“El Loco del Saco” y “Marcolino”. Dos apodos que todavía resuenan como dos historias unidas por la venganza y la muerte. Un relato policial que comenzó una noche de junio de 1998 con el asesinato de Luis Eduardo “El Loco del Saco” Córdoba dentro de un viejo bar de la antigua Villa El Nylon, hoy Barrio La Estación. Y una crónica que se reavivó en junio de 2022 con la trágica muerte de uno de sus homicidas, José Marcelino “Marcolino” Sánchez, por un balazo en otro ajuste de cuentas en La Bebida.
Jamás se supo qué había detrás de esa supuesta deuda. José Marcelino “Marcolino” Sánchez entró a lo matón y todo desafiante al bar La Perla esa tarde del viernes 26 de junio de 1998. “¡¿Dónde está ‘El Recortado’ Castillo?!”, preguntó a los pocos parroquianos que bebían en ese pequeño local de la calle Doctor Ortega, en el ingreso a la Villa El Nylon, Rawson.
“¡Díganle que vine a cobrarle!”, expresó, con tono provocador, en referencia a Alejandro “El Recortado” Castillo. La versión dice que casi se trenza a trompadas con los amigos de ese otro hombre. No cualquiera llegaba a esa villa y prepoteaba. Pero los “Marcolino”, oriundos de Villa Congreso, eran conocidos por su fama de maleantes y su mensaje fue tomado como una advertencia.
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José Marcelino "Marcolino" Sánchez, quien empezó aquella reyerta en el bar de Villa El Nylon.
Marcelino Sánchez se retiró, pero a las 20.30 de ese mismo domingo regresó acompañado al bar. De un coupé Fiat 1600 bajaron “Marcolino” junto a su hermano Juan Eriberto Sánchez, Miguel Ochoa, Manuel Zárate y otro sujeto que no fue identificado. Los Sánchez traían revólveres en sus manos y el resto portaban cuchillos. Venían dispuestos a cobrar la deuda.
Los “Marcolino” encararon a Walter Castillo y un tal Ormeño exigiendo que dijeran dónde estaba “El Recortado” Castillo. Ahí hubo un cruce de insultos y se largaron unas trompadas, mientras que Ochoa, Zárate y el quinto miembro del grupo rodearon al resto de los comensales y al dueño del bar para que no intervinieran. En esos segundos apareció Luis Eduardo “El Loco del Saco” Córdoba, hermanastro de los Castillo, quien, al ver el alboroto, alzó un sifón de soda con intenciones de revoleárselo contra los Marcolino.
Apenas alcanzó a tomar el envase. Juan Eriberto Sánchez se dio vuelta y gritó: “¡No te muevas! ¡Quedate ahí nomás!”, mientras que prácticamente apoyaba el caño del revólver calibre 22 en su frente. “El Loco del Saco” pestañeó y ni logró soltar la soda, cuando recibió el disparo en la ceja derecha.
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Juan Eriberto Sánchez, el señalado como el autor del disparo mortal contra "El Loco del Saco".
Luis Córdoba cayó malherido, sin poder siquiera pronunciar una palabra. A partir de ese momento todo fueron gritos y corridas. Los parientes y amigos de “El Loco del Saco” intentaban cubrirle la herida y le imploraban que reaccionara. Los “Marcolino” y sus cómplices, en cambio, salieron a la calle y fugaron en el Fiat 1600.
“El Loco del Saco” fue operado y pasó directo a la terapia intensiva del Hospital Guillermo Rawson. Su familia esperaba el milagro, pero eso no sucedió. La madrugada del domingo 28 de junio, Luis Eduardo Córdoba dejó de existir en ese nosocomio provincial.
José Marcelino y Juan Eriberto Sánchez desaparecieron, pero los policías de la sección Seguridad Personal de la Brigada de Investigaciones de la Central de Policía detuvieron a Miguel Ochoa y Manuel Zárate. Estos últimos casi no habían tenido participación en el crimen.
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Así se veo hoy el asentamiento al que llamaban Villa El Nylon.
