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Los dos ministros que se juegan el pellejo

Dante Elizondo y Daniel Molina son los únicos dos integrantes del gabinete que saldrán a medirse en las urnas. La apuesta al riesgo, encima en los dos distritos más peligrosos para el PJ: Capital y Santa Lucía. Opinión por Sebastián Saharrea. Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan
 
Por Sebastián Saharrea.
 
Podrían haberse quedado los dos a la sombra de la comodidad. Dante Elizondo y Daniel Molina vienen de una gestión promedio, nada menos, que de 10 años. Una década en sillones de mucho tránsito no es poca cosa. Manejan en todo ese tiempo los hilos de asuntos delicados: toda la acción social provincial, y el eje turismo-cultura-deporte en el que se ha apoyado buena parte de la gestión visible de Gioja. Hicieron un surco en sus áreas: contactos, experiencia, nada para despreciar. Y además, podrían estar contemplados tranquilamente en el organigrama del futuro gobierno si el que gana es el Frente para la Victoria. Pero no, le salieron al toro.

La tienen difícil, en consecuencia. En los dos distritos donde mayores son los desafíos del oficialismo en esta campaña, por razones diversas. En Santa Lucía, porque allí habita el dirigente opositor que mejor mide en todas las encuestas: ni es Basualdo, ni Conti, ni Cáceres, es el intendente santaluceño Marcelo Orrego, con una imagen por encima de los 70 puntos y candidato a la reelección en su patria chica. Y Capital, porque siempre fue el distrito más complejo para el peronismo a pesar de que lo viene conduciendo desde hace 8 años, y porque allí ha decidido apuntar sus cañones de manera excluyente el PRO y Colombo.

Habrá que concederles, en consecuencia, que han tenido valentía. No es fácil salirse del reparo que otorgan los liderazgos –en especial el de José Luis Gioja- y ponerse por decisión propia en el eje de la tormenta. De hecho, un gesto desacostumbrado: se recuerdan pocos antecedentes del ministros saliendo a jugar en las urnas a lo largo de las tres gestiones completas y sus elecciones intermedias. Y para este turno, de los 7 ministros sólo ellos dos saldrán a la cancha a poner la cara al viento por el proyecto y contra las balas opositoras.

Dante Elizondo enfrenta una doble dificultad. Porque además de salir a pulsear contra la gran apuesta opositora en lo que a todas luces se convertirá en el gran lance electoral del turno (el departamento Capital) deberá antes sortear una interna contra otro funcionario: Franco Aranda. De rango inferior y menor conocimiento, igualmente un paso que no tiene asegurado.

Como en todos los cruces internos del peronismo, plagado de suspicacias e intrigas sobre los alineamientos internos. Cuestión que desde el punto de partida Elizondo aparece con una ventaja sobre su contrincante ocasional, para nada definitivo: las dos encuestas más importantes de la provincia lo posicionan como la mejor opción para el PJ de pelearle al macrista Cáceres con mayores chances.

Será tal vez la interna que mayor atención demande en el turno Paso el 9 de agosto próximo. De todas las que se anotaron el miércoles sobresale nítidamente la oficial capitalina como foco de atención. También la habrá en la Capital por el lado opositor, pero se descarta que Cáceres se impondrá sobre el ciudadano Sánchez y el radical Russo, tampoco hay duelos cerrados PRO-UCR en otros distritos, habrá internas en todos los departamentos entre el oficialista del PJ y el postulante de Ruperto Godoy, pero solamente en Calingasta aparece jugando con alguien que de partida figura como serio aspirante al triunfo (Jorge Castañeda, disidente de Roberto Garcés, aunque habrá que ver cómo lo influyen las fórmulas para gobernador y presidente, Godoy y Randazzo respectivamente).

Por todo eso, el duelo interno de mayor atención en todo el tablero político provincial será el que libren Elizondo contra Aranda. El ministro viene apostando todo desde hace tiempo, se bromeaba en la sede del PJ el miércoles con que Gioja al final lo convenció de presentarse. Tiene larga experiencia en gestión, no es poca cosa montar anualmente un gigante como la Fiesta del Sol. También millas acumuladas en elecciones partidarias, como concejal capitalino desde 1983, luego diputado provincial y finalmente nacional.

Será su primera experiencia para un cargo ejecutivo y si atraviesa la interna lo espera un par de dirigentes opositores que se jugó todo a ganar la Capital: Rodolfo Colombo en su tercer intento, que parece ser el que lo encuentra mejor parado, y Eduardo Cáceres como portador de la enseña macrista, una escudería de probada efectividad en todo el país, también es cierto ninguna garantía.

Para Molina será su debut en las grandes ligas. Viene militando en el peronismo de la mano de agrupaciones bosconianas, donde conoció a Gioja. Y desde el descabezamiento del ministerio que hoy ocupa (Desarrollo Humano) apenas arrancar la gestión giojista, tomó el timón y lo viene llevando no sin sobresaltos. Se identificó con el proyecto nacional más que cualquier otro colega del gabinete, integró Kolina (el partido encabezado por Alicia Kirchner) y combinó gestión con militancia intensa. Armó un bunker en su ministerio, atento a las urgencias sociales que nunca desaparecen. Y en paralelo, fortaleció una relación directa con Gioja sin intermediarios y de especial confianza en un área delicada en la que se suelen jugar partidos individuales.

Pero nunca se midió en las urnas. Le tocó el turno en el lugar más delicado. Qué le va a hacer, no es su culpa ser un joven con inquietudes militantes y haber nacido justo en el distrito hoy ocupado por el dirigente opositor mejor mirado por la gente, Marcelo Orrego. Su decidida aparición en la grilla, adelantada hace meses por Tiempo de San Juan, demuestra un par de cosas: el espíritu indómito de Molina, ministro pero a la vez comprometido con la causa, y la determinación oficial de no servirle en bandeja ningún triunfo a la oposición, si no se le puede ganar al menos convertirle la cosa en un poco más dificultosa.

Santa Lucía en un departamento complicado por naturaleza para el PJ por la sobreabundancia de dirigentes y de todos ellos la mejor carta es el ministro porque es el que mejor mide. Podría haber optado por otra estrategia: conceder el triunfo, no sin lucha pero poniendo a los suplentes para evitarle una derrota a su principal espada. Fue al revés. Quiero retruco y a definir en las urnas: en términos futboleros, contra el campeón y de visitante.

¿Le puede ganar el PJ con Daniel Molina a Marcelo Orrego? Los cálculos que hacen en el oficialismo es que si se tratara de una elección aislada sería muy difícil, pero con la potencia de los nombres que estará en la boleta la cosa se hace un poco menos épica: nada menos que José Luis Gioja, Sergio Uñac como gobernador y Daniel Scioli como presidente, tres nombres que miden muy alto y que acompañarán el emprendimiento.

La definición, para octubre. Será, de todos modos, el duelo entre dos vecinos de la misma cuadra que incluso mantienen relación desde aquellos años de infancia.

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