El estrepitoso crimen de Yamila Pérez todavía presenta interrogantes sobre quién fue el autor del homicidio que tuvo lugar en El Mogote, en Chimbas, pero una prueba podría resultar reveladora y se vuelca hacia una de las líneas de investigación.
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SUSCRIBITEEl estrepitoso crimen de Yamila Pérez todavía presenta interrogantes sobre quién fue el autor del homicidio que tuvo lugar en El Mogote, en Chimbas, pero una prueba podría resultar reveladora y se vuelca hacia una de las líneas de investigación.
Hace unos diez días atrás, el juez que interviene en el caso Guillermo Adárvez solicitó la requisa del vehículo de Evaristo Molina, el cliente de la víctima de 67 años vinculado a la escena donde encontraron el cuerpo de la mujer por una receta médica.
En el primer procedimiento, un allanamiento en su domicilio, encendió las alarmas de los investigadores cuando entre sus pertenencias hallaron un arsenal de cuchillos de diversas formas y tamaños. Por esa razón, se incautaron para realizarles pericias y descubrir algún tipo de indicio.
Luego, secuestraron su automóvil para también peritarlo y fue en esa prueba que se encontraron manchas de sangre que fueron mandadas a ser analizadas para determinar si ese ADN coincide con el de la mujer asesinada a sangre fría.
Si se comprobara que los rastros pertenecen a Yamila, el hombre que intercambiaba gas por los servicios sexuales de la víctima tendría una prueba contundente en su contra que lo sindicaría como el único sospechoso de haber cometido tan aberrante crimen. La condena que recibiría se ajustaría, como mínimo a una perpetua.
Mientras tanto, la segunda línea de investigación aún no despeja ningún tipo de duda pues se aguarda por las pericias tecnológicas a los teléfonos celulares que vinculan a "Los Pastelitos" Sosa con el familiar detenido, el "Cunta" Sosa, siguiendo la pista narco por una posible venganza o ajuste de cuentas.
