Sala I Cámara Penal

Piden hasta reclusión perpetua para la mujer que mató a su marido en Chimbas

Se trata de Guadalupe Andrada, quien está imputada por homicidio agravado por el vínculo en perjuicio de su marido, Juan Pablo Ojeda.
jueves, 25 de abril de 2019 · 19:38

Durante la mañana de este jueves, se llevaron a cabo los alegatos por el juicio que tiene como imputada a Guadalupe Rita Andrada Espinoza, acusada de homicidio agravado por el vínculo, en perjuicio de Juan Pablo Ojeda. El hecho ocurrió el pasado 9 de julio de 2017, cuando la ahora enjuiciada le propinó un cuchillazo certero en la zona del abdomen, el que le ocasionó la muerte de forma instantánea. Un tribunal, compuesto por los tres jueces de la Sala I de la Cámara Penal (Juan Carlos Caballero Vidal, Silvia Peña Sanso de Ruiz y Raúl Iglesias), serán los encargados de impartir justicia en este caso.

En los alegatos, Fiscalía, a cargo de Marcela Torres, decidió solicitar una pena de 20 años de prisión para la imputada alegando un cambio de calificación en la carátula atenuando el homicidio. Según la fiscal, la imputación actual es homicidio agravado por el vínculo y debería ser modificada a homicidio atenuado por circunstancias extraordinarias. Como alegó la letrada, "la imputada merece el cambio de carátula debido a la violencia física y psicológica a la que era sometida constantemente por su pareja, Juan Pablo Ojeda. Incluso, hasta el día del hecho lo padeció".

Entre otros argumentos, la fiscal dijo que se pudo comprobar que la violencia era una constante en la pareja por parte de Ojeda. Subsumido en los celos, en el consumo de alcohol y drogas, el fallecido la maltrataba, la golpeaba, "ella hacía algo y él la contradecía. Es más, el día del hecho ella estaba cocinando, tenía un cuchillo en la mano, Ojeda la arrastró tomándola de los pelos y ella le propinó el cuchillazo en el abdomen", afirmó Torres. Por todo ello, es que decidió atenuar la calificación y solicitar una pena de 20 años de prisión.

Por su parte, la querella, a cargo de Gómez, entendió que, si bien el consumo de alcohol y drogas era una constante en Ojeda, jamás se convirtió en una adicción. Por ello, no se debería atenuar la imputación por el consumo de alcohol y drogas. Por esto es que la querella fue dura con la homicida y decidió solicitar la máxima de la pena: reclusión perpetua.

Finalmente, la defensa de la acusada, Filomena Noriega, expresó que coincidía en parte con la fiscal y en nada, con la querella. Algo lógico. Consideró que la atenuación era necesaria en este caso debido a la violencia física y psicológica antes expuesta que sufría a diario la imputada por parte de Juan Pablo Ojeda. Adujo que Andrada fue siempre víctima de violencia de género, que de seguir con sus ataques quizás "hubiésemos estado frente a un femicidio" ya que era una costumbre de Ojeda alcoholizarse y maltratar a su clienta.

Noriega explicitó que Andrada estaba harta de las situaciones a las que era sometida y todo "por celos". Contó que el fallecido hasta se autoinflingía y le decía "mirá lo que me estás haciendo". "Lo que habla de una violencia psicológica explícita", afirmó la defensa. Es por esto que, finalmente, pidió, al igual que la fiscal, el cambio de carátula pero a legítima defensa o, en su defecto, a exceso de legítima defensa: solicitó la mínima de la pena de ese delito que es un año en prisión efectiva.

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