esperando el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti.
Más vivo que el hambre, el mandatario pudo conseguir las fotos que los políticos nacionales ansiaban, abrazado a los dos cracks rosarinos de la selección.
Luego, discreto y sabiendo que Messi no quería fotos con personajes de la política, rápidamente los dejó seguir su camino, y caminó con ellos, pero varios pasos atrás.
“Malas lenguas” dejaron trascender en sitios opositores al gobierno nacional, que cuando Alberto Fernández se enteró lo llamó enfurecido para exigirle que no haga rodar esa foto en redes sociales ni medios de comunicación.
La versión parece un poco extrema, sin embargo, es verosímil analizando el tiempo que demoró la imagen en conocerse, aún cuando se sabía que el encuentro había existido.
¿Será?