El menor de los “Marcolino” permaneció prófugo por largos meses hasta que lo capturaron en la casa paterna, en Villa Congreso, Rawson. José Marcelino Sánchez, de 36 años, había estado oculto en Mendoza, pero alguien lo delató cuando regresó a su barrio. Juan Eriberto, de 37, evadió a la Justicia por casi dos años hasta que lo capturaron y fue llevado a juicio para responder por el asesinato de “El Loco del Saco”.
Ese debate oral y público recién se realizó entre fines de octubre y principios de noviembre de 2004. Así fue que, seis años después, José Marcelino Sánchez y Juan Eriberto Sánchez fueron juzgados en la Sala Segunda de la Cámara en lo Penal y Correccional de San Juan.
Los jueces Ernesto Kerman, Félix Manuel Herrero Martín y Juan Carlos Peluc Noguera escucharon a testigos que reconstruyeron la fatídica noche, y a peritos que describieron con crudeza la trayectoria de la bala que mató a Luis Córdoba. La defensa intentó sostener que el disparo había sido accidental, pero la autopsia y las pruebas balísticas fueron contundentes: el tiro se realizó con el arma apoyada en la frente de la víctima.
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"Marcolino" Sánchez en uno de los traslados realizados por los policías de la sección Seguridad Personal de la Central de Policía de San Juan.
El tribunal condenó a Juan Eriberto Sánchez a 10 años de prisión como autor del homicidio simple, mientras que su hermano José Marcelino recibió 4 años de cárcel como partícipe secundario.
Las vueltas de la vida
Tras cumplir su condena, José “Marcolino” Sánchez regresó a la vida en libertad, no sin meterse en problemas en los años siguientes. Había caído varias veces preso y, además de la condena por el asesinato de Córdoba, cosechó otras cuatro condenas por delitos de encubrimiento, robo y estafas. Su hermano, por el contrario, después de salir de la cárcel aparentemente se reencausó y no volvió a tener conflictos con la ley.
José Marcelino Sánchez también tenía deudas pendientes y se la cobraron la madrugada del domingo 29 de mayo de 2022 en la precaria vivienda que ocupaba en la calle Pellegrini en La Bebida, Rivadavia. Esa noche, “Marcolino” fue a hacer sus necesidades a la letrina, ubicada metros al fondo de la casa.
Estuvo allí adentro algunos minutos hasta que salió y se encontró con dos desconocidos que lo estaban esperando en el patio. Uno de esos sujetos abrió fuego contra “Marcolino” sin decir nada y le pegó un tiro en la pantorrilla izquierda, para luego escapar junto a su cómplice en una moto 110cc.
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El ataque contra "Marcolino" Sánchez ocurrió en esta vivienda de La Bebida, en mayo de 2022.
Nadie supo explicar el motivo del ataque, pero no existían dudas de que se trataba de un ajuste de cuentas. Posiblemente un mensaje intimidatorio, pues sólo le dispararon una vez y en dirección a las piernas.
“Marcolino” creyó que la herida no era tan grave. Aun así, esa madrugada concurrió a la guardia del Hospital Marcial Quiroga y los médicos le practicaron las curaciones en el orificio de entrada y salida en su pierna. Le recomendaron volver para revisar la evolución de la herida y lo despacharon a su domicilio.
José Marcelino Sánchez pensó que la herida se curaría sola con el tiempo, pero con el correr de los días se le despertó un cuadro infeccioso en la pierna izquierda. El miércoles 1 de junio regresó al hospital por los dolores y el estado deplorable de su miembro inferior. Ese día, los médicos del Marcial Quiroga se vieron obligados a amputarle la pierna por gangrena y desde ese momento lo pasaron a terapia intensiva. Hasta tuvieron que inducirlo a un coma farmacológico para estabilizarlo, pero sus días estaban contados. El viernes 3 de junio de 2022, “Marcolino” murió de un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de un shock séptico.
Curiosa coincidencia veinticuatro años después. José Marcelino “Marcolino” Sánchez murió en junio, el mismo mes de 1998 en que su hermano y él asesinaron a Luis “El Loco del Saco” Córdoba.
FUENTE: Sentencia de la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, artículos periodísticos de Tiempo de San Juan y Diario de Cuyo, y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.