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SUSCRIBITESalinas, un crimen sin castigo
Después del caso del oficial Soria, el otro policía que fue asesinado en San Juan fue el agente Félix Salinas. Pero su homicidio nunca tuvo responsables sentados en el banquillo de los acusados. Fue el 2 de febrero del 2000, cuando el joven agente intentó detener a dos sujetos que terminaba de asaltara a un médico en el Barrio Bancario, en Capital. El policía estaba de franco y aún no le habían dado el arma reglamentaria. Pero igual se identificó como policía e intentó detener a los delincuentes. El resultado: un tiro en el pecho a no más de 3 metros de distancia con un revólver calibre 22 que nunca apareció. Lo mismo ocurrió con la moto que usaban. Los delincuentes fueron identificados como Luis Alberto “El mala suerte” Flores y Carlos Javier “El Cata” Díaz. Nunca fueron a juicio. Ni siquiera el médico al que el policía defendió de los ladrones se animó a identificar el rostro de los ladrones. Así, el crimen del agente Salinas quedó impune.
Factor común: masacre
Los crímenes de los oficiales Soria y Vega tienen un factor en común: la saña con que fueron masacrados. A Soria lo balearon, lo hicieron sufrir, se resistió con sus últimas energías a que lo tiraran al Río San Juan y luego su cuerpo nunca pudo ser hallado para darle sepultura. De la confesión arrancada por la policía a los asesinos se supo que le dieron varios disparos y lo golpearon.
Vega también tuvo una muerte muy cruel. Además de recibir más de una decena de cuchillazos, su cadáver desnudo fue abandonado en su automóvil en una zona descampada. Según los peritajes, nunca tuvo la oportunidad de defenderse de su asesino.

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