El último intento de 2019 del represor Jorge Olivera por conseguir el beneficio de la prisión domiciliaria terminó en una nueva negativa. Es que el condenado por torturas y otros delitos de lesa humanidad durante la última dictadura había solicitado a la Justicia salir de la cárcel alegando que por su edad tiene problemas de salud y que su esposa también se encuentra delicada, pero no consiguió lo acepten.
Tanto el fiscal como el Tribunal Oral Federal de San Juan le negaron la posibilidad de empezar el 2020 en su casa. El hombre se encuentra condenado desde 2012 por aberrantes delitos de esa humanidad durante la última dictadura cívico militar y ya estuvo prófugo una vez, desde 2013 a 2017.
El ex militar es uno de los personajes más sombríos de la historia reciente sanjuanina. Además, en el próximo juicio de Lesa Humanidad tendrá que volver a responder por los delitos cometidos, ya que tiene más causas pendientes.