domingo 5 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
editorial

Cordobesismo con poco sanjuaninismo

Faltó el fernet. Los otros dos sacramentos cordobeses, el cuarteto y los cuentos, subieron a escena en el estadio junto al gobernador De la Sota. La política, escondida pero crucial. Con poco éxito en San Juan, por ahora. Por Sebastián Saharrea.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Sebastián Saharrea

Están los que no lo quieren ver ni cerca, y esos no le abrieron la puerta. Y están los que podrían llegar a coquetearle, y esos tampoco le abrieron la puerta.
 El visitante el domingo pasado fue el cordobés José Manuel De la Sota, flamante presidencial y caminante de las arenas de campaña bajo formato institucional. Y su caso es una buena vara para evaluar los movimientos en el campo opositor sanjuanino, donde ni los propios ni los extraños decidieron poner la cara para las fotos: los primeros, para no quemarse; los segundos, que ni se le ocurra.
No fue anunciado el gobernador en la marquesina del espectáculo, pero era sin duda el número principal. O por lo menos, era el motivo por el que desembarcaba la armada cordobesa y el que paga la factura. El caballo de Troya tuvo a dos grandes mediterráneos: los muchachos de La Barra, el grupo de cuarteto más influyente fronteras afuera de la provincia –dicen que adentro les hace mucha fuerza la Banda XXI-, y Cacho Buenaventura, uno de los tantísimos portavoces del humor cordobés que tiene una lista larga de negros cuenteros profesionales y otra de cordobeses de a pie que andan haciendo gracias gratis por todo el país.
Hasta que llegó el momento del número central, el que le dio sentido a la movida. Apareció el dueño de la pelota, el presidencial, y habló sólo del turismo, de la peperina y de otras delicias de las sierras. Todo bien, y hasta sobreactuando cierta resistencia a hablar de política que, dicen, no había sido lo que lo había sacado de gira. Pero claro, ninguna mejor campaña que la de mostrarse junto a un manojo de los mejores exponentes de la provincia para hacerse conocer. Montaron en el estadio abierto sanjuanino –en medio de la gira por todo el Oeste del país- una marquesina digna de un esfuerzo “institucional” (difundir el turismo cordobés) con la inocultable intención de encontrar el terreno de la instalación mediática más despejado el día que lo necesite por motivos de campaña. Negocio redondo.
José Manuel De la Sota se declaró autor del “cordobesismo”, un gentilicio político de su autoría fundado con la intención de separarse de cualquier “ísmo” de esos que abundan especialmente en su partido. Lo proclamó el día que ganó en su provincia para suceder a su ex delfín Schiaretti, para no encuadrar ni en los K ni en los anti K. Pero una serie de eventos desafortunados, como la elección de su vice –la intendenta de Laboulaye, Alicia Pregno, que fue encasillada como pro-campo pero que había sido escrachada por las patrullas rurales de su ciudad-, lo pusieron en la vereda de enfrente de la Presidenta. Hubo una especie de tregua, pero luego la cosa degeneró, Córdoba terminó en la Corte reclamando una supuesta deuda previsional, y todo quedó patas para arriba: desde ese momento, De la Sota pasó a ser candidato opositor y una de esperanza más para quienes sueñan con cascotearse el rancho a Cristina.
En ese contexto, los cordobeses pensaron en la mejor manera de exportar a su figura política, a quien notoriamente le cuesta hacerse sentir fuera de su provincia: ya le pasó en el 2003, cuando amagó con ser presidencial de la mano de Duhalde pero no movió el amperímetro y terminó dejándole el lugar a Kirchner. Y la mejor manera que encontraron fue aparecer entre la hojarasca de los emblemas cordobeses que prenden fuerte en todo el país: el cuarteto y los cuentos.
Contrataron entonces a dos de los mejores, y pusieron a remolque a la figura del gobernador. El fin de semana pasado fue el turno de San Juan en el combo de alegría, música y ¡sorpresa! apareció el gobernador hablando de cosas lindas como las casitas de las sierras y las vedetongas de Carlos Paz.
