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UNA TENDENCIA QUE PREOCUPA

En San Juan cada vez hay más casos de abuso que se pinchan

Hay un factor en común: los denunciantes son mujeres que mantienen una relación conflictiva con sus parejas y ponen como víctimas a sus hijos. Por Gustavo Martínez Puga.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Los jueces de instrucción coincidieron en detectar una tendencia que los tiene cada vez más preocupados: los casos de abusos sexuales que se terminan pinchando en medio de la investigación por las mentiras de sus denunciantes.

Ante las pruebas, algunos de los casos se terminan cayendo definitivamente. Pero hay otros en donde hay elementos suficientes para llevar el caso a juicio y siguen su camino.

Esta tendencia viene siendo comentada en los pasillos de Tribunales. Pero en los últimos días la alarma se encendió por la aparición reiterada de varios hechos.

El último caso tomó estado público esta semana, cuando el juez Maximiliano Blejman, del Cuarto de Instrucción, resolvió que “no se aprecia en la denuncia que originó esta causa sustento suficiente para afirmar la comisión de algún ilícito, por lo que corresponde ordenar el archivo de la misma, decisión que  resulta acertada en relación a la ausencia, en el caso, de un acontecimiento que habilite la actuación de esta esfera punitiva”.

SIN DELITO

Se trata de la causa por una denuncia de abuso sexual que se había iniciado en junio de 2010, donde una mujer fue a la policía y acusó a su ex pareja de abusar del hijo de ambos. El caso se transformó en un escándalo hace dos semanas atrás, cuando empezó a investigarse y trascendió que un hombre denunciado por abuso había aparecido en el interior de una Cámara Gesell dialogando con su supuesta víctima.

Tanto del relato del menor en la Cámara Gesell, como de los peritajes médicos, se produjeron pruebas suficientes como para descartar que el niño haya sido abusado por su padre, tal como denunció la mujer. Incluso, las psicólogas que entrevistaron a la denunciante le adelantaron al juez que la mujer reunía todas las características de haber sufrido un abuso sexual y de querer transportar esa realidad no superada.

Ante esa situación, el juez Blejman ordenó “archivar las presentes actuaciones y desestimar la denuncia impetrada contra A. D. F. por inexistencia de delito”.

PRUEBA CLAVE

La semana pasada se produjo un caso similar. Se registró en el Primer Juzgado de Instrucción, a cargo de Benito Ortiz, donde un metalúrgico de apellido Durand fue puesto en libertad por una “falta de mérito” –cuando no hay pruebas suficientes para acusarlo. El trabajador cayó preso después de que su pareja lo acusó de abusar sexualmente y embarazar a la mayor de sus hijas. Incluso, la mujer lo acusó de haberla quemado con aceite en el pecho.

Después de semejante imputación, la mujer apareció por el juzgado de Ortiz y dijo que mintió, que ella había sido abusada cuando niña y que lo que hizo fue transportar su realidad a la de su hija. Ante la duda, el juez Ortiz ordenó hacerle un ADN al niño de 3 años que podría ser hijo de Durand: si el estudio científico dice que no es su hijo, le dictará el sobreseimiento definitivo.

MENTIRA SOBRE MENTIRA

Hace unos meses atrás hubo otro caso que conmocionó a la opinión pública por la saña que sufrió una mujer que denunció haber sido secuestrada y sometida a vejámenes durante tres días por su pareja. Incluso, la mujer denunció que el sujeto llegó a penetrarla violentamente con una botella.

Eso caso ahora está listo para un juicio. Pero en la investigación, realizada en el Cuarto de Instrucción, se encontraron con una sorpresa: de un día para el otro, la mujer llegó al juzgado y dijo que había mentido, que ella había consentido la relación sexual con su pareja y que no había sido víctima de violencia física.

Pero, en ese caso, las pruebas demostraron que la víctima mentía para tratar de despegar legalmente a su pareja: sí tenía síntomas de lesiones de violencia física. Muchas veces esto suele ocurrir cuando las mujeres sufren necesidades económicas después de haber denunciado a sus parejas.

Ante esa situación, el juez Blejman igual procesó al sujeto y el caso está listo para que se haga el juicio. Ese caso tiene ciertas similitudes con el escándalo de Carlos Brizuela, el sujeto que se pasó preso 3 años y 4 meses por el abuso sexual que le achacó su ex mujer en contra de su hija y fue liberado por la Corte de Justicia.

El escándalo Brizuela

La Corte de Justicia ordenó la inmediata libertad a Carlos Brizuela en septiembre último, después de estar 3 años y 4 meses preso por una denuncia de abuso sexual que le había hecho su ex mujer, donde la víctima era su hijastra. En ese caso, durante el juicio, la mujer y la hijastra de Brizuela habían dicho que la denuncia era mentira y que el electricista de 45 años nunca cometió ese delito. Pero los funcionarios judiciales entendieron que ambas mentían, tal vez por cuestiones económicas. Y hasta fue condenado por violación. Pero la Corte “anuló todo lo actuado” por un error procesal: el hecho original se habría producido en San Luis, por lo que no era competencia de la Justicia sanjuanina.

El juez Blejman decidió “apercibir severamente al profesional Dr. José Fernández Varga”, el abogado que hizo entrar a la Cámara Gesell a su cliente, denunciado por abuso sexual.

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