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OPINIÓN

Camiseta, cruce y fiesta: mismo combo de verano que esta vez viene con cambios

Las señales, en una simple camiseta. Y como en la última década, la expedición sanmartiniana y el evento del Sol dominan la agenda enero-febrero. Continuidad desde esa óptica, cada cosa con la impronta de la nueva gestión. Parecido, pero no lo mismo. Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan

En la camiseta verdinegra de San Martín de este año hay un sol y dice San Juan, igual que el año pasado. Pero apenas saltó el verdinegro a la cancha en su ajustado debut contra Newell´s, cualquier observador mínimamente avispado pudo notar algún detalle de esos que delinean un punto de vista, mínimo pero gravitante. En cosas tan aparentemente simples como en una camiseta de futbol.

Pequeños detalles que dicen mucho. El sol está, el nombre de la provincia también. Pero el mínimo retoque de diseño para esta edición no resulta insignificante en su significado. Ya no dice "San Juan minero”, como en todas las ediciones en las que San Martín jugó en Primera desde su regreso en el 2011 y antes también, cuando la caja formada por los descuentos del 4x1000 a los contratos mineros financió a la actividad deportiva mayoritaria (todos los clubes locales en competencias nacionales, de hecho Unión jugó el domingo con el mismo logo, más otros como el vóley, el Dakar, largos etcéteras).

El apoyo con fondos públicos al deporte que atraviesa fronteras y multiplica difusión, como San Martín o el vóley, no aparece como discutible. Está bien, igual que hacerlo al deporte promocional, el de menor escala. Y en verdad, no parece demasiado significativo reparar sobre de qué bolsillo sale: si del fondo manejado históricamente por Minería de la provincia o de las arcas generales. Sí lo es lo que insinúa, sin necesitar alguna explicación pública, la modificación del logo: lo más sustancioso es lo que se está queriendo decir.

Para ser directo, que San Juan no es sólo minero. Que hay otras actividades que simbolizan a la provincia tanto como la búsqueda o extracción de minerales, que en tiempos de crisis en materia de su comprensión porteña (que sigue atravesando sin haber podido avanzar un milímetro, como atestigua el episodio Veladero) reclamó exclusividad. La producción agrícola, por caso, a la que Sergio Uñac siente una especie de pertenencia innata por su origen pocitano.

Son gestos mínimos que deslizan efectos máximos. En este caso, un cambio de época: que ya no será su carácter minero lo que tenga que mostrar San Juan en exclusiva en las marquesinas nacionales desde sus exhibidores naturales, como en este caso el fútbol. "No es poco”, reflexionó el sábado anterior un plateísta junto a este periodista-aficionado. Y no lo es: en los pequeños gestos, los grandes trazos.

Reforzó la línea el hombre fuerte del verdinegro en Radio Sarmiento al interpretar el mínimo cambio en la leyenda: "No es que alguien tenga algo en contra de la minería pero me parece a mí que queda un poco más prolijo y mejor este logo con San Juan porque verdaderamente representa a todos. El San Juan Minero no nos representa a todos”. Contundente.

Miadosqui viene reforzando el contacto con quien funciona desde hace años como su main sponsor. Su objetivo de máxima es captar para su club el grueso de la inversión provincial en eventos futbolísticos, arrancando lo que cuestan los amistosos para el Bicentenario que maneja AFA vía Santa Mónica (Copa Argentina o amistosos). A su discurso no le faltan argumentos, factibles de ser escuchados y debatidos: que se deje de invertir dinero en traer amistosos y que con esa plata se refuerce al equipo verdinegro, que traerá a los grandes y por los puntos sin necesidad de pagarles un peso.

Exactamente lo que ocurrirá esta semana. Vendrá Boca a pelear los puntos con el verdinegro, sin cobrar un centavo y poniendo toda la carne al asador. Y a Miadosqui le llegó el turno de ser más político que nunca: decidió que el partido se juegue en el Bicentenario, que no es lo mismo que ser local en el Hilario Sánchez, el estadio verdinegro donde opera una de sus máximas históricas con el 6 a 1 al equipo de Bianchi o donde el año pasado le pintó la cara a los de Arruabarrena el día que Orión fracturó a Charly Bueno.

