Cuatro son las estafas que ya sufrió la empresa Alumetal S.A. desde el año 2006 hasta el empleado “infiel” detenido por robarle al comercio cerca de $3.000.000. Las tres primeras estafas provinieron de clientes. A continuación, un repaso de los cuatro casos.
El primero ocurrió en el 2006, un sujeto, que decía ser de la empresa constructora “Sat”, sacó mercadería por $71.000 con cheques que estaban adulterados. El hombre había falsificado unas firmas para poder realizar la compra. Los empleados de Alumetal se dieron cuenta del engaño y la policía pensaba detener al sujeto cuando fuera a retirar el material pero nunca apareció.
En 2015, un cliente considerado de confianza para el propietario de Alumetal S.A., sacó mercadería en tres tandas y abonó con los mismos cheques de siempre. Se trataba de Antonio Aranda, conocido por los empleados de la empresa, quien se hizo alrededor de $80.000 en productos.
Cuando la empresa quiso ir a cobrar el dinero se dieron cuenta que Aranda había comprado todo con remitos apócrifos y fue ahí que decidieron radicar la denuncia. Por ello, efectivos de la división Seguridad Personal, de la Central de Policía, detuvieron a Aranda, quien señaló a otro sujeto, Gabriel Mattar (27), por ser quien había firmado los cheques. Los dos fueron detenidos y puestos a disposición del Primer Juzgado de Instrucción.
Un año después, un cliente que estaba construyendo su departamento se hizo con $140.000 en materiales de construcción con facturas apócrifas. Nuevamente, cuando la empresa fue a cobrar los remitos descubrieron que eran truchas, por lo que decidieron radicar la denuncia.
Personal de la división Seguridad Personal, de la Central de Policía, identificó al estafador y lo detuvieron en su hogar de Alto de Sierra, en Santa Lucía, quedando a disposición del Primer Juzgado de Instrucción.
Debido a la rápida detención, el hombre aún no había llegado a vender los materiales. Le secuestraron 50 perfiles, 100 chapas de 8 metros, planchuelas de una pulgada, veinte litros de anti-óxido y 12 kilos de electrodos, entre tornillos y otras cosas.
La última estafa fue descubierta hace algunos días. Esta vez, el estafador ya no era un cliente sino un propio empleado. Se trata de Mauricio Beltrán, de 32 años, quien trabaja en la empresa desde 2008.
Este sujeto manipulaba los sistemas informáticos de la empresa y así poder retirar materiales de construcción con remitos truchos. En total se habría hecho cerca de $3.000.000 en aproximadamente 8 meses.
Luego de una orden judicial del juez Alberto Benito Ortiz, a cargo del Primer Juzgado de Instrucción, el estafador quedó detenido. De igual forma, los investigadores creen que no trabajaba solo sino que lo hacía con un “socio”, a quien investigarán para saber el rol que cumplía en las operaciones fraudulentas.