Todo sucedió en el edificio del Juzgado Laboral sobre la
calle Laprida y Mendoza. Fue en horas de la mañana del jueves 10 de noviembre,
en momentos que las máximas autoridades de la Corte de Justicia se sumaban al
pacto llamado "Hombres por la Igualdad”, una iniciativa de las Naciones Unidas
para luchar contra la violencia de género. En ese momento Vanesa Molina sufría
una descompensación. En un primer momento la bronca entre los empleados
judiciales fue por la demora excesiva en llegar de la ambulancia. Pero luego el
episodio se transformó en un verdadero escándalo en Tribunales cuando irrumpió
en el lío la esposa de un cortista, quien llamó ofuscada por la demora en la
atención médica a quien era su empleada doméstica.
Sucede que Vanesa Molina ingresó hace poco como ordenanza al
Poder Judicial de San Juan. Cabe recordar que hay una vieja polémica por ese
método de nombramiento que usa la Corte de Justicia, porque hace ingresar a
dedo por esa vía a empleados que luego ascienden rápidamente a categorías que deberían
ganarse por concurso.
Vanesa Molina trabaja como ordenanza por las mañanas en el
Juzgado Laboral. Y por la tarde es empleada doméstica del cortista José Abel
Soria Vega, un trabajo que tiene desde hace tiempo, según confirmaron fuentes
judiciales.
Marta Palacio, esposa del cortista Soria Vega, es quien
llamó ofuscada a Tribunales por la demora en la atención a su empleada
doméstica. En un principio ese llamado de teléfono llamó la atención. Pero
luego se transformó en un malestar entre los empleados, quienes debieron
rendirle cuentas a la esposa del cortista, siendo que no tenían ninguna
obligación de hacerlo.
Al menos uno de esos llamados fue realizado a la Mesa de
Entrada del Juzgado Laboral, según pudo chequear Tiempo de San Juan. Pero las
versiones indicaban que habrían sido más los telefonazos de la esposa del
cortista, hechos a otras dependencias del Poder Judicial que intervinieron en
la asistencia médica a la empleada Molina.
Carolina Vallejo es una de las empleadas de la Mesa de
Entrada del Juzgado Laboral que se preocupó por Vanesa Molina. Otros empleados
y funcionarios de esa dependencia judicial debieron poner dinero de su bolsillo
para pagar estudios médicos y la internación de la empleada Molina en el
Instituto Médico San Juan.
La empleada Molina sufrió un pico de estrés, según
confirmaron a Tiempo de San Juan. Tendría problemas con su pareja. Pero en un
principio, cuando se descompuso, la preocupación fue que cayó descompuesta,
tenía un fuerte dolor de cabeza, rigidez en el cuello y eso hizo pensar en una
meningitis. Luego se creyó que podría haber sufrido una aneurisma.
La burocracia en el Poder Judicial para hacer que la ART
enviara una ambulancia fue lo que más indignó a los empleados judiciales, ya
que demoró más de dos horas.
Luego la empleada Vanesa Molina sufrió un derrotero: el
Servicio de Urgencias del Rawson estaba saturado por el accidente mortal que
esa mañana hubo en Pocito por un choque frontal; de ahí fue llevada a Urgencias
del Marcial Quiroga, donde la terminaron derivando al Instituto Médico.
Como el dolor de cabeza persistía, la debieron llevar a la
clínica El Castaño. Allí le hicieron una resonancia. Y finalmente determinaron
que todo era producto de un pico de estrés.
Finalmente la ordenanza y empleada doméstica terminó internada
en el Instituto Médico San Juan, donde recibió todos los cuidados. Pero la
demora encendió todas las broncas, principalmente la de su empleadora y esposa
del cortista.