Uno que siempre quiso, ahora no quiere. Otro que podrían empujar, tampoco quiere. El acertijo describe el cercano oriente sanjuanino, donde el justicialismo orgánico pareciera haber entrado en estampida, ante la potente imagen del intendente Marcelo Orrego y su avanzada irrefrenable por otro mandato en el municipio.
Hay que ponerle nombres al acertijo para entender mejor. El diputado departamental Javier Ruiz Álvarez transita su tercer mandato consecutivo en la Legislatura y siempre fue un potencial precandidato a intendente. Pero la interna no lo acompañó y, alineado, terminó repitiendo lugar en la boleta hasta 2011.
Hombre del riñón giojista, su incursión en política se remonta a la Fundación Tercer Milenio, que parió el plan de gobierno titulado "Segunda Reconstrucción de San Juan”. ¿Vale la pena insistir con la intendencia santaluceña en 2015 frente a Orrego? En su entorno empezaron a reconocer en voz baja que sería ingrato marchar hacia una derrota anunciada.
La encuesta del Instituto de Opinión Pública y Proyectos Sociales (IOPPS) asignó 52,9% de intención de voto a Orrego, un año antes de los comicios. Aún con el horizonte electoral tan lejos, el jefe comunal asusta. Y si el dato no alcanzara, basta sumar el 71,3% de imagen positiva en su gestión.
Ruiz Álvarez apareció en la misma encuesta con el 9% de intención de voto, siempre pensando en la candidatura a intendente. Por eso, al mejor estilo GPS, comenzaron a sonar las voces consejeras: "recalculando”. Se preguntan, por estos días, por qué no intentar una proyección provincial para el diputado.
Sueñan incluso con un llamado de José Luis Gioja para acompañarlo en la fórmula, como ya ocurrió en 2003 con Marcelo Lima, en 2007 con Rubén Uñac y en 2011 con Sergio Uñac. Fidelidad no le falta. Conocimiento legislativo tampoco.
La única señal de Gioja, por el momento, ha sido clara: no hablar de elecciones en lo que queda de 2014 y trabajar en lo que a cada uno le toca. Pero las ansiedades pueden más.
Ruiz Álvarez no es el oficialista mejor ubicado en la encuesta del IOPPS en Santa Lucía, sino el ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina. Apareció segundo y lejos detrás de Orrego, con el 15,5%. Es el otro nombre propio que ayuda a entender el acertijo.
Por el momento, el funcionario del área social no quiere saber nada con una patriada municipal de resultado prácticamente cantado. Así lo reconoció un cercano colaborador suyo, en una charla de café.
Es más: en el entorno de Molina interpretan que "mandarlo” a jugar en Santa Lucía sería prácticamente una penalización. Igualmente, el ministro ha ratificado –cada vez que tuvo la ocasión- su fidelidad política al gobernador. Difícilmente se atreviera a rechazar el desafío, si existiera el pedido oficial.
En la encuesta del IOPPS, el tercer oficialista mejor posicionado en intención de voto fue el ex intendente Aníbal Fuentes, con el 7,8%. Sin embargo, el ex jefe comunal tendrá que limar algunas asperezas internas remanentes de su paso por la Junta Departamental que todavía raspan y arden.
Más lejos todavía apareció en el ranking del IOPPS el recientemente asumido diputado Nelson Campero, con el 2,2%. Un reconocido militante peronista del municipio, hoy segunda autoridad de la Junta Departamental detrás de Ruiz Álvarez. Un verdadero soldado de la causa, que tiempo atrás reconoció que están pagando responsabilidades por errores del pasado. Elogió la gestión de Orrego. Y abrió la puerta de par en par si el ministro Molina decidiera bajar al terreno departamental.
En Santa Lucía es banca el basualdismo. A punto tal, que el senador Roberto Basualdo barajó/baraja la idea de un cambio de hermanos: proyectar a Marcelo Orrego como candidato a gobernador e impulsar al presidente del Concejo Deliberante, Juan José "Canqui” Orrego como intendente. El jefe comunal contestó con un rotundo "no”. Dijo que se queda en el municipio. Y en el oficialismo tomaron nota.