el análisis del día

Cuando el mal recuerdo de la guerra jugó para San Juan

Suele pasar que una carambola de hechos sin control repercuten en otros que no tienen nada que ver. Esta vez, Malvinas le tendió un puente a San Juan. Mirá porqué. Por Sebastián Saharrea.
jueves, 16 de febrero de 2012 · 11:37
Augusto Pincohet fue, además de un dictador temible, un traidor regional. Lo mandó al frente nada menos que la hoy homenajeada Margaret Thatcher (una épica película sobre su vida aspira al Oscar) cuando lo visitó en la convalecencia londinense del chileno y le agradeció por haber prestado apoyo logístico a las naves británicas en combate contra Argentina. Esta semana, el primer ministro británico Cameron intentó reflotar políticamente aquellos vínculos con el presidente Sebastián Piñera, un político de centroderecha que suele defender el pasado pinochetista. Pero Piñera lo mandó de vuelta a su casa de manera impecable y le respondió que esta vez, su país respalda a Argentina.

No por casualidad, apenas minutos después se confirmaba la reprogramación del viaje a Chile que Cristina Kirchner había suspendido a Santiago un par de veces, la última ante el reposo forzado de la jefa de Estado argentina por su operación: La cancillería nacional había tomado nota de ese rechazo chileno al pedido de Cameron y adelantaron lo antes posible el contacto entre presidentes. Será el 14 de marzo.

Ese encuentro tiene previsto el demorado anuncio de innumerables gestos de integración. Y tal vez el más importante sea la firma del protocolo mediante el cual los presidentes de ambos países firman el compromiso de avanzar en el túnel de Agua Negra este mismo año, la cumbre diplomática a tantos años de gestión para la obra más importante de la historia de San Juan.

Cerró así una seguidilla en cadena de hechos informativos que terminaron beneficiando al túnel sanjuanino. Si Cameron no hubiera llamado, o Piñera hubiera dado señales de cercanía con los británicos, el viaje de CFK y el avance del túnel no se hubieran concretado. Son hechos que a veces no se manejan, pero terminan haciendo una fuerza gravitante. Importante consignar cómo juega el viento a favor, especialmente porque a veces ocurre al revés.