Momento decisivo

La trama política detrás de Agua Negra

Sólo resta la firma de los presidentes en Santiago para licitar la obra. Cómo fueron las gestiones detrás del proyecto, reveladas por primera vez.
sábado, 10 de marzo de 2012 · 11:55


Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Si todo ocurre como estaba previsto, el jueves próximo en Santiago de Chile la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el anfitrión Sebastián Piñera le pondrán la firma al llamado a licitación del Túnel de Agua Negra. Terminará así una larga historia de gestiones políticas, diplomáticas y técnicas que hasta último momento continuaban febrilmente en el despacho del ministro de Infraestructura, José Strada. Incluso hubo quien se atrevía a guardar una dosis de escepticismo, hasta ver la rúbrica de los mandatarios.
La historia hasta hoy jamás contada aconsejaba guardar cierta cautela. El documento final elaborado por el Ente Binacional Túnel de Agua Negra (Ebitan) quedó finiquitado en detalle el viernes pasado en Buenos Aires, con el visto bueno de ambas naciones. Nunca antes se había llegado tan lejos. Pero los pasos previos nunca fueron fáciles: los gestores –casi siempre- encontraron más obstáculos que facilidades.
Esa historia es la que reveló una alta fuente a Tiempo de San Juan. “Agua Negra era simplemente un folklorismo entre San Juan y Coquimbo. Nos juntábamos un par de veces al año y en Buenos Aires a lo mejor se enteraban. En Santiago, con seguridad no”, relató el informante.
La clave era “entusiasmar” a los gobiernos centrales de Argentina y Chile, para cambiar el curso de un proyecto que parecía destinado a la frustración.
En este sentido, los gestores consideran que “la bisagra” fue el viaje que encabezó el gobernador José Luis Gioja a Brasil para seducir la voluntad política del entonces presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva, en julio de 2008. El líder del PT, uno de los mayores impulsores de la integración latinoamericana, recibió a la delegación sanjuanina en Brasilia y manifestó su interés en vincular Porto Allegre con Coquimbo, a través de esta porción de la Cordillera de los Andes.
Antes, en febrero de 2008, Gioja había logrado una audiencia con la entonces presidenta chilena Michelle Bachelet.
Una fuente calificada relató a Tiempo de San Juan que la noche anterior al encuentro con Bachelet, Gioja y Strada ensayaron en la embajada argentina en Santiago la argumentación que iban a exponerle a la presidenta al día siguiente. Contaban con no más de 10 minutos. Cada palabra valía. Sin embargo, la charla en La Moneda se desvió hacia anécdotas que sirvieron para distender el clima, pero al mismo tiempo conspiraban contra el objetivo de la visita. Strada tomó la palabra –con el consentimiento de Gioja- y pidió una gestión en concreto (no trascendió el detalle).
Bachelet dio el visto bueno y cumplió con ese compromiso. Fue evidente, porque después de la reunión se destrabaron algunos asuntos atascados en líneas inferiores del gobierno trasandino.
Inclusive el informante reveló que tuvieron que sumar a grupos empresarios chilenos –interesados en el paso cordillerano- para que iniciaran su propio lobby y presionaran en las líneas medias del gobierno por el Túnel de Agua Negra.
Todo sirvió, pero el encuentro con Lula fue determinante para que hubiera un cambio de actitud y Agua Negra encontrara el envión que nunca antes había experimentado tanto en Santiago como en Buenos Aires.

