La inauguración del primer Metrobús en "territorio enemigo” dio lugar ayer a un contrapunto político entre el oficialismo y la principal oposición, indudablemente alentado por la proximidad de las elecciones legislativas y en un distrito más que clave de la desde ya clave provincia de Buenos Aires.
El escenario fue el municipio granbonarense de La Matanza, históricamente conocido como "la capital nacional del peronismo”, también llamado "la quinta provincia” del país por su población y hoy el principal bastión emblemático del kirchnerismo.
Los protagonistas centrales del contrapunto: la intendenta kirchnerista matancera, Verónica Magario, con chances fuertes de ser candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires en nombre del Frente para la Victoria (FpV) en las elecciones de octubre, y el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich.
La acción transcurrió sobre la misma ruta 3, después de que el presidente Mauricio Macri inaugurara, también con la presencia silenciosa de la gobernadora María Eugenia Vidal, el Metrobús matancero.
Durante la inauguración, fue el propio Presidente quien se encargó de dar un carácter simbólico a la obra, primera de este tipo en un territorio gobernado por la oposición. Sucede que el anterior Metrobús lo había inaugurado esta semana en la ciudad de Santa Fe, que gobierna el intendente radical-macrista, José Corral, también titular de la UCR nacional.
Se trató éste, en definitiva, del segundo fuera de la Ciudad de Buenos Aires (el primero había sido en 2015 en el municipio granbonaerense de Vicente López, administrado por Jorge Macri), luego de que en la Capital este tipo de obras se convirtiera en emblema de la gestión macrista desde hace más de una década. Mar del Plata y otras ciudades del resto del país también tendrán su Metrobús.
"Esto es lo que simboliza el Metrobús en La Matanza”, dijo Macri en su breve discurso, en medio de un despliegue de seguridad de la Policía Federal y la Gendarmería que valló diez cuadras a la redonda y que permitió el acceso a algunos vecinos e integrantes de la juventud del Pro que saludaron con el clásico "Sí, se puede”, mientras mantuvo a distancia a otros que portaron carteles que decían "Macri = Pobreza”, "Macri vende Patria” y "Macri = Despidos” y reprobaron la presencia presidencial con abucheos.
Antes, Macri explicó las razones políticas del simbolismo que dio al Metrobús matancero. Lo presento como una demostración de que "se puede pasar de una Argentina del atajo a una Argentina del trabajo”, y de un "Estado al servicio de la gente con obras que empiezan y terminan en las fechas prometidas” y no son "sinónimo de corrupción”, dejando también de lado "las diferencias políticas” para "construir y no confrontar, y trabajar para la gente”.
Hasta llegó a equipararlo con los acuerdos que el día anterior había alcanzado con su par paraguayo, Horacio Cartes, respecto de las históricas controversias por la represa de Yaciretá.
La inauguración había tenido en la previa a Magario y a Dietrich como protagonistas de un contrapunto respecto de la autoría del proyecto y de la fecha de finalización de la obra.
Ayer, después del acto, ante periodistas, los dos volvieron a trenzarse, luego de que el ministro afirmara que "esto muestra que las obras se hacen donde hay que hacerlas y no donde está el intendente amigo”.
Magario, cuya presencia estuvo en duda hasta último momento, replicó con el pedido de que se complete la obra con su extensión hasta la Ciudad de Buenos Aires, tal el plan original durante el gobierno de Cristina Fernández. Dietrich respondió que "no es un día en el que debamos discutir; es un día de fiesta”, y aseguró que habrá próximas etapas hasta completar la obra.
Cuando parecía que el acto había terminado, Magario tomó el micrófono y enumeró otros reclamos al Gobierno nacional, que incluso se los hizo llegar por carta al Presidente y que difundió oficialmente el municipio. Entre ellos, la designación de docentes para una nueva universidad nacional abierta en La Matanza y la finalización de la construcción de dos hospitales.
El Metrobús matancero abarca 16 kilómetros sobre la ruta nacional 3, atraviesa cuatro localidades de ese municipio, costó 1.721 millones de pesos y por él circularán 20 líneas de colectivo que tendrán un ahorro de tiempo de viaje de 27 por ciento.
(Fuente: Los Andes)