A más de un año de que detuvieran a un policía que manejaba su auto en estado de ebriedad por la zona de Concepción, le llegó la sanción. Es un agente que fue apresado por otros uniformados cuando intentó escapar de un control de rutina. A través de un decreto provincial que se conoció este miércoles, el Poder Ejecutivo hizo público el castigo de 45 días de suspensión contra este miembro de la Policía de San Juan, no solo por conducir alcoholizado sino también por provocar un desorden, agredir y evadir la acción de otros policías, según el documento.
Todo surgió por un procedimiento control vial realizado por una patrulla del Comando Radioeléctrico en el barrio Cabot, en Concepción, la noche del 11 de julio de 2020. En esa ocasión, los uniformados hicieron detener un coche para identificar a su ocupante, que resultó ser el agente Ángel Riveros, quien andaba con su pequeña hija. Al entrevistarlo notaron que estaba alcoholizado. La situación fue confusa, el agente después dijo que lo dejaron ir y segundo más tarde lo detuvieron de forma violenta. La versión oficial es que intentó escapar en su coche y, una vez que lo pararon, opuso resistencia y desafió a los otros policías.
El control de alcoholemia demostró que tenía 1,11 gramos de alcohol por litro de sangre, más del doble de lo permitido. A raíz del desorden que provocó, lo llevaron detenido a la Seccional 2da y el jefe de esta dependencia informó de la situación a la Jefatura de Policía. Mientras tanto, el agente se negó a realizarse el dosaje de sangre y también análisis de orina, según fuentes oficiales. Recién aceptó hacerlo pasadas varias horas, pero para entonces el dosaje le salió de 0,0. Ese mismo día la Policía dispuso su suspensión y se abrió un sumario en la oficial de Control de Gestión.
El 7 de septiembre de ese año se le levantó la suspensión y el agente volvió a su trabajo, pero se continuó con la causa administrativa. En el sumario, se respaldaron todos los dichos de los dos policías -de apellidos Varas y Reus- que efectuaron el procedimiento y también dieron por acreditado que el agente Riveros estaba ebrio. El hizo uso de su derecho a defensa, pero no le alcanzó para justificarse.
Las autoridades de Control de Gestión y la Jefatura de Policía consideraron que cometió una falta grave de inconducta y ahora el Poder Ejecutivo resolvió sancionar al agente con 45 días de suspensión. Como este policía ya estuvo suspendidos en sus funciones por ese tiempo, le dieron por cumplido el castigo.