Análisis

Lo que hay que mirar del nuevo acuerdo minero en las provincias

Claves políticas de una organización que nació a la luz de los reclamos ambientales pero se propone proyectarse en el tiempo. Por Sebastián Saharrea.
miércoles, 15 de febrero de 2012 · 12:41

1 – La Nación puso la cara. El centro de la mesa estuvo ocupada por el ministro de Planificación, Julio De Vido. Un punto importante no sólo por la jerarquía de un ministro en lugar de un funcionario de menor rango, sino por la presencia de un dirigente de alto rango dentro de la estructura política del kirchnerismo. Especialmente, teniendo en cuenta que un grupo importante de los activistas antimineros en las provincias tienen simpatías con el oficialismo.

El propio De Vido tomó el micrófono al final y no dejó dudas, en sintonía con las recientes declaraciones de la presidenta Cristina Kirchner. Dijo claramente que el gobierno nacional mantiene por medio de la minería el desafío del pleno empleo, de capacitación, del uso de tecnología y que impulsará a firma de un acuerdo federal minero.

2 – Minería no es sólo San Juan. El gobernador Gioja es en los últimos tiempos el más enfático defensor de la actividad, y en consecuencia el más atacado. Hubo sondeos para que fuera él quien convocara a la firma con el resto de sus colegas y que la sede de la firma fuera la Casa de San Juan. Finalmente apareció el jujeño Fellner, que fue quien habló en la conferencia y ofreció el lugar para la firma. De hecho, Gioja será secretario, detrás de Fellner y la catamarqueña Corpacci.

3 – Las figuritas difíciles y la oposición. Estuvieron varios gobernadores oficialistas a los que les incomoda la palabra minería, ante las resistencias en sus provincias. Como el mendocino Paco Pérez. O el salteño Juan Manuel Urtubey, también de provincia minera pero que esquiva el debate. Y no hubo gobernadores opositores porque las últimas provincias mineras radicales quedaron en manos del oficialismo: Catamarca y Río Negro. Igual, hubiese sido importante la presencia –o al menos invitación- a figuras políticas de la oposición para que fuera asunto de Estado.

4 – Las provincias, primero. Lo ratificaron el acta fundacional y las palabras de De Vido. No habrá reforma para modificar la Constitución de 1994 que otorga a las provincias la potestad por en el uso del subsuelo. Hubo varios rumores en el sentido de quitarles a las provincias esas atribuciones constitucionales que les permiten regular la actividad minera y de hidrocarburos. Por ahora, no parecen avanzar.

5 – La hermandad con el petróleo. Hace pocas semanas, la Nación reimpulsó la OFEPHI –Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos- para terciar en la disputa con YPF: que sean las provincias las que encabecen la negociación. Ahora hizo lo mismo con la minería, con el lanzamiento de la esta OFEMI. Fellner dijo que trabajarán en conjunto ambas entidades.

6 – El avance del Estado. Hubo un impulso en la creación y el impulso –en el caso que ya estén creadas- de las empresas estatales para coexistir con el sector privado. Como lo anticipó Tiempo de San Juan en su edición de hace dos semanas, hay un impulso renovado a estas compañías y está en planes una minera nacional. Ayer, se habló de que cada provincia impulse las suyas. Incluso, lo hizo el ministro De Vido.

7 – Sin cambios legales. En la conferencia de prensa hubo una pregunta sobre si la ley vigente resulta suficiente para regular el sector. El gobernador Fellner respondió que sí y cerró por ahora el debate a posibles cambios legales.


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