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El equipo de Sportivo Desamparados de 1972. Foto de Diario de Cuyo.
En el penúltimo escalón enfrentó al equipo de Central Norte de Salta, que de local no pudo con el indomable Sportivo. El domingo 23 de julio de 1972, el conjunto puyutano le dio la última estocada a los salteños en el estadio del barrio Patricias Sanjuaninas y en un partido electrizante, con un jugador menos -por la expulsión de Vega- durante 82 minutos, los derrotó con un agonizante 3 a 2.
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Desamparado llegó a la final de la Zona 1 del Torneo Regional tras el triunfo ante Central Norte de Salta. Foto de diario Tribuna.
Pero le faltaba la parada más difícil y no por ello imposible en el camino del anhelado ascenso a la máxima categoría de fútbol argentino, el famoso Torneo Nacional. La final del Grupo I del Torneo Regional debía disputarla con el poderoso Lobo Jujeño. En aquellos años todo era una tortura. Los colectivos no contaban con la comodidad de hoy y las rutas no eran las carreteras de ahora. La delegación sanjuanina viajó un día y medio en colectivo para arribar a Jujuy y disputar el primer duelo con Gimnasia y Esgrima de Jujuy en el estadio La Tablada de la capital norteña.
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El plantel de Desamparados viajó un día y medio para llegar a Jujuy. Foto de Diario de Cuyo.
El encuentro fue para el olvido. Sportivo Desamparados chocó con una muralla en el fondo y con un claro manejo en el medio campo y la delantera del conjunto jujeño. “El local pudo haber definido por mayor ventaja su victoria en la primera etapa cuando dominó totalmente el partido, pero la excelente actuación del arquero Palacio y las deficiencias del delantero Sosa en la definición, permitieron a los sanjuaninos retirarse al descanso solamente con un gol en contra”, expresaba el párrafo de una nota periodística de Diario de Cuyo.
Y es que el gol del jujeño Osvaldo Ochaispur a los 37 minutos del primer tiempo, sentenció el resultado aquella tarde en la que, por momentos, parecía desvanecerse el sueño puyutano de acariciar el ascenso. Pero quedaba el partido de vuelta, ya en suelo sanjuanino y ahí Sportivo se cobraría revancha.
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Los jugadores de Sportivo en los días previo a la gran final en San Juan. Foto de Diario de Cuyo.
El largo viaje de regreso fue el único descanso para los jugadores de Víbora, que no tuvieron mucho tiempo para reponerse del duro traspié sufrido en Jujuy y prepararse para la hazaña. La cita fue el domingo 6 de agosto de 1972, un Día del Niño más que especial para San Juan. Era “el partido” y fue acontecimiento provincial. La propia comisión directiva del Club San Martín pidió a la Liga Sanjuanina de Fútbol la postergación de toda la fecha local para que la gente concurriera a alentar y acompañar a Desamparados en la impactante final con el Lobo Jujeño.
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Isaac Paz grita tras vencer la valla del arquero jujeño Luganos. Foto de Diario de Cuyo.
Otra vez el estadio del barrio Patricias fue escenario de una proeza. Los jujeños, que habían llegado en avión y venían con ventaja por el 1 a 0 obtenido en su provincia, no imaginaban que los muchachos de Méndez de Socio arriesgarían el todo por el todo desde el pitazo inicial del árbitro Abel Gnecco, a las 15.30 de ese inolvidable domingo de 1972.
El planteo mezquino del conjunto jujeño le jugó en contra frente a un Sportivo Desamparados que lo ahogó en todos los espacios, pese a que la visita intentó en vano poner en aprietos a la valla local. El segundo tiempo volvió a tener al Víbora como claro dominador y que no perdonó en la primera chance clara de gol en la etapa final. A los 11 minutos, Isaac Paz corrió por la banda derecha y, luego de un rebote, fulminó al arquero jujeño “Carucha” Lugano, que no pudo detener ese pelotazo que se le coló por el costado derecho de su arco.
