Carlos Macchi, el juez del Quinto Civil sometido a jury, recibirá cargos cuando llegue el momento por tres caminos distinto. Y ese día está cada vez más cerca.
El nudo de la acusación que recibió en la presentación radica en su desempeño en 4 causas expropiatorias escandalosas por los montos que se fijaron, tanto las que se pagaron como las que no: Anes en Cuesta del Viento, “Ruiz, Guillermo”, Parque de Mayo y Canal Benavídez. Y también en la entrevista con Tiempo de San Juan en la que admitió que esas sentencias “no” son racionales, pero que no tuvo modo de evitarlas.
Esa entrevista es la misma en la que Carlos Macchi dijo que “a mí me parece que la cadena de pagos se rompió en algún lado” y por eso “se armó todo este despelote”. Pero ese pasaje, que fue el más célebre por su contundencia y el hecho de que un juez hable de un delito, no figura en la denuncia. Sí, en cambio, motivó una investigación paralela que quedó en nada. Macchi llegó a decir que esa entrevista fue un pasaje en off de record, aunque de la cinta de la desgravación queda bien claro que se trata de una entrevista pactada. Incluso, en el trámite intervino el camarista Roberto Pagés, presidente del Colegio de Magistrados con licencia porque cuando era juez firmó otros fallos bajo investigación.
Los pasajes de esa entrevista que más llamaron la atención de los acusadores de Macchi fueron donde el juez admite que sus fallos “no” fueron racionales, y se ampara en un supuesto principio dispositivo del juez civil para no encarrilarlos.
El fiscal De Sanctis rechazó de plano esa teoría porque “niega su rol como director del proceso”. “Al juez Macchi, nada, absolutamente nada, le impedía hacer uso de sus facultades ordenatorias en búsqueda de la verdad real”.
La denuncia le imputa el “dictado intencional de sentencias irrazonables y reconocimiento público de haberlo hecho”, en referencia a ese pasaje de la entrevista en el cual dijo que “no” le parece razonable que se llegue a un fallo de un bien por 10, 100, 1.000 veces más de lo que vale. “Resulta inadmisible, inexplicable y repugna al ideario de justicia que un juez, cualquier juez, reconozca públicamente que sus fallos son irrazonables. Lo que no es razonable no está en el derecho, es antijurídico”, dijo De Sanctis.
En el punteo de los fallos de Macchi observados por la denuncia sobresale uno en especial. Es cuando el propio Macchi admitió haber cometido un error al consignar en su sentencia de Canal Benavídez la expropiación de una fracción por 14.000 m2, cuando en realidad fueron 9.000. Macchi dijo que el fallo es por la última cifra y que se trató de un error tipográfico. Pero justo los 14.000 que hizo figurar era lo que había pedido el perito de partes presentado por Graffigna. Por ese punto, De Sanctis acusó a Macchi de “mentir deliberadamente en forma pública”.
La denuncia también recorta una parte de la entrevista en que se le pregunta a Macchi: “¿Quiere decir que la provincia estuvo mal defendida?”. Machi responde: “¿Sabe cómo lo pondría? No tienen elementos …. ¿es tonto Mario Díaz? … Hay cosas que no me callo. Yo digo: sos un inservible, jodete, hacete cargo si no mantuviste el control de la gente que estaba”. De Sanctis sostiene que “no se puede sostener a esta altura que Macchi fue un mero espectador y pasivo. Con su voluntad conciente confluyó con Graffigna a producir el resultado altamente gravoso para el erario público”.
En el caso de Cuesta del Viento, la denuncia contra Macchi lo involucra en un triángulo con Moya y Baistrocchi, el primero desde la Fiscalía y el segundo desde Recursos Energéticos, para dejar pasar el tiempo para apuntalar las demandas contra el Estado.
Y en los otros casos aparecen las diligencias preliminares sin poder, que Grafigna realizó en el juzgado de Macchi durante casi dos años en el expediente Cuesta del Viento, el más escandaloso porque su monto alcanza los $1.500 millones. La ley ordena plazos muchos más acotados, pero Macchi no los tuvo en cuenta, según la denuncia. Y le permitió a Graffigna obtener los poderes con los que luego presentó la demanda.
En Parque de Mayo y en Canal Benavídez también operó otro reclamo contra el juez: haberse quitado de taquito las tasaciones del Tribunal de Tasación, y haber fallado de acuerdo a la opinión del perito acercado por Graffigna. Por motivos similares, esa pericia nunca fue valorada.
En Canal Benavídez, además del citado “error de tipeo”, hubo otros puntos que llamaron la atención en la denuncia. Uno de ellos fue la bonificación de título pedido por Graffigna y concedido por Macchi por una extensión no contemplada en la mesura que excedía el 5% contemplada en la ley. Por eso, se quedaron con 805 metros más, que eran terrenos fiscales, y empujó para arriba todo el precio en general.
Los otros puntos que le recrimina la denuncia a Macchi es la determinación de la fecha de desposesión para tasar el inmueble, y el cómputo de los intereses. Esos puntos están en todos los fallos de Macchi bajo investigación.
La ley establece que el precio debe fijarse al momento en que se produce la desposesión del bien, pero según la denuncia no fue lo que ocurrió. Si no se hace, la actualización se produce dos veces: fijando el precio a valor actual, y sumándole intereses, con lo que se llegan a esas cifras astronómicas. Y luego, los índices establecidos para aplicar los intereses, un punto en el que el nuevo caso Herrería viene a poner en tela de juicio el propio criterio del juez y de la cámara que le había dado la derecha.
domingo 5 de abril 2026