Hablen con Julio

Un experimentado funcionario chileno aconsejó al gobierno sanjuanino –años atrás- que optara por la iniciativa privada para la concreción de Agua Negra, porque esa metodología tenía más que ver con la idiosincrasia trasandina. Si buscaban la vía de la obra pública, el recorrido se tornaría mucho más complicado. Fue esta última opción la que escogió la gestión de Gioja.
El primer paso fue buscar respaldo de la Casa Rosada para una obra de la que poco se sabía en términos concretos, más allá de la presunción de que tendría un costo muy elevado.
La respuesta del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, fue más un consejo que una solución: “hagan el proyecto y cuando lo tengan terminado, a ver quién les dice que no se puede”.
Pero le tomaron la palabra. Y la provincia, con fondos propios –lo autorizó la Legislatura en sesión especial el 16 de junio de 2010- solventó la contratación de una consultora que desarrolló el estudio de ingeniería.
Era una obra binacional, en la que ninguna de las dos naciones se involucraba política ni –mucho menos- presupuestariamente. Pero con el proyecto finalizado, el ministro K “se puso al frente”, indicó el informante. De Vido cumplió con su propio vaticinio: él mismo salió a dar su respaldo para Agua Negra, que dejaba de ser una idea en abstracto.
Fue así que en julio de 2011, cuando en el Estadio del Bicentenario se jugaba la Copa América y el fixture había destinado aquí el choque de las selecciones de Chile y México, en el Salón Cruce de Los Andes del Centro Cívico, De Vido y su par chileno, Hernán de Solminihac, encabezaron la reunión del Ebitan y anunciaron que en 90 días estaría finalizado el proyecto de ingeniería básica, el pliego licitatorio y el informe de impacto ambiental, para que los presidentes de ambas naciones firmaran el llamado a licitación.
Esto debió ocurrir en octubre/noviembre del año pasado. Pero hubo nuevos obstáculos y los plazos se estiraron: diferencias políticas de coyuntura y hasta los problemas de salud de Cristina Kirchner retrasaron la cumbre de Santiago sucesivamente, hasta el jueves próximo, de acuerdo a lo previsto.
Pero hubo otro factor que desveló a los sanjuaninos durante toda la historia reciente de Agua Negra: el Tren Trasandino, que corta la cordillera por Mendoza y se ligó políticamente a la ejecución de la obra sanjuanina –desde la Nación- como un gesto de reconocimiento a la hermana cuyana. Las dificultades geológicas y presupuestarias –se trata de una inversión privada que espera el otorgamiento de una garantía binacional para iniciar el proyecto de ingeniería- nublaron hasta última hora las expectativas locales. Se temió que una eventual demora en el Trasandino arrastrara a Agua Negra.

Lo que se firma

Este viernes, el Ebitan –presidido por Strada e integrado por funcionarios de ambas naciones- acordó el texto de un protocolo adicional al firmado por las presidentas Kirchner y Bachelet en Maipú el 30 de octubre de 2009, estableciendo los siguientes puntos:
- El cambio de naturaleza jurídica del Ebitan para que se constituya en una corporación facultada para llamar a licitación –previa firma de los presidentes el jueves próximo en Santiago- y llevar adelante la obra.
- La forma de financiamiento: Argentina aporta el 100% -ya figura una garantía de 800 millones de dólares en el Presupuesto Nacional 2012- y luego Chile devuelve el 28% cuando la obra esté finalizada.
- El compromiso de las partes de terminar a sus costas las obras complementarias hasta llegar a la embocadura del túnel.
- Incluye los acuerdos de sede en ambas cancillerías sobre los impuestos y las expropiaciones, entre otros asuntos que fueron previamente consensuados en enero y se oficializó este viernes.

La pretensión local es que los presidentes firmen el próximo jueves en Santiago un documento acotado que habilite al Ebitan a actuar. Será la luz verde para Agua Negra. La definitiva.


Un laboratorio bajo tierra

El proyecto del Túnel de Agua Negra le abrió la puerta a una experiencia científica que se volvió presupuestariamente posible gracias al esfuerzo económico de la obra binacional: un laboratorio subterráneo, escondido 1.700 metros debajo de la montaña, para estudiar el impacto de los “neutrinos”, una radiación cósmica que afecta absolutamente todo lo visible en la superficie de la tierra y tiene la facultad de atravesar lo que conocemos como materia.
La comunidad científica internacional está desvelada por conocer más acerca de los neutrinos y la posibilidad de estudiar una porción del planeta que puede haber quedado a salvo del efecto de esta radiación, debido a la profundidad y la coraza natural formada por la Cordillera de Los Andes.
El científico francés Xavier Bertou, investigador del Conicet, vio en la obra de Agua Negra la posibilidad de construir por el “módico” costo de 10 millones de dólares el laboratorio subterráneo, como un “delta” del túnel que se perfore para el tránsito entre San Juan y Coquimbo.
El ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, suscribió de inmediato la iniciativa y del lado chileno la comunidad científica se sumó al proyecto.
Así las cosas, el “Proyecto Laboratorio Andes” será presentado en paralelo al Túnel de Agua Negra por estos días y se convertirá en noticia internacional. El único en su tipo en el hemisferio sur.

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