Furia por Agua Negra

Alberto suspendió su viaje a Chile, clave para San Juan

El presidente argentino iba a ser recibido el lunes 18 de enero por su par chileno, en medio del malestar diplomático desatado por el canciller Bielsa que acusó a Piñera por un virtual engaño. Finalmente se postergó por un caso de coronavirus de un contacto cercano al mandatario trasandino
martes, 12 de enero de 2021 · 14:01

Pocas veces se recuerda una escalada diplomática entre Argentina y Chile como la vigente en estos días, desde aquel cruce por las islas de Beagle hace casi 40 años. Hace casi dos meses, el embajador Rafael Bielsa aseguró lisa y llanamente que su país de destino engañó a Argentina con su renuncia oculta al financiamiento por Agua Negra, que no sólo no comunicó a su contraparte sino también ocultó.

El lunes iban a volver a verse los presidentes después de un incidente diplomático de semejante envergadura, que depositó a la relación bilateral en su punto más bajo de colaboración que se recuerde recientemente. Pero tal encuentro deberá esperar porque el presidente chileno tuvo que aislarse tras confirmarse un caso positivo de coronavirus en su círculo cercano.

No solamente se puede apreciar el malestar existente en esa escalada pronunciada por el representante diplomático argentino sino también en el nulo intercambio comercial despertado en los últimos meses o el insignificante intercambio turístico que a esta altura del año se hace sentir (agravado por la pandemia y la situación cambiaria). En San Juan, por ejemplo, ni siquiera ha sido abierto el paso internacional a Chile, un hecho sin precedente en décadas.

En ese clima se iban a ver las caras por primera vez desde que es presidente Alberto Fernández y Sebastián Piñera. Una relación bilateral de cuidado ante la diferente procedencia y pertenencia política de ambos (Alberto, del Grupo de Puebla, considerado un eje más progresista y Piñera del Grupo de Lima, más conservador), con fantasmas alimentados en plena pandemia cuando el presidente argentino presentaba filminas removiendo el dedo en las cifras trasandinas.

Alberto no habló nunca del fuerte diferendo desatado por Agua Negra. Ni siquiera lo hizo su ministro del área, el canciller Felipe Solá. Pero unas declaraciones de semejante tenor de un importante diplomático como el embajador argentino, en las que declara abiertamente sentirse engañado e ir en contra de un tratado bilateral por la actitud del país en el que presta servicio, no es una cosa menor en el mundo diplomático.

Por el contrario, la estridente queja de Bielsa por el caso del túnel sanjuanino ha pasado a signar con desconfianza a toda la relación entre los dos países, pese a los intentos de encapsularlo para que no contagie al resto. Y a no subir niveles involucrando a los presidentes o cancilleres. Pero la fuerte queja de Bielsa sigue vigente: ni se han producido hechos que aclararan el problema, ni hubo instancias de acuerdo posteriores, ni hubo pedido de disculpas o de dar por extinguido el fuego.

Está claro que hay asuntos muy relevantes más allá de Agua Negra, pero la integración física y geográfica es un imperativo ordenado por el Tratado de Maipú que la actitud del presidente Piñera ha hecho descender a los sótanos de ese interés invocado. Hay negocios pendientes (un acuerdo para exportar autos, los japoneses que exploran litio en Jujuy y en Atacama están interesado en una planta de baterías de litio a ambos países, ¿algo similar a la fallida Pascua-Lama?), o políticos como la delimitación final del límite en campos de Hielo, o Hielos Continentales.

Pero el tono de la relación está marcado por la desconfianza, luego del increíble episodio de Agua Negra que llevó nada menos que al embajador a denunciar un engaño. Sin emplear esas palabras, está claro.

Lo que hizo Bielsa fue corroborar en público un rumor, y de esa forma disparar todo tipo de reclamos y suspicacias, tanto en Chile como en Argentina. Se venía manejando de manera informal la información de que Chile había renunciado unilateralmente al crédito de 1.200 millones de dólares del BID, que era hasta ese momento el gran logro de décadas de militancia para avanzar con el túnel.

Y que en la puerta de la licitación, y ya habiendo superado la instancia de precalificación de empresas, el país vecino había desistido sin comunicar a su contraparte (Argentina, con el que tiene firmado un acuerdo internacional y la falta de información es un atentado a ese acuerdo). Luego de petardear de cualquier manera el trabajoso acuerdo de años por Agua Negra, sin verificarlo con datos reales: que había una falla geológica, que era muy caro, que podía ser en otro lado.

El embajador Bielsa informó que corroboró con fuentes propias que ese desistimiento efectivamente ocurrió, y que se hizo en un momento llamativo: agosto de 2019, días después de producirse la derrota del entonces presidente Macri en primarias. No sólo eso, sino que no se comunicó a Argentina y que, por el contrario, en varias ocasiones se mantuvo el tema como si nada hubiese pasado.

Eso levantó gran polvareda, tanto en San Juan como en la IV Región chilena, donde la obra es tan relevante como para los argentinos y también se sintieron engañados. Bielsa mantuvo sus declaraciones sin corregirlas ni haber sido “aclarado” por ningún superior suyo. En ese sentido, eso convalida que si bien en Argentina no hay ánimo de llevar la sangre al río, se trata de un reclamo plenamente vigente que deberá ser abordado en algún momento. Y solucionado.

Ese momento deberá esperar, iba ser el lunes próximo pero el covid metió la cola. Habrá que ver cuándo las agendas permiten que se vean las caras al más alto nivel los presidentes y también los funcionarios de más bajo rango que integrarán las comitivas (la argentina aún no está definida, no sería extraño que la integre algún sanjuanino).

Como por ejemplo, el propio Bielsa y el seremi (ministro) de Obras Públicas, a quien el embajador señaló públicamente no de no darle audiencia para no recibirle el reclamo por Agua Negra. Y cuando finalmente lo hizo, no referirse al asunto.

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