Presunto delito sexual

Una adolescente era violada por su padrastro policía y su madre lo defendía

Es la conclusión a la que llegó el juez Alberto Benito Ortiz, que procesó y dejó preso a este oficial de Policía de 39 años por los supuestos abusos sexuales contra la chica. También dictó el procesamiento de la mujer, pero sin prisión preventiva, acusada de encubrirlo.
martes, 24 de septiembre de 2019 · 12:42

Un oficial de la Policía provincial fue procesado con prisión preventiva, acusado de abusar sexualmente de su hijastra desde que ésta tenía 13 años. En la investigación judicial surgieron evidencias de que el policía manoseaba a la chica, que la violó al menos en dos ocasiones y la acosaba con fotos y mensajes por WhatsApp de fuerte contenido sexual, según fuentes del caso. La madre también quedó muy comprometida a la causa por tratar de proteger a su marido, el presunto pervertido.

Fuentes tribunalicias informaron que el juez Alberto Benito Ortiz, del Primer Juzgado de Instrucción, dictó el auto de procesamiento contra este oficial de 39 años por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la condición de guardador. La acusación es grave, el Código Penal prevé penas de 8 a 20 años de cárcel. El policía, que cumplía funciones en la comisaría de Calingasta y vivía en Chimbas, se encuentra detenido desde principio de año. Su esposa de 38 años, y madre de la víctima, fue procesada por el delito de encubrimiento y permanece en libertad. No se brinda la identidad de ambos para resguardar a la víctima, que hoy tiene 17 años.

El caso fue denunciado en octubre de 2018 después de que la chica contará sus dramas a su novio y a la madre de éste, también a una amiga. Al inicio de la investigación,  y tras la denuncia hecha por la madre del novio, la chica fue llevada a declarar a través de la Cámara Gesell, pero negó todo aduciendo que había dicho eso a sus allegados porque estaba enojada con su padrastro.

Su situación era de riesgo. Desde hace tiempo sufría maltratos en su hogar, lo que era acompañado por autoagresiones y otros problemas de conductas producto del trauma que vivía. La chica fue apartada de su familia y alojada en un Hogar del Estado. Al tiempo se animó a contar la verdad y en una segunda declaración en A.NI.Vi. se animó a revelar todo sobre los abusos que padecía por parte de su padrastro policía. Con muchos detalles, contó que empezó a ser abusada a los 13 años mediante manoseos. Que a los 14 años fue violada por el policía. Que éste hizo lo mismo antes de su cumpleaños de 15, extorsionándola con que si no accedía no invitaba a su novio a la fiesta. También dijo que su padrastro le enviaba mensajes y fotos acosándola sexualmente y le pedía que se sacara fotos desnuda.

Reconoció que en la primera entrevista no dijo la verdad porque su mamá la presionó y la golpeó para que no acusara al hombre. Incluso afirmó que ella la obligó a hacer desaparecer su celular para borrar toda evidencia que comprometiera a su padrastro. La amenazaba diciendo que si declaraba contra el policía, iba a terminar preso y perdería su trabajo y toda la familia se quedaría en la calle porque él los mantenía.

Fue importante el testimonio del novio de la adolescente, que aportó las capturas de pantalla de algunos mensajes y una foto que envió el policía a la víctima, como así también grabaciones de charlas en las que la chica le decía con mucho dolor que era presionada por su madre.

El informe de las comunicaciones telefónicas realizadas por los policías de la División de Delitos Complejos fueron pruebas importantes para el juez Alberto Ortiz. Eso demostró los contactos telefónicos y la procedencia de los mensajes. De igual forma, las pericias psicológicas indicaron que la niña no mentía y era coherente en su testimonio, además que evidenciaba claros signos de haber sufrido abusos sexuales y que tenía miedo al padrastro y a la madre

 

 

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