Con un condimento más, a pedido oficial: una entrada popular verdaderamente a precios populares, a $50, y una tribuna entera para los neutrales (hinchada de Boca), con lo que el verdinegro y la provincia se garantizan un evento de peso a nivel nacional el miércoles a las 21.30 en vivo por Telefé.

Ganan todos: el club porque podrá vestir a casi todo el gigante pocitano de verdinegro para una de sus grandes citas de la historia, pese a esa superstición de que en el Hilario les va mejor sólo porque es el Hilario; y el gobierno porque estará en vidriera nacional un megaevento en el marco de la Fiesta del Sol. Y Miadosqui habrá dado un pasito más en obtener lo que no pudo a lo largo de la gestión anterior, pese a sus buenos gestos de ida y vuelta con Gioja.

Lo que hay detrás de un cambio de logo, por mínimo que parezca. Que también subyace en el resto de los hitos que marcan agenda veraniega en San Juan desde hace más de una década: la Fiesta del Sol y el Cruce sanmartiniano, tan aferrados en el inconsciente colectivo a la gestión de José Luis Gioja y que esta vez repite repercusión pública, pero muestra ya algunos rasgos impuestos por los nuevos tiempos.

En el caso del cruce, en pleno transcurso, locación y fecha serán difíciles –aún imposibles- de alterar: se da en el aniversario de la Batalla de Chacabuco, que el año próximo recordará los dos siglos, en el mismísimo sitio exacto de la expedición increíble de San Juan. Sí hay algunas pastillas que marcan cambios, y no es la ausencia del máximo divulgador, José Luis Gioja, reemplazado desde su accidente por otro gran entusiasta del evento como el vice Marcelo Lima.

Ahora, Sergio Uñac decidió subirse al caballo y tomar la posta en persona, además de avisar que hará lo posible para no faltar ningún año y ser él quien encabece la hilera en los desfiladeros y el galope final hasta el límite.

Por lo visto, le dará al cruce el mismo sentido que Gioja: objeto de invitación y de approach político. Claro que en el caso de Sergio tendrá más foco en el desafío de atraer a funcionarios nacionales de otro palo, algo que ya ocurrió de manera surtida (llegó hasta el ex presidente por 10 horas Federico Pinedo) pero que ahora habrá que sistematizar. Todo eso, antes del anuncio de la llegada nada menos que de Mauricio Macri, un hecho que ya le levantó la vara un peldaño al interés nacional del cruce.

No sólo eso. También en la procedencia de los periodistas invitados hay síntomas de cambio de ciclo. Están los de siempre, primera fila para la ya clásica Revista Gente. Hay algunos nuevos que no deberían llamar la atención, como un equipo completo de ESPN, y están los que convocan a suponer que algunas cosas han cambiado: el equipo de Canal 13, y la participación de Mario Markic y su notable envío En el camino. Que va por TN.

Del lado de la Fiesta, los cambios esta vez han sido menos visibles, que no quiere decir que hayan sido pocos. Ocurre que sucedieron puertas para adentro, reservando a los cambios de perspectiva para futuras ediciones, cuando la nueva gestión pueda poner su sello y no se encuentre con la mitad del camino recorrido. Ésta será una fiesta en apariencias muy parecida a las anteriores: con sede en el Parque para los días de la semana y los shows artísticos, un número internacional fuerte (esta vez, Ricky Martin), una fiesta de cierre en el Autódromo del Zonda con toda la carne al asador.

Los principales efectos del bisturí para ésta edición no tocaron por ahora esas líneas directrices. Hubo momentos intensos, por llamarle así, en la gestión de la perfomance de las reinas o en el desarrollo de la historia final, superadas no sin revuelo interno pero sí consiguiendo que las esquirlas no llegaran tan lejos.

La nueva gestión tiene algunas intenciones renovadas, que no fue posible instrumentar ahora pero que ésta edición servirá de testeo. La localización en el Parque de todo el agite y hasta la conveniencia del Zonda para ese final a toda orquesta, están entre ellas. Por ahora, sólo se verá un despliegue en escena sorpresivo debajo del arco de acero emplazado en medio de la pista.

Gestos, para estar a tono con la tendencia de mantener la misma hoja de ruta pero con los toques personales de alguna mirada distinta. Como marcó el verano: el mismo eje, interpretación variada. Señales sin confusión: los tiempos cambian. O todo pasa, como rezaba algún célebre anillo.

 

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Gentileza: Radio Del Valle. 

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