Cuando Eva Roldán, de 93 años, ingresó a la guardia de emergencia del Hospital San Roque de Jáchal todos pensaron que se trataba de un accidente doméstico de la mujer. Al menos esa fue la versión que contó y sostuvo el hombre de 35 años que se encargaba de cuidarla.
Pero las heridas y también el relato posterior de la mujer, que no tiene hijos y por lo tanto son sus sobrinos los que se encargan de cuidarla, puso todas las sospechas en Emanuel Tejada, el cuidador al que la familia le pagaba para garantizar que Eva se encontraba bien. El caso de supuesto accidente cambió por completo y se convirtió en una búsqueda policial del sujeto, que después de que la anciana quedó internada se había ido del lugar. Para empeorar la situación, cuando la sobrina de la mujer fue a revisar la casa se dio cuenta de faltaban varios electrodomésticos.
Mientras Eva seguía en el hospital y luego era llevada a internación domiciliaria, ya que debe recuperarse de una gran cantidad de heridas graves, la mayoría en el rostro, la policía detuvo a Tejada. El hombre incluso había vuelto a la vivienda donde trabajaba para llevarse vajilla y hasta un caloventor.