Un preso del penal de Chimbas, conocido por su adicción a las drogas y por haber sido condenado dos veces en sólo 24 horas, intentó fugar este jueves del Hospital Marcial Quiroga. Le metió una trompada al guardiacárcel que lo vigilaba y corrió. No llegó lejos. Lo atraparon en una calle interna del nosocomio, cuando estaba a punto de ganar la libertad.
El reo que se quedó con las ganas de escapar fue Andrés Ismael Carubín, un delincuente que a los 19 años ya contaba con 14 ingresos en la Policía por delitos contra la propiedad. Actualmente tiene 22 años y cumple una condena de 5 años de prisión en el Servicio Penitenciario Provincial.
En realidad, es una pena unificada. Porque le sumaron una primera condena de 2 años de prisión en cumplimiento condicional por el robo de 124 mil pesos al propietario de una heladería de Capital, en un hecho ocurrido el 6 de febrero de 2018. Esa vez entró al departamento del comerciante y escapó con el dinero. En la huida tomó un remis y lo atraparon en el trayecto.
A los dos días fue condenado en Flagrancia con prisión en suspenso, de modo que recuperó la libertad. El mismo jueves 8 a la noche, volvió a la calle y cometió otro ilícito. Atacó a una joven en Santa Lucía y le robó el celular. Al rato lo detuvieron en calle Remberto Baca, entre calles Brasil y Mariano Moreno, Capital, mientras intentaba escapar de la Policía. Al otro día, también en Flagrancia, fue condenado a 3 años de prisión de cumplimiento efectivo.
Lo cierto es que Andrés Carubín fue directo al penal de Chimbas, a cumplir esa pena única de 5 años de cárcel. Sus problemas con las drogas no lo dejaron tranquilo. Según versiones, estaba siendo tratado en un centro de rehabilitación. Además, ya se encontraba en condiciones de acceder a los beneficios de la libertad condicional, pero se la denegaron.
Hace dos semanas, ordenaron que lo internaran en el área de psiquiatría del Hospital Marcial Quiroga. La medida se cumplió y dispusieron que un guardiarcárcel lo vigile todo el día. Debido a la falta de cama, Carubín quedó internado en Servicios de Urgencias de ese nosocomio.
Este jueves no aguantó y planeó fugarse. Primero pidió permiso al penitenciario para ir al baño. En el momento en que el uniformado lo llevaba a los sanitarios, el preso le pegó una trompada y un empujón y salió corriendo hacia el exterior del hospital. El mismo guarda lo persiguió.
La corrida se extendió hasta una calle interna del nosocomio, donde el guardiacárcel dio alcance a Andrés Ismael Carubín y logró reducirlo. Por orden judicial continuará internado en el mismo hospital, pero con esposas y con extrema vigilancia.