Lo que era un fin de semana perfecto para Alexis Gabriel Díaz, de 19 años, casi terminó en tragedia en la madrugada del domingo. Es que el joven fue golpeado brutalmente por tres malvivientes, en la puerta de la casa de su novia, en el barrio Alberdi, en Pocito. Y, como consecuencia de ello, debió ser trasladado de urgencia hacia el hospital Rawson, con múltiples golpes en su cara. Uno en particular: una inflamación en el cerebro producto de un ladrillazo en la cabeza que lo dejó noqueado en el suelo.
Actualmente, se encuentra internado en Terapia Intensiva pero, afortunadamente, su salud está evolucionando lenta pero favorablemente. Si bien las esperanzas nunca se pierden, su familia las tuvo desde un principio ya que lo reconocen como un muchacho "fuerte y que pronto va a salir adelante".
Sobre el hecho, su padre, Luis Díaz (53), contó el minuto a minuto. Tranquilo, paciente pero con los ojos llorosos, típicos de una persona que estuvo, los últimos días, con una gran tristeza producto de un hecho ocurrido a algún familiar cercano. Y no es para menos. En este caso, le pasó a su propio hijo, al que lo acompañaba a diario a trabajar, a hacer de fleteros como todos los días.

Luis comenzó relatando que su hijo -el menor de todos- "estuvo cenando con su novia en nuestra casa. Después, se fue a llevarla hasta la vivienda de la chica y ahí pasó todo". Metros antes de llegar a destino, los tres agresores caminaban por el medio de la calle. Para evitar problemas, Alexis se fue hacia un costado con el auto -casi cayéndose a la cuneta-, sin tocar bocina, ni cambio de luces y pasó. Al llegar al hogar de su pareja, y previo a ingresar, abrió el capot para arreglar un desperfecto mecánico.
Fue en ese momento cuando los tres golpeadores lo alcanzaron y comenzaron a insultar a la pareja. Su pareja para evitar la trifulca, agarró a Alexis e intentó meterlo al domicilio. Sin embargo, uno de los malvivientes tomó una piedra y se la arrojó a su auto, un Ford Escort, propiedad de su padre. Esto enfureció al muchacho, quien salió tras ese agresor.
Comenzaron a trenzarse a trompadas pero en el otro bando eran tres. Cuando golpeaba a uno, otro de los agresores le tiró un piedrazo a la novia. Afortunadamente, pudo esquivarlo e intentó fugarse. Sin embargo, en esa huida se tropezó y cayó al suelo. Cuando Alexis intentó escapar también, su pareja estiro el pie para levantarse y provocó que la víctima cayera.

Esa caída fue la sentencia para el muchachito que buscaba pasar un fin de semana tranquilo junto a su novia. Uno de los malvivientes lo alcanzó y, con un ladrillazo, lo golpeó ferozmente en la cabeza, dejándolo tendido en el suelo. No conformes con ese ataque, siguieron con piedrazos al auto, quedando prácticamente destruido. Luego de ello, siguieron golpeando a Alexis -ya noqueado- en el suelo, y también a su pareja. Finalmente, huyeron.
En ese momento, salió la suegra del joven, quien de inmediato se comunicó con el 911 y con el servicio de emergencias médicas. Una ambulancia llegó a los 45 minutos, según indicó el papá, y primero lo trasladó hacia el Hospital Federico Cantoni, de Pocito. Debido a la gravedad de sus heridas, y a la complejidad de estudios y cirugías que necesitaba, debieron llevaron de urgencia hacia el hospital Rawson.
Una vez allí, le realizaron una tomografía computada, la cual arrojó que tenía una inflamación en su cerebro. Debieron intervenirlo quirúrgicamente de manera urgente. Una operación que debía durar dos horas y media, terminó alargándose dos horas más ya que detectaron que, además, tenía una astilla cerebral.

El muchacho actualmente se encuentra evolucionando favorablemente. Los médicos esperan que el cerebro se le desinflame para que se recupere con totalidad. "Pero eso es un proceso muy lento y va a llevar su tiempo", dijo el papá, quien pese al salvaje hecho, tiene fe en que, pronto, su hijo saldrá adelante.
En cuanto a los golpeadores, Luis Díaz afirmó que ya estarían identificados y que se trataría de dos menores -de 16 y 17 años- y uno mayor, de 18. Radicó al denuncia en Comisaría Séptima y aparentemente el caso ya está en manos del juez de instrucción de turno. "En la comisaría me dijeron que tenían que esperar la orden del juez para actuar pero saben quiénes son, saben los prontuarios enormes que tienen. Es un barrio complicado", agregó el hombre.
Por último, desestimó las versiones acerca de que se podría haber tratado de un ajuste de cuentas o problemas de celos con su novia, como se dijo en un primer momento. "Evidentemente, son chicos muy complicados pero es la primera vez que mi hijo tiene problemas de este tipo", finalizó.