El drama de los comercios pequeños del interior de San Juan frente a la imposición de atender por plataformas digitales, la apertura demorada de los concesionarios de autos a pesar del funcionamiento habilitado para los registros y el protocolo para activar los procesos industriales exceptuados de la cuarentena. Esos tres pedidos sanjuaninos concretos, presentó el diputado nacional Walberto Allende en nombre del gobernador Sergio Uñac ante una funcionaria de segunda línea, pero que juega un papel protagónico en estos días de distanciamiento social.
Fue el jueves pasado, en el marco de una reunión de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados de Nación, que se realizó por videoconferencia, con cada participante instalado en su oficina o su domicilio, en distintos rincones del país. Por San Juan asistieron a este encuentro virtual Allende y José Luis Gioja.
La invitada fue la secretaria de Comercio Interior, Paula Español. Doctora egresada de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París y ex funcionaria de Axel Kicillof cuando fue ministro de Economía, la funcionaria se convirtió en portavoz y cara visible del operativo para contener los sobreprecios y vigilar el abastecimiento, fundamentalmente de comestibles, en los días de aislamiento obligatorio y preventivo.
Funcionaria de alto perfil. Paula Español, en el centro de la foto, en el despacho desde donde asistió virtualmente a la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados.
Allende fue el último de 12 legisladores anotados previamente para formular preguntas. Las tres consignas que llevaba preparadas, pasaron antes por Libertador y Paula. Una alta fuente del espacio dijo que Uñac está moviéndose con mucha delicadeza, sin dejar cabos sueltos, sin ponerse a la vanguardia de los gobernadores que piden más flexibilidades en la cuarentena administrada. Por el contrario, sigue a rajatabla el criterio presidencial de priorizar el combate contra el Covid-19.
Sin embargo, el freno a la economía que trajo aparejada la pandemia preocupa y ocupa su lugar en el tablero provincial. Allende dejó un sutil registro de la consulta previa con Uñac, en su alocución frente a la secretaria de Comercio. Le transmitió “el saludo del gobernador y el reconocimiento al trabajo que viene realizando la secretaria”. Bastó para entender que lo que diría a continuación, también contaba con el visto bueno de Desamparados.
Planteó el desafío enorme que enfrentan los comercios pequeños, fundamentalmente los más alejados de la Ciudad de San Juan, por los problemas de conectividad. Hasta el momento de la reunión, continuaba la restricción de atender al público de manera presencial y la obligación de efectuar las ventas vía telefónica o Internet. Y luego enviar los productos a domicilio.
Implementar súbitamente un mecanismo tan diferente a lo habitual, sirvió muy poco para mitigar las pérdidas por los días de cierre. En tono cordial, Allende le pidió alguna solución a Español para esas micro-pymes del “interior del interior”, para que puedan digitalizar su negocio cuanto antes.
En segundo lugar, el diputado uñaquista se hizo eco de un reclamo de los concesionarios de autos, que permanecían impedidos de trabajar en cuarentena, aunque Nación ya había autorizado a los Registros del Automotor para funcionar. El legislador –y el gobierno provincial- consideran que la actividad podría restituirse con las medidas de distanciamiento social previstas por la autoridad sanitaria, sin mayores inconvenientes.
En tercer lugar, Allende abordó un reclamo del sector industrial y exportador, porque para poder poner en marcha sus procesos antes debían contar con un protocolo específico del Ministerio de Desarrollo Productivo, a cargo de Matías Kulfas, pero esa autorización seguía pendiente al momento de la reunión de la comisión.
Sin ese detalle formal, ambas actividades no podían reactivarse. Y la provincia quedaba impedida de habilitarlas, porque adhirió al decreto presidencial en todos sus aspectos. Incluido el requisito no menor de la firma de Kulfas.
Allende coronó con Uñac una ronda de consultas para aprovechar los tres minutos que pudo hablar en la reunión de la Comisión de Comercio, frente a la influyente secretaria camporista. Antes habló con el presidente de la Cámara de Comercio de San Juan, Hermes Rodríguez, y también con el ministro de la Producción, Andrés Díaz Cano. Luego de escucharlos a ambos, por separado y en ese orden, pasó por Casa de Gobierno.
