A poco más de seis meses de aquella fatídica madrugada del 12 de diciembre pasado, la mujer, identificada como Esther Villalobos, acusada de asesinar a su pareja -Jorge Cortez- en Ullum, estuvo frente a frente ante la jueza Mabel Irene Moya, titular del Segundo Juzgado de Instrucción.
Es su tercera vez que está cara a cara con la magistrada. En la primera ocasión, una crisis de llanto no la dejó declarar. La segunda vez, ya más tranquila, pudo dar su versión de lo ocurrido. En esta tercera oportunidad, se presentó para ampliar su indagatoria. Generalmente, esto se produce luego de que ingresan nuevas pruebas a la causa, lo que permite a las defensas pedir una ampliación de indagatoria.
En la segunda ocasión, Villalobos contó que junto al fallecido, su cuñado y un sobrino fueron a un pool de Ullum, a jugar unas partidas. Luego, decidieron ir a la vivienda del cuñado de Esther para seguir tomando bebidas alcohólicas.
En un momento, se les acabó el alcohol, y el cuñado y sobrino de Villalobos fueron a un negocio cercano para comprar más bebidas. En ese interín, la imputada y el fallecido empezaron con una fuerte discusión. Aparentemente, los motivos fueron dos: por celos y porque Cortez, al día siguiente, tenía que trabajar y ella le había pedido que dejara de tomar para que fuera a su trabajo en buenas condiciones.
El último motivo, al parecer, fue lo que enojó a Cortez y, según la declaración de Villalobos, el hombre empezó a tomarla del pelo, luego la golpeó y, por último, intentó ahorcarla. La mujer, para repeler el ataque, agarró un cuchillo de la mesa y le aplicó una puñalada debajo de la tetilla.
En ese momento, el cuñado y sobrino llegaban, vieron la escena y trasladaron de urgencia a Cortez hacia el CIC de Ullum. Debido a la gravedad de la herida, tuvieron que llevarlo hacia el Hospital Marcial Quiroga. Lamentablemente, al llegar al nosocomio, el hombre murió. Tras la muerte, la por entonces jueza subrogante Gema Guerrero decidió encarcelarla y, luego, enviarla al Servicio Penitenciario Provincial.
En la tercera indagatoria, la que se desarrolló en la mañana del jueves último, Villalobos únicamente habló sobre cómo fue la relación que tuvieron. Afirmó que siempre fue víctima de violencia. "Siempre la desacreditaba, no la dejaba tener amigos y le pegaba. Dijo que era un hombre controlador y que cuando peleaban, la dejaba afuera de su casa. Lloró mucho y, al final dijo una frase que golpeó a todos: `Tal vez me tendría que haber matado para no pasar esto´", sostuvo su defensa, Filomena Noriega.