“Ya vuelvo. Voy y vengo rapidito”. Esa fue la frase de despedida de Leila antes que saliera de su casa en el Lote Hogar 55, en Ullum. Su madre y sus hermanos creían que regresaría a la medianoche como el día anterior, pero no regresó nunca más. La familia cuenta que la noche fue una tortura porque, alrededor de la cero hora, le llamaron al celular y ella no contestaba. Continuaron insistiendo hasta que a eso de la 1 del martes, directamente saltó la casilla de mensaje.
Bianca, la hermana de Leila, y su mamá Paula Morales, relataron así cómo empezó esa angustiosa espera. El padre no estaba porque se encontraba trabajando en una empresa minera. De hecho, este martes a la tarde le tuvieron que avisar de la tragedia para que regresara a su casa en la calle Malvinas Argentinas del Lote Hogar 55.
Ahí vivía Leila Angélica Rodríguez, de 24 años, junto a su hija de 3 años, sus tres hermanos (un varón y dos mujeres) y sus padres. “Leila no era de hablar de sus cosas personales. Era cerrada. Y no sabemos si tenía un novio. Creemos que estaba saliendo con alguien porque el lunes la noche también salió y volvió a las doce. Además, no podía volver muy tarde por su nena”, explicó Bianca.
Leila había dejado los estudios, de modo que pasaba gran parte de su tiempo cuidando a su hija y ayudando en las tareas del hogar. En temporada de cosecha, la chica solía trabajar en la cuadrillas. Nada anormal en su vida, más que la rebeldía de joven y algunas de que otra salida de la casa sin dar mayor explicaciones adónde iba o con quién se encontraba.
Por eso no extrañó lo del martes a la noche. “A nosotros nos dijo, ya vuelvo y no la vimos más. La esperamos y nos empezamos a preocupar a la medianoche al ver que no venía. Su teléfono sonaba, pero después daba como apagado. Preguntamos a los amigos y conocidos, pero nadie sabía nada. La salimos a buscar y después mi mamá hizo la denuncia en la comisaría. No dormimos toda la noche y hoy anduvimos por todas partes hasta que a las 5 de la tarde nos avisaron que estaba en ese descampado”, relató Bianca, mientras sus familiares se consolaban unos a otros en la casa familiar. Los vecinos se acercaban a dar sus condolencias, conmovidas por ese brutal asesinato que puso en el centro de la escena de Ullum.