Opinión

Minería K: Lo que prepara el Gobierno

La escalada del conflicto minero, junto a las irresponsables posiciones tomadas por algunas fuerzas políticas (principalmente el radicalismo) ha ido más allá de los deseos del gobierno nacional, que lo que menos ha querido es que se le abra otro frente de batalla justo en momentos en que concentraba fuerzas contra Moyano, por Malvinas y en el difícil cuadro del sector externo, con Guillermo Moreno como superstar.
martes, 14 de febrero de 2012 · 18:00
Por Daniel Bosque

La escalada del conflicto minero, junto a las irresponsables posiciones tomadas por algunas fuerzas políticas (principalmente el radicalismo) ha ido más allá de los deseos del gobierno nacional, que lo que menos ha querido es que se le abra otro frente de batalla justo en momentos en que concentraba fuerzas contra Moyano, por Malvinas y en el difícil cuadro del sector externo, con Guillermo Moreno como superstar.

El rictus de este conflicto fue capitalizado rápidamente por la izquierda política (Bonasso, Solanas y compañía) y por Clarín y otros medios defenestrados por un poder político que apunta a desguasar multimedios opositores. Así, la cosa pasó de La Rioja a Catamarca, en una llamativa movida para detener la operación de la principal mina del país, que no arrancó hoy sino hace 15 años y que es generadora de fuertes divisas y tributos. E impedir la virtual prolongación minera a corporizarse en el rico yacimiento de cobre de Agua Rica.

Pero como toda crisis es oportunidad, la Casa Rosada y los gobiernos provinciales con intereses en la minería negocian por estas horas una receta que pueda ser consensuada al interior de la política y difundida a propios y opositores.

La movida de los mandatarios provinciales de autoconvocarse en la Casa de Salta para mañana fue interceptada por la Nación, que invitó a los gobernadores a pensar el futuro en términos de minería mixta: más protagonismo del Estado y repensar y acordar con las mineras otro reparto de la renta que genera el sector. Las provincias ya estrenaron su mote de “cordilleranas” en ocasión del tratamiento de la Ley de Glaciares, cuando proclamaron la potestad sobre los recursos naturales.

Para ello, ya estarían trazadas las grandes líneas de esta suerte de “minería para todos”, con un abanico de empresas provinciales, y la conformación de una Ofephi minera. El debate no es pacífico ya que aflorará la puja que estuvo inmanente en los últimos años: si es la Nación o si son las provincias, o ambos, quien en definitiva atrape la plusvalía que surja del nuevo escenario.

Las empresas mineras, que hace un lustro hubieran visto esta iniciativa como poco menos que inaceptable, hoy están dispuestas a conversar un “afecto societatis” que garantice legitimidad social y política a un sector vapuleado a cambio de ceder parte del negocio. “Lo que no puede pretender el Estado –especulaba ayer un empresario consultado por Mining Press– es que seamos socios a cambio de nada o de muy poco”. Y recordaba, sin ser de Santa Cruz, ocasiones en que la estatal Fomicruz se desmarcaba de su socia Cerro Vanguardia para criticarla agriamente. Si el gobierno nacional admite con énfasis que la minería es estratégica y vital para el país, deberá ser consecuente en desarmar las protestas antiminería atravesadas por la política. Sin ir más lejos, quienes pretenden abortar la sociedad mixta EMSE-Osisko en Famatina, se quieren llevar puesto el contrato más beneficioso para un Estado provincial hasta hoy firmado (30% para La Rioja, más regalías).

“Se viene otra minería argentina”, decían ayer operadores del gobierno mientras en las empresas aguardaban con mesura los probables anuncios.

En tanto, en las antípodas, los opositores al sector minero juegan su propia táctica y estrategia, que por momentos, ante la pérdida de consensos, parecería dirigida a conseguir en los choques vecinales un nuevo Mariano Ferreyra, que martirice y conmueva al gran público argentino y dañe más la sufrida imagen de la minería en el país.
 
*Director de Mining Press