Después de que quedara al descubierto que el sujeto que violó la prisión domiciliaria y ahora se encuentra prófugo no es quien dijo ser, el gran interrogante que se presenta es dónde estuvo la falla entre las autoridades que lo detuvieron y hasta lo sentenciaron, sin darse cuenta que se trataba de otra persona.
Es que tal parece, el supuesto Pedro Iván Saitta, quien se habría hecho pasar por Leonardo Sampieri, burló a todo un sistema que recién conoció su verdadera identidad cuando ya se había escapado. Fuentes judiciales aseguran en un 99% que es uno de los criminales más buscados de Mar del Plata por un asesinato ocurrido en 2013 y, desde entonces, permanecía prófugo.
Si bien hasta el momento no hubo ningún tipo de confirmación oficial, las fuentes allegadas señalan que hubo irregularidades en el proceso de averiguación de datos cuando fue detenido por parte de la Policía. Acorde indicaron, existe un registro provincial -y también nacional- digitalizado en el que sin demasiada dificultad se puede saber si una persona tiene antecedente penales o no, lo mismo que pedidos de captura.
En la misma fuerza habría una dependencia denominada 'Antecedentes Personales' que es la encargada de hacer la ficha dactilógica, lo que comúnmente se conoce como pintar los dedos, y la planilla prontuarial.
Sin embargo, en la primera vez que lo arrestaron no se habría constatado su identidad; tampoco en la segunda. Es que el nombre que dio a las autoridades es ficticio, ya que Leonardo Marcelo Sampieri no existe. El DNI que presentó como suyo estaría falseado y su número tampoco coincide con el nombre con el que se habría armado su planilla prontuarial.
Las fuentes explicaron que los fiscales, como funcionarios que son, no manejan las planillas de los delincuentes y que esa tarea es propia de la Policía que interviene en el procedimiento. Es decir que son los efectivos policiales los que realizan las averiguaciones de datos de los criminales, una vez que son aprehendidos.
En ese marco, tanto jueces como fiscales participan del proceso judicial por hechos puntuales, no así de la identificación o del chequeo de información de los imputados. "Eso lo hacen los policías que son los auxiliares de la Justicia", dijeron.
Lo extraño del caso es que la irregularidad en el registro no se detectó de forma inmediata, sino que surgió luego. Una versión apunta que fue alguien de su entorno quien lo acusó, mientras que la otra señala que la corroboración se dio en la misma fuerza cuando inició su búsqueda el pasado fin de semana.
Insólitamente para ser alguien que fingió ser otro, el supuesto Saitta -bajo el nombre Sampieri- mantuvo un alto perfil en San Juan. Se presentó como un empresario, dueño de una agencia de autos ubicada en un punto neurálgico y protagonizó diversos episodios delictivos, por los que fue apresado e incluso condenado. Como si ello fuera poco, también arremetió contra las autoridades y las denunció por un mal proceder, lo que desencadenó un castigo para los efectivos que fueron reubicados en otras dependencias.
La primera detención fue por tenencia ilegal de armas de fuego, tras un allanamiento en su domicilio de Concepción. Personal policial de la Villa Hipódromo llegó hasta allí por una vinculación que el farsante tenía con robos a mano armada. En el procedimiento -comandado por el Tercer Juzgado de Instrucción- se secuestraron las pruebas que lo complicaron en esa causa y le iniciaron otra en Flagrancia.
Con la justicia exprés, recibió una condena de 2 años y 2 meses de prisión condicional y quedó en libertad. No obstante, su ex pareja lo denunció por violencia de género y amenazas en CAVIG y nuevamente volvió a ser detenido. En la audiencia de formalización, le dictaron prisión preventiva y por razones de salud (su defensa alegó que era asmático crónico) el juez decidió que el arresto fuera domiciliario.
Ese beneficio fue del que 'Sampieri' se aprovechó para huir y transformarse en uno de los delincuentes más buscado de la provincia en las últimas horas. No se sabe si la Policía acudió a su vivienda para llevarle un oficio de la causa que lo privó de la libertad o si ya habían detectado su doble identidad. Lo cierto es que cuando llegaron al lugar, él ya no estaba.