El domicilio de un defensor oficial de la Justicia Federal, situado en un distinguido country de Rivadavia, se convirtió en el blanco de delincuentes que burlaron la seguridad del lugar, ingresaron armados y golpearon a su suegra, para luego escapar con joyas, celulares y dinero en efectivo. Si bien el robo a Esteban Chervin llamó la atención, no fue la primera vez que un funcionario judicial fue víctima de un golpe similar. Es que entre los antecedentes figura el ataque contra el fiscal Francisco Maldonado.
El hecho sucedió durante el fin de semana del 9 de julio del año pasado, cuando ladrones irrumpieron en la vivienda del representante del Ministerio Público y se llevaron todo lo que tenían al alcance. Del mismo modo en que ocurrió con Chervin, el atraco de los asaltantes se produjo en un barrio privado, con seguridad las 24 horas y también en Rivadavia.
Fue en Las Marías, situado en calle Meglioli, donde los malvivientes eludieron las cámaras de seguridad e ingresaron por la parte trasera de la casa, sin ser advertidos. A diferencia del caso de Chervin, no había nadie en el lugar y, por ello, los maleantes actuaron con soltura. Sin ejercer violencia, como pasó con la familiar del defensor, obraron sin problemas y se llevaron dos notebooks.
Si bien en un principio la causa se manejó con hermetismo y el golpe quedó rodeado por un halo de misterio, una semana más tarde tres sujetos fueron detenidos sospechados por el robo. El entonces juez del Tercer Juzgado de Instrucción, Guillermo Adárvez, investigó los indicios y llegó a los presuntos autores, identificados como Carlos Exequiel Landa, Mauricio Agustín Pérez y Alexis Rodríguez.
Pese a los elementos probatorios iniciales que condujeron la investigación hacia ellos, tiempo después los mismos debieron ser liberados por no existir elementos suficientes pruebas que complicaran su situación. Así, el caso que generó gran impacto, por tratarse del fiscal federal sanjuanino que intervino en resonantes casos contra represores de la última dictadura militar y conocidos narcotraficantes, quedó en la nada y nunca se supo quiénes fueron los autores del robo. Al manos, que haya trascendido en la prensa.
El golpe en El Ceibo, que hizo recordar el robo a Maldonado, es investigado por la UFI de Delitos contra la Propiedad, una repartición especializada y abocada de forma directa a este tipo de robos. Es por eso que se estima que el fiscal que interviene en el caso, Cristian Catalano, trabaja junto a su equipo para atrapar a los responsables que huyeron sin ser vistos y que, hasta ahora, gozan de impunidad.
Aunque no está claro cuánta fue la suma de dinero que se llevaron, versiones allegadas indicaron que fueron unos 20 mil pesos, joyas y dispositivos electrónicos los elementos que conformaron el botín.