La inusitada y escandalosa pelea entre dos conocidos jueces sanjuaninos provocó un revuelo en Tribunales y, por ello, los protagonistas del entredicho decidieron romper el silencio y contar su versión de los hechos. Si bien reconocieron que hubo una fuerte pelea, algo que no pudieron negar dado que los gritos que pegaron fueron escuchados por todos, le bajaron la espuma a la cuestión.
Tiempo de San Juan publicó sobre la acalorada disputa entre Víctor Hugo Muñoz Carpino y Miguel Ángel Dávila Saffe, integrantes de la Sala I de la Cámara Penal, en la que testigos afirman que se gritaron, insultaron y por poco casi se van a las trompadas en un pasillo. Las fuentes, entre ellas empleados y altos funcionarios, calificaron el episodio como un verdadero bochorno.
Fue por eso que, con ánimos de bajar la tensión, decidieron hablar con el diario y, aunque reconocieron que existió una fricción que propasó los límites, negaron que se hayan insultado y denigrado. Incluso, en su versión de los acontecimientos, aseguraron que hubo malicia de parte de las fuentes que contaron lo sucedido.
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"Jamás pasó eso, no hubo insultos, nunca nos faltamos el respeto", sostuvo Dávila Saffe al mismo tiempo que reconoció que no es la primera vez que encarnan un cruce. "Acá se discute, a lo mejor ha sido con voz alta, pero insultos nunca, jamás yo he puesto en duda las condiciones de él (Muñoz Carpino) como juez", agregó.
Por su parte, Muñoz Carpino señaló: "Es cierto que hubo una discusión, como tuvimos antes y como vamos a seguir teniendo por criterios distintos, por opiniones diferentes. Pero no es que hayamos puesto en duda nuestros accionares como magistrados". Además, afirmó que si la pelea hubiera sido tan grave como lo siguen sosteniendo las fuentes, no habrían acordado dar la nota juntos. "No estaríamos compartiendo el mismo lugar", expresó.
Tras defender su postura, ambos magistrados dispararon contra las fuentes. "Quizás hubo malas intenciones de las fuentes, que buscaban causar un daño. Cuando leímos la publicación nos sorprendimos porque los matices de la discusión que sí existió no son ciertos", manifestaron.
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Sobre el motivo que inició el entredicho, dijeron que se trató de una cuestión netamente laboral, aunque admitieron que en su función de jueces deberían ser más cuidadosos por la investidura que representan. "Todas las mañanas nos tomamos un café, intercambiamos pareceres, nos consultamos y por eso a veces discutimos. Podemos levantar la voz, pero a eso lo vamos a seguir haciendo porque somos así", destacaron y añadieron: "Nos tenemos que contener por las funciones que tenemos".
El hecho que protagonizaron, que se desató el lunes 31 de julio por la mañana, fue la comidilla en todo Tribunales, dado la violencia con la que se increparon. A pesar de sus explicaciones y de sus intereses por calmar las aguas, las fuentes siguieron sosteniendo que la tensión fue máxima y fue parte de un verdadero escándalo.