Vizcaíno, el estafador prófugo que reapareció para asesinar a la expareja a cuchillazos en Médano de Oro
Manuel Vizcaíno era buscado por la Policía en septiembre de 1973 por una causa de estafa. Poco le importó eso: una mañana se apareció por El Médano con un revólver y un cuchillo y mató a la exmujer.
Hacía semanas que Manuel no daba señales. La Policía sanjuanina lo buscaba por una causa de estafa y se las ingeniaba para escabullirse. Pero a él solo le quitaba el sueño María Esther y su rechazo. Y esa obsesión enfermiza lo traicionó; el rencor que lo carcomía, tarde o temprano, lo llevó a reaparecer en público de la manera más atroz.
"¿Vas a venir conmigo o no?", le dijo con un tono claramente amenazante a María Esther Bazán. La joven mujer tiritó de miedo y se puso detrás de su hermana y su sobrina con el fin de protegerse cuando notó que Manuel Vizcaíno tenía un cuchillo en la mano derecha y en la otra sostenía un revólver.
"Vos no te vas a reír más de mí. Y ustedes dos, mucho cuidado con chistar porque si lo hacen las voy a matar a las tres", largó. Aunque después intentó justificarse diciendo que no recordaba, que tuvo un raptus de locura, Manuel ya había sentenciado a muerte a su expareja María Esther.
Vizcaíno
Manuel Vizcaíno, en una foto publicada por Diario de Cuyo.
De un manotón en el pecho, sacó del medio a Carmen Bazán y se tiró encima de María Esther. Dos resoluciones judiciales hacen referencia a “varios” cuchillazos. Un periódico de la época señala diez puntazos y otro asegura que fueron tres las heridas infringidas con el arma blanca.
Poco importa eso ahora. La historia dice que aquella mañana del 18 de septiembre de 1973 la mujer murió desangrada y tendida sobre la calle Punta del Monte, entre calles 8 y 9, en Médano de Oro, Rawson, en medio de los gritos desgarradores de su hermana y su sobrina.
María Esther pagaba así con su vida la traumática relación con un hombre vinculado al delito y, sobre todo, un violento que la persiguió aun estando prófugo de la Justicia por un caso de estafa. Los dos habían tenido matrimonios anteriores, pero después se conocieron, mantuvieron un romance y en 1972 se fueron a vivir juntos a la casa de Vizcaíno, en la calle Güemes, en Trinidad, Capital. Ella tenía hijos pequeños.
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María Esther Vizcaíno, la víctima del femicidio. Foto de diario Tribuna de la Tarde.
La malavida del comerciante —ese era el oficio que decía tener—, que constantemente se metía en problemas con la Justicia, y sus maltratos terminaron desencantando a María Esther. Las peleas eran frecuentes y ya se habían separado un par de veces, pero él la obligaba a volver. Sin embargo, a fines de agosto de 1973 la Policía empezó a buscar a Manuel Vizcaíno por una causa penal por estafa y entonces éste decidió mantenerse oculto para no ser detenido.
También desapareció de su casa y María Esther quedó otra vez a la deriva. En esos tiempos apenas había teléfono fijo en ciertos lugares y era un privilegio para pocos. Podían pasar semanas sin tener noticias de él. Esa situación la llevó a tomar una decisión que venía postergando desde hacía tiempo. Así fue que se armó de coraje, tomó a sus hijos y el 3 de septiembre de 1973 se marchó de la casa de Vizcaíno y se instaló en el domicilio de sus padres, en la calle Punta del Monte, en Médano de Oro.
Ella tenía 31 años y se convenció de que debía empezar una nueva vida, acompañada de sus padres y hermanos. Lo estaba logrando. Hasta había conseguido trabajo como cosechadora en la finca Más, en Médano de Oro. Pero la tranquilidad le duró poco. Vizcaíno, que andaba escapando del asedio policial, apareció de un día para otro a reprocharle el supuesto abandono del hogar que compartían.
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Diario Tribuna de la Tarde dialogó con los familiares de la mujer asesinada.
En su razonamiento, él no era el problema. La culpable de todo era María Esther, por haberlo traicionado y dejarlo a su suerte, según Vizcaíno. Hasta se había convencido de que la muchacha mantenía un amorío con otro hombre y que por eso no quería reanudar la relación. La familia de la joven mujer sabía que ella no quería sufrir más y estaba cansada.
Vizcaíno nunca lo entendió; por el contrario, insistía en regresar y se obsesionó a tal punto que decidió matarla. La vigilaba; así se enteró de que todas las mañanas María Esther iba a trabajar a la finca Más y la mañana del martes 18 de septiembre se escondió a esperarla entre los matorrales al costado de la calle Punta del Monte.
Vizcaíno aguardó a la muchacha hasta que pasó en compañía de su hermana Carmen y su sobrina. Ahí largó esas aterradoras frases que fueron el principio del fin: “¿Vas a venir conmigo o no?” y “Vos no te vas a reír más de mí...”, y después la atacó a cuchillazos frente a su excuñada y su sobrina. También cargaba un revólver calibre 32, pero no usó esa arma.
Tras cometer el asesinato, Manuel Vizcaíno escapó y se mantuvo en la clandestinidad casi una semana. El 23 de septiembre, los policías de la Comisaría 17ª recibieron la información de que un hombre se escondía en la casa deshabitada de una finca del callejón Blanco y calle Rodríguez, en El Mogote, Chimbas. Por la descripción, sospecharon que podía tratarse de Vizcaíno y lo confirmaron más tarde durante una redada en ese lugar. El asesino llevaba todavía el revólver calibre 32, pero además cargaba con un frasco con folidol. Cuando lo atraparon dijo que planeaba quitarse la vida con ese veneno.
Vizcaíno capturado
Manuel Vizcaíno luego de su captura en la zona de El Mogote, en Chimbas. Foto de diario Tribuna de la Tarde.
Manuel Vizcaíno fue encarcelado bajo los cargos de homicidio simple. Así, a secas; no le invocaron el agravante del vínculo ni la posible premeditación, siendo que la había esperado para matarla y llevaba consigo un cuchillo y un revólver. Él, en cambio, aseguró que estaba arrepentido y que no recordaba lo que hizo.
Igual siguió incontenible. El 29 de enero de 1974, Vizcaíno se fugó del penal de Chimbas durante un traslado por un permiso que había obtenido del juez del caso. Cinco meses estuvo prófugo hasta que lo capturaron en San Luis el 27 de junio del mismo año y lo trajeron de regreso al Servicio Penitenciario Provincial.
El 17 de marzo de 1976, Manuel Vizcaíno fue sentenciado a la pena de 14 años de prisión por el delito de homicidio simple. Tomaron como agravantes sus antecedentes penales y como atenuante su arrepentimiento. En ese juicio escrito, su defensa sostuvo la teoría de un asesinato en estado de emoción violenta, postura que no prosperó. Sin embargo, su defensa no se conformó y apeló el fallo de primera instancia. La sentencia luego fue revisada por el tribunal de la Cámara Primera en lo Penal.
Su defensa insistió en que Vizcaíno asesinó a María Esther sin tener conciencia de sus actos y volvió a señalarla como responsable de sus males. Los jueces Carlos Graffigna Latino, Félix Herrero Martín y Alejandro Hidalgo desvirtuaron los argumentos sostenidos por el femicida y sus defensores. En su resolución, dictada el 13 de septiembre de 1976, ratificaron la condena a 14 años de cárcel.
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FUENTE: Sentencia primera instancia y la resolución de la Cámara Primera en lo Penal del Poder Judicial de San Juan, artículos periodísticos de Tribuna de la Tarde y Diario de Cuyo, y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.