Ni siquiera desde el principio disimularon esas intenciones, pese a la republicana resistencia de De la Sota de hablar de su candidatura y limitarse al turismo. El propio gobierno provincial anunció que en cada punto de destino de su gira, el gobernador tomará contacto con las autoridades del PJ. Dijeron que las reuniones sería reservadas porque las encuestas marcan que los cordobeses rechazan que su gobernador priorice lo político sobre la gestión. ¿Tendrán claro los cordobeses que la gira “turística” tuvo bastante poco de gestión y fue motivado con fines políticos? Planteado de otro modo: cuando De la Sota no era presidencial, no aterrizaron La Barra y Cacho en ningún lugar promocionando las casitas de las sierras.
La pregunta del millón es: ¿con quien se reunió De la Sota en San Juan de manera reservada? Los jefes del PJ provincial son los que están sentados en el gobierno y encuadrados en el sector antagónico al de De la Sota: toda la dirigencia provincia, con Gioja como presidente partidario, saben bien que una foto, o un rumor sobre una eventual reunión con el cordobés, son sinónimo de ruptura con la Rosada. Por lo tanto, la orden fue clara: nada de andar coqueteando con el cordobés, ni en público ni en privado, más allá que entre los dos gobernador hay una relación de respeto mutuo. De hecho, De la Sota estuvo en el carrousel de la última Fiesta del Sol –cuando aún no era anti K- repartiendo elogios para el sanjuanino. Las cosas cambiaron: por ahora, ni pensar en un gesto de ningún tipo.
Habrá que torcer la vista para el sector del PJ disidente –donde el viento lo dejó a De la Sota y desde donde deberá pelear sus chances presidenciales- para encontrar a quienes se reunieron con el cordobés. Pero tampoco. El referente más importante del peronismo federal en San Juan es el diputado nacional Mauricio Ibarra, pero él estaba justamente en Córdoba pasando el fin de semana largo, mientras le robaban en su casa y mientras el gobernador maditerráneo aterrizaba en San Juan.
A Ibarra no le disgusta la figura de De la Sota como eventual referente nacional, pero por ahora lo ubica por debajo de Macri y de Scioli. Igual, nunca se sabe. Puede ocurrir que la perinola se apoye de ese lado y haya que salir de urgencia a acomodarse detrás del cordobés, donde siempre los primeros tendrán los mejores lugares, pero eso todavía es futuro imperfecto y está en manos de los astros en el universo opositor.
Lo define con claridad por o bajo el propio Ibarra: “No me quemo más”. Lo dice en relación a las veces que recibió para las fotos a las celebridades opositoras que después se van al mazo o se pinchan como un globo, como el caso de Felipe Solá. Por eso prefiere esperar a ver si De la Sota se gana los porotos, y recién después subir al carro aunque se pierdan lugares por el orden de aparición. Su relación con el delasotismo es el diputado nacional Francisco Fortuna. Punto.
Del lado del PRO, el fin de semana estuvieron más preocupados por la rosca con el interventor Eugenio Burzaco –quien hizo su arribo triunfal a la provincia esta semana- que en recibir a los parientes. Hay buenas migas entre Macri-De la Sota, fotos en común y esas cosas, pero también hay cautela. Igual que en el basualdismo, también receloso de prestar su estructura local a alguien que caiga de arriba como el cordobés y a quien prefieren ver primero en situación de remar. Basualdo tiene predilección por los Rodríguez Saá, y por ahora no se mostrará para las fotos con alguien que recién empieza.
El resto del universo opositor sanjuanino no lo vio ni pasar a De la Sota. Nadie descarta que las ráfagas lo conviertan en un referente, incluso para todos ellos. Pero para eso habrá que esperar: aunque venga con la Mona, tendrá que golpear fuerte para que le abran una puerta.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Así quedó el Fiat Duna tras el impacto del camión.
El bullying en primera persona: el caso Florencia Merino, a 13 años del ataque que le cambió la vida para siempre video
Jorge Escobar en el Liceo Militar en Mendoza y Marcelo Orrego junto a su madre en el Colegio Don Bosco.
Récord criminal: salió del penal, amenazó a un policía y vuelve a prisión con condena de 3 años por un brutal asalto en Rivadavia
Dieron a conocer la identidad de la mujer que murió en el trágico siniestro de Ruta 40

Te Puede Interesar