Español se mostró receptiva de los planteos sanjuaninos e incluso se comprometió a presentarle al ministro Kulfas el asunto de la habilitación requerida por las industrias y las exportadoras sanjuaninas. Fue una gestión importante, para descomprimir a un importante grupo de empresarios de pequeña y mediana escala.
Videoconferencia. La funcionaria respondió a las consultas de los diputados nacionales a distancia.
Días atrás un integrante de la Unión Industrial de San Juan hizo conocer –extraoficialmente- la preocupación por el freno que seguían soportando por ejemplo las caleras, debido a que la habilitación no se había perfeccionado desde lo administrativo. Entonces quedaban a mitad de camino y con temor a la clausura.
Una fuente cercana al diputado Allende destacó que “el gobierno es cuidadoso para no complicar la cuarentena y la situación de la provincia”. Este es el criterio dispuesto por Uñac y la línea bajada a los distintos funcionarios, no solo del Poder Ejecutivo sino también a quienes representan el nexo con Nación.
Alentaba las expectativas el estatus sanitario conseguido por San Juan, al haberse recuperado las únicas dos pacientes contagiadas por Coronavirus sin generar circulación viral comunitaria, como ya sucede en otras ciudades importantes del país. La prioridad seguirá siendo mantener el Covid-19 fuera de las calles sanjuaninas. Pero hay plena consciencia de que todo número epidemiológico es apenas un registro del momento. Y que puede cambiar precipitadamente si algo sale mal.
Ese es el marco que limita la incorporación de más actividades permitidas en cuarentena obligatoria. La situación económica es delicada y en el interior todavía más. Por eso el desafío es “reactivar poco a poco sin tener 30.000 sanjuaninos circulando en la peatonal”, explicó el mismo portavoz.
Sin embargo, el temor no será motivo de parálisis política. Así como el Ejecutivo está comandando la emergencia con un ojo puesto en la salud y el otro en la economía, el Legislativo también se apresta para sesionar en lo inmediato. Allende considera necesario que el Congreso se active en esta crisis, aunque todavía no estaba demasiado claro cuál sería la modalidad.
Las sesiones presenciales implican sortear una serie de obstáculos propios de la cuarentena. A saber: no habiendo vuelos, los diputados nacionales deberían viajar en vehículos particulares con autorizaciones especiales para atravesar medio país rumbo a Buenos Aires. Y una vez arribados a la Ciudad Autónoma, ser alojados de alguna manera en algún lugar, mientras los hoteles están comprometidos para el aislamiento de argentinos repatriados.
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, convocó para el lunes a las 18 una reunión de Labor Parlamentaria para definir la próxima sesión. Si será presencial, con todos los inconvenientes ya mencionados, o virtual como están funcionando las comisiones, eso se discutirá en el lugar.
El antecedente del Senado siembra sospechas sobre la validez de una sesión realizada por Internet a distancia. A pedido de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, la directora de Servicios Jurídicos de la Cámara Alta, la sanjuanina Graciana Peñafort, presentó ante la Corte Suprema una acción declarativa de certeza, para que el máximo tribunal diga de antemano que una ley sancionada vía teleconferencia tiene igual validez que otra sancionada en el recinto, ante la obligación de mantener el distanciamiento social.
Pero el procurador General de la Nación, Eduardo Casal, rechazó que la Corte Suprema deba expedirse sobre el asunto. Consideró que no es competencia originaria. El viernes pasado los jueces del máximo tribunal hicieron suya esa interpretación, que no era vinculante, para evitar pronunciarse. Concluyó que el Senado “debe determinar por sí mismo si puede sesionar virtualmente”. Peñafort interpretó la medida como un respaldo a la independencia del Poder Legislativo, para darse su propio reglamento de funcionamiento. Cristina también celebró la decisión.
De todos modos, cualquier norma tratada así a la distancia, con los legisladores en sus provincias de residencia unidos en una plataforma digital, será un hecho innovador. Otra de las dimensiones del limbo que impuso la pandemia. Una situación excepcional y transitoria, aunque todavía haya plazo indefinido por delante.