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El grito ensordecedor y atragantado de los hinchas puyutanos hizo explotar al estadio y anunciaba que la remontada del equipo sanjuanino era posible. Los jujeños se refugiaron atrás, rechazando los peligrosos avances de Del Valle, Salvador Spadano -que reemplazó a Rodríguez- y Vega. Tampoco faltaron los encontronazos; de hecho, los dos conjuntos se quedaron con diez jugadores por dos expulsiones.
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Ángel Vega alza sus brazos, mientras los fanáticos lo rodean al finalizar el partido. Foto de diario Tribuna.
Desamparados necesitaba un gol más para sellar la clasificación. El que se cargó al equipo encima en el minuto 36 fue Spadano, que en otras de las tantas que peleó, recibió la pelota y habilitó a Ángel Vega afuera del área. Este se acomodó como quién se prepara para dar el último suspiro de su vida y remató. El fuerte zurdazo fue inalcanzable para el guardameta jujeño. La pelota sacudió el fondo de la red junto al palo izquierdo y a la par se escuchó el estallido y la euforia de los hinchas sanjuaninos.
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Salvador Spadano es levantado por los hinchas. Foto de diario Tribuna.
Los restantes 9 minutos, más el adicional, fueron un suplicio para la parcialidad local, que rogaba que terminara la eterna espera. El Lobo Jujeño ya estaba liquidado. Cuando Gnecco agarró el balón y dio el último pitazo, la locura fue total. Los policías no lograron contener a la marea de fanáticos que saltó el alambrado, entró al campo de juego y levantó en andas a los jugadores que se abrazaban y lloraban sin poder creerlo. En semanas más, Desamparados estaría jugando mano a mano con River, Boca, Independiente, Racing y otros grandes de la AFA.
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Una multitud salió a festejar el ascenso. Foto de diario Tribuna.
La trágica partida
El festejo de los vestuarios y la cancha se trasladó más tarde a las calles de la zona de Desamparados y el centro capitalino. Los bocinazos y las caravanas tiñeron la ciudad de verde y blanco con una multitud que cantaba y gritaba por semejante logro en el torneo del interior. Del lado de los futbolistas jujeños y sus pocos fanáticos todo era desolación y lamento.
Los periodistas siguieron trabajando para cerrar la cobertura de aquella jornada deportiva que dejó sepultado el sueño del equipo norteño y puso en los más alto a los sanjuaninos. Entre esos reporteros y técnicos estaba el staff de la radio LW8 y Canal 7 de Jujuy, que tenían urgencia por regresar a su provincia. A las 23.30 salía al aire el programa televisivo que contaría las instancias de la frustrada aventura de Lobo Jujeño en tierras sanjuaninas.
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Un avión idéntico era el que trasladaba a la delegación de periodistas jujeños. Foto de diario Tribuna.
Caía la tarde de ese domingo 6 de agosto de 1972 cuando los jujeños Walter Abascal, Fernando Pérez Paz, Carlos Pérez Paz, Pedro Pizarro, Osvaldo Genari y Ricardo Girón abandonaron el Hotel Nogaro y tomaron los taxis rumbo al aeropuerto de Las Chacritas. Allí los esperaban el piloto Gustavo Bárcena y su copiloto Emilio Vercellone alistando el Cessna 411 bimotor, enviado especialmente por el gobierno de su provincia para llevar de vuelta al equipo periodístico y al plantel completo de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. La nave había hecho un par de viajes el viernes y sábado para trasladar al numeroso contingente jujeño.
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El avión incendiado. Foto de diario Tribuna.
A las 20.35, la tripulación recibió la orden de despegar desde la torre de control. La máquina levantó vuelo minutos después en dirección sur norte. A poco de tomar altura, no más de 40 metros, se escuchó una detonación y los ocupantes vieron salir un fogonazo del motor del ala derecha.
A partir de ese momento todo fue pánico. Bárcena luego relató que intentó planear, pero no pudo dominar a la nave. Los relatos de los propios protagonistas señalaron que el Cessna empezó a perder altura y segundos después giró sobre su derecha para precipitarse sin control.
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Las hélices del avión siniestrado entre la nave totalmente destrozada. Foto de diario Tribuna.
Desde la torre observaron el resplandor a consecuencia de la explosión en el motor derecho del avión y la alarma sonó en el aeropuerto. Para entonces la nave se estrellaba de cola a 2 kilómetros de la pista y sobre los parrales de la finca Las Rosas, en la calle Buenos Aires en la misma localidad de Las Chacritas.
Adentro de la máquina sólo se escuchaban gritos. El avión fue abriendo un surco por el arrastre, anticipando la tragedia hasta que impactó contra un alambrado y se estampó al borde de una ciénaga. El fuego hizo el resto. La nave tenía una autonomía de vuelo de 6 horas y recién partía, de modo el tanque de combustible estaba lleno.
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La máquina Cessna quedó irreconocible. Foto de diario Tribuna.
El piloto ordenó a los pasajeros que abandonaran el avión, que la máquina iba a explotar de un momento a otro. Walter Abascal destrozó el vidrio de una de las puertas y escapó por ese hueco. El periodista radial luego recordó que vio a su amigo y colega Fernando Pérez Paz con la mitad del cuerpo colgado de una ventanilla. “No sé cómo hice, pero lo ayudé a zafarse y ambos corrimos hacia el campo”, relató en declaraciones a Diario de Cuyo.
El primer impacto de la caída había dejado desmayados a Osvaldo Genari y Ricardo Girón, que viajaban en la parte trasera. “Hubo uno de ellos a quien no pude sacar y en vano pedí ayuda. Parece que una de sus piernas había quedado aprisionada entre los hierros retorcidos. Tiré varias veces sin conseguir sacarlo”, describió el piloto Bárcena, en otra entrevista.
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Fernando Pérez Paz, uno de los periodistas que sobrevivieron. Foto de Diario de Cuyo.
El fuego avanzaba y obligó a que ellos se alejaran del avión que en cuestión de minutos se vio envuelto en llamas. Con ello también a Genari y Girón, que sin poder reaccionar y con los cinturones de seguridad puestos, quedaron atrapados en esa hoguera.
Un escuadrón de bomberos y los vecinos de la zona auxiliaron a los seis sobrevivientes, que a lo sumo sufrieron alguna que otra fractura y heridas cortantes, pero nada que pusiera en riesgo sus vidas. En cambio, los cuerpos del relator deportivo Osvaldo Genari, de 35 años, y Ricardo Girón, locutor comercial de 29 años, fueron encontrados calcinados.
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Bárcena, el piloto, fue indagado por un juez federal. Artículo de diario Tribuna.
La noticia del fatídico accidente aéreo enlutó a toda Jujuy y también opacó la fiesta de Sportivo Desamparados en la provincia. El gobernador de ese entonces Carlos Enrique Gómez Centurión y una comitiva concurrieron al Hospital Guillermo Rawson para ponerse a disposición de los heridos y mantuvieron gestiones con sus pares jujeños para brindar ayuda al contingente norteño.
Las dos muertes producto del siniestro aéreo motivaron la apertura de una causa penal en la Justicia Federal por el presunto delito de homicidio culposo. El juez federal Mario Gerarduzzi tomó declaración indagatoria al otro día al único posible imputado, el piloto Gustavo Bárcena. El responsable de la nave, quien además ocupaba el cargo de titular de la Dirección Provincial de Aeronáutica de Jujuy, dio todas las explicaciones y el magistrado le dictó la falta de mérito.
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Los restos de los fallecidos fueron trasladados en aviones de la Gobernación de Jujuy. Foto de diario Tribuna.
Pese a que nunca trascendieron las verdaderas causas del accidente aéreo, todo hace presumir que el origen fue una falla en el motor derecho. Se habló de que hubo una sobrecarga, pero eso posteriormente fue descartado porque dijeron que una de las bodegas de la nave iba vacía. En síntesis, el caso se cerró sin encontrar responsables.
Más de 20 mil jujeños despidieron los restos de los dos periodistas muertos en San Juan en una tragedia que marcó la historia deportiva de esos años. Por lo demás, el equipo de Sportivo Desamparados jugó en la máxima categoría del fútbol argentino. El Lobo Jujeño volvería a ascender al recordado Torneo Nacional al año siguiente, en 1973.
FUENTE: Artículos periodísticos de Tribuna, Diario de Cuyo, El Pregón de Jujuy y Jujuy Al Momento.com